La provincia de Chubut atraviesa una de las situaciones más críticas de los últimos años a raíz de un incendio forestal de gran magnitud que lleva varias semanas activo. El fuego ya arrasó más de 50 mil hectáreas y continúa avanzando sobre zonas de difícil acceso, especialmente en inmediaciones de la Ruta 51, que estuvo a punto de ser cortada por las llamas.
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Incendios en Chubut: el fuego ya arrasó más de 50 mil hectáreas
Más de 500 brigadistas trabajan en un operativo extremo, condicionado por el viento, las altas temperaturas y la peor sequía de la última década.
En el operativo trabajan más de 500 brigadistas, bomberos y personal de emergencia, que combaten el incendio en condiciones extremas. Muchos de ellos deben avanzar a pie, abriéndose paso entre la vegetación con motosierras y herramientas manuales, mientras que el apoyo aéreo se realiza con helicópteros que cargan agua en lagos cercanos.
La situación se agravó en las últimas horas debido a las altas temperaturas y los fuertes vientos, que reactivaron focos que estaban casi controlados y obligaron a redoblar los esfuerzos para evitar que el fuego alcance zonas habitadas, en especial en la región de El Hoyo.
Desde el lugar, brigadistas confirmaron que debieron replegarse por razones de seguridad. “Intentamos avanzar pero se complicó. Lo principal es cuidar a los brigadistas. Mañana vamos a atacar el fuego de otra manera”, explicó uno de los combatientes.
Un año crítico por la sequía
El incendio se desarrolla en un contexto climático alarmante. Chubut atraviesa el año más seco de la última década, con una marcada escasez de agua. Especialistas advierten que la combinación de sequía prolongada y temperaturas extremas podría repetirse en los próximos veranos, incrementando el riesgo de incendios de gran escala.
En varias localidades, vecinos debieron organizarse para proteger sus viviendas, aprendiendo a utilizar bombas de agua ante la falta de recursos hídricos. El temor a que el fuego se extienda hacia Esquel y otras zonas densamente pobladas mantiene en vilo a toda la región.
“Todo esto se vive con mucha angustia. Hay casas por todos lados, incluso muy cerca del fuego. Tenemos muchísimos voluntarios trabajando, incluso gente que llegó desde Salta”, relató José, bombero y vecino de Cholila, reflejando la gravedad de la situación.