Con la llegada de una de las manifestaciones de fe más importantes del norte argentino, las primeras bandas de sikuris están comenzando a viajar hacia Tumbaya para comenzar el ascenso a Punta Corral. Una de ellas es la de los “Pastores del Changuito Dios”.
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Las primeras bandas de sikuris comienzan a viajar a Tumbaya para el ascenso a Punta Corral
Punta Corral se prepara para recibir a cientos de fieles. Las primeras bandas de sikuris iniciaron el viaje hasta Tumbaya para ascender hasta el santuario.
Preparativos para una travesía exigente
Antes de iniciar el ascenso, los integrantes de la banda ultiman detalles fundamentales para enfrentar el ascenso. Carpas, frazadas, mucha agua y dos mudas de ropa forman parte del equipaje indispensable.
“Llevamos lo justo y necesario: lo que tenemos puesto y otra muda más con zapatillas. Es un camino largo y hay que estar preparados”, contó una de las mujeres que integra la agrupación, mientras se organizaban para partir.
Además, destacó el esfuerzo colectivo que implica esta experiencia: “Desde hace tiempo venimos viendo cómo hacemos. Todos somos familia, mi sobrino y mi hermano llegaron desde Córdoba para poder participar”.
La elección del camino
Este año, la banda decidió modificar su recorrido habitual. “Queremos ir por Tilcara, ya conocemos el camino por Tunalito, Maimará y Tumbaya”, explicó la entrevistada, marcando la experiencia acumulada en peregrinaciones anteriores.
Cada sendero tiene sus dificultades, pero también su mística, y los sikuris conocen bien los desafíos que implica cada tramo del ascenso.
Una fe que atraviesa generaciones
Para quienes participan, la Virgen de Punta Corral representa mucho más que una tradición. Es un vínculo espiritual profundo que se transmite de generación en generación.
“Es la mamá de Dios, le tengo mucho respeto. Nosotros no tenemos papá ni mamá, pero ellos siempre nos enseñaron a venir a la Virgen. Nosotros cumplimos hasta donde Dios quiera”, expresó con emoción.
En su relato, también recordó la historia de su abuela: “Subió hasta los 67 años. Llegó hasta la Virgen y, a pesar de tener problemas en el corazón, pudo hacerlo sin problemas”.
Historias de promesas y desafíos
En medio de la partida, otras historias reflejan el mismo espíritu de fe. Una madre y su hija también se preparaban para viajar hacia Tumbaya con la intención de iniciar el ascenso.
“Queremos ver si podemos llegar al abra, todos los años subo”, comentó la madre, mientras que Jazmín, su hija, compartió su anhelo personal: “Ya subí, pero nunca pude llegar. Quiero ver si esta vez puedo alcanzar el santuario”.