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7 de octubre de 2026 - 15:34 Jujuy.

La historia detrás de la carroza de Cazzu: "Las raíces jujeñas estaban en el escenario"

La carroza que sorprendió en el recital de Cazzu fue construida mayormente por mujeres jujeñas y llevó tres semanas de intenso trabajo.

Durante unos minutos, con la llegada de Cazzu, el escenario del estadio 23 de Agosto reunió dos mundos profundamente ligados a Jujuy. En medio del show, apareció una carroza con flores, colores y elementos que remitían inevitablemente a la Fiesta Nacional de los Estudiantes. La artista se subió y la imagen rápidamente se convirtió en uno de los momentos más comentados de la noche.

Pero detrás de esos pocos minutos hubo tres semanas de trabajo contrarreloj, pruebas, modificaciones y un equipo de realizadoras que tuvo que responder a las exigencias de una producción de gran escala.

Paz Corminas y Nadia Haru, dos de las mujeres que participaron de su construcción, visitaron Canal 4 y contaron cómo fue trabajar en una pieza especialmente creada para el espectáculo de “La Jefa”. Para ambas, verla finalmente sobre el escenario significó algo más que comprobar que el trabajo había salido bien. Fue encontrarse con una parte de Jujuy en medio de un espectáculo de enormes dimensiones.

Tres semanas para construir la carroza

El tiempo fue uno de los principales desafíos. Desde que recibieron la propuesta hasta tener la carroza lista pasaron apenas tres semanas. “El armado fue de tres semanas”, contaron. La convocatoria, además, llegó mientras estaban trabajando juntas en el montaje de otro evento.

Para Paz, la respuesta fue prácticamente inmediata: había que aceptar el desafío. La realización no partió de cero ni fue una creación completamente libre. La dirección artística general del espectáculo estuvo a cargo del equipo The House y, específicamente para la carroza, trabajaron siguiendo las indicaciones de Melanie Anton, directora de arte del show.

“Está todo muy detallado. También se han hecho pruebas para que la artista vea. Ella siempre está muy involucrada en todos los procesos creativos de su show” “Está todo muy detallado. También se han hecho pruebas para que la artista vea. Ella siempre está muy involucrada en todos los procesos creativos de su show”

Durante esas semanas hubo observaciones, ajustes y nuevas pruebas. El objetivo era conseguir el resultado visual que requería el espectáculo y que la carroza funcionara no solamente como una pieza artística, sino como un verdadero objeto escénico.

“La mirada fue llegar al realismo. Se fueron adaptando cosas en todo el transcurso para poder llegar a un resultado que se buscaba” “La mirada fue llegar al realismo. Se fueron adaptando cosas en todo el transcurso para poder llegar a un resultado que se buscaba”

Paz y una historia que comenzó en los canchones

Para Paz, construir una carroza no era precisamente una experiencia nueva. Es jujeña, estudió en el Colegio Santa Bárbara y durante su etapa escolar fue carrocera. Incluso participaba en la realización de los escenarios para las elecciones de reina de su institución.

“Siempre estuve metida en el mundo carrocero”, recordó. Años después, esa experiencia que había comenzado como estudiante terminó encontrándose con un proyecto profesional completamente diferente: realizar una carroza destinada al escenario de una de las artistas jujeñas de mayor proyección.

Nadia, en cambio, vivió su primera experiencia desde adentro. Nació en Buenos Aires, pero lleva 14 años viviendo en Jujuy. Conocía la Fiesta Nacional de los Estudiantes, había visto los desfiles y seguido las carrozas como espectadora, pero nunca había trabajado en un canchón.

“Fue una experiencia re linda. La verdad que nunca había experimentado ser carrocera” “Fue una experiencia re linda. La verdad que nunca había experimentado ser carrocera”

En el equipo también participaron Pau Guarini, Agus Pintor y otras colaboradoras, a quienes las realizadoras agradecieron durante la entrevista.

Una carroza construida mayormente por mujeres jujeñas

Uno de los aspectos que destacaron Paz y Nadia fue la participación de mujeres en la producción. Según explicaron durante la entrevista, alrededor del 80% de la carroza fue construida por mujeres jujeñas. También observaron una fuerte presencia femenina en otras áreas del espectáculo.

“Había muchas mujeres en el escenario trabajando” “Había muchas mujeres en el escenario trabajando”

Paz contó que, una vez inmersas en el montaje, comenzaron a dimensionar la cantidad de talento local involucrado: desde los vestuarios hasta diferentes estructuras utilizadas detrás de escena.

“Identificamos que los vestuarios eran de mujeres jujeñas, que adentro de todo lo que es camarines y demás, todas las estructuras las hicieron mujeres jujeñas” “Identificamos que los vestuarios eran de mujeres jujeñas, que adentro de todo lo que es camarines y demás, todas las estructuras las hicieron mujeres jujeñas”

Para ella, esa experiencia también dejó una conclusión sobre las posibilidades de los trabajadores creativos locales cuando tienen la oportunidad de participar de producciones de esta magnitud.

“Nos movimos con mucha soltura, con mucho entendimiento, respondiendo de manera muy eficiente”, sostuvo.

El momento de verla aparecer en el escenario

Hasta la noche del concierto todavía quedaba una prueba fundamental: ver cómo funcionaría la carroza dentro del espectáculo.

A diferencia de otros elementos escenográficos que la producción ya había utilizado y probado previamente, esta pieza era nueva. Por eso, cada detalle de su ingreso al escenario debía funcionar correctamente.

Las realizadoras siguieron las cámaras, observaron cómo se veía desde distintos puntos y estuvieron pendientes de la puesta.

Entonces llegó el momento... La carroza apareció, Cazzu se subió y el estadio respondió.

“No fue un bloque más del show. Las raíces jujeñas estaban en el escenario” “No fue un bloque más del show. Las raíces jujeñas estaban en el escenario”

La reacción del público terminó de darle sentido a esas tres semanas de trabajo.

“Se me cayeron las lágrimas cuando terminó”

Durante el show no hubo demasiado margen para detenerse a pensar en lo que estaba ocurriendo. Había que controlar que la carroza funcionara y que todo lo planificado se cumpliera.

La emoción llegó después.

“Las críticas fueron todas positivas. Los medios de todo el mundo han levantado la carroza y eso nos llena de felicidad y, sobre todo, de orgullo por nuestro trabajo, que haya alcanzado esa visibilidad” “Las críticas fueron todas positivas. Los medios de todo el mundo han levantado la carroza y eso nos llena de felicidad y, sobre todo, de orgullo por nuestro trabajo, que haya alcanzado esa visibilidad”

Y al recordar el final de aquella noche, reconoció que la emoción todavía permanece.

“A mí se me cayeron las lágrimas cuando terminó. Lo digo ahora y también me emociona, porque es buenísimo que tu laburo tenga ese reconocimiento”.

Para Paz, que alguna vez había sido una estudiante carrocera del Santa Bárbara, y para Nadia, que por primera vez experimentó lo que significa construir una carroza desde adentro, el desafío terminó convirtiéndose en una experiencia difícil de olvidar.

Fueron tres semanas intensas para una aparición que duró apenas una parte del concierto. Pero cuando la carroza ingresó al escenario del 23 de Agosto, entre flores, luces y música, una tradición profundamente jujeña encontró un lugar dentro del universo artístico de Cazzu.

Y detrás de esa imagen hubo algo menos visible, pero igual de importante: trabajo local, oficio, creatividad y muchas manos haciendo posible la escena.

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