El 13 de agosto de 1961 los ciudadanos de Berlín se despertaron con una barricada construida con cable de púas y bloques de cemento que partió en dos la ciudad. Esos bloques se convirtieron en una barrera de hormigón de 155 kilómetros y más de tres metros de altura que durante casi 30 años dividió el bloque soviético del occidental. Fue el símbolo de la Guerra Fría. Pero además, con sus torres de vigilancia, sus guardias armados y sus cercas eléctricas, el muro quebró a la sociedad alemana y la llenó de cicatrices que todavía se sienten.

Este 9 de noviembre se cumplieron 30 años desde esa noche en la que el mismo pueblo berlinés comenzó a derribar el muro que separó la vida de tanta gente. Fue luego de que la República Democrática Alemana (RDA) anunciara el fin de las restricciones de viajes para sus ciudadanos. Esa caída marcaba el final del comunismo y reunificaba el país. Se terminaba el miedo y comenzaba la libertad.

Este sábado la canciller de Alemania, Angela Merkel, se reunió en Berlín para recordar la caída junto a líderes de toda Europa y, junto a miles de alemanes, llamó al continente a defender la democracia y la libertad:

“Los valores en los que se basa Europa (libertad, democracia, igualdad, estado de derecho, derechos humanos) no deben darse por sentados. Siempre tenemos que defenderlos”.

“En el futuro, Europa [continuará] luchando por los derechos humanos, la tolerancia y la democracia - agregó Merkel -. Este es un momento de cambios globales, por lo que este es un tema apremiante”.

muro de berlín

En el homenaje se prendieron velas en honor a las víctimas de la violencia comunista y la orquesta sinfónica de Berlín, dirigida por el pianista y director argentino-israelí Daniel Barenboim, tocó la Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven en la emblemática Puerta de Brandenburgo.

berlin baremobim

Pero a 30 años de la caída del muro de hormigón, una pared invisible se siente en la ciudad y existe en Alemania, como si todos los años de represión hubieran dejado una herida tan profunda que no logra cerrar.

Porque aunque se han reducido muchas brechas entre el lado oriental y el occidental del país, todavía hay grandes diferencias de mentalidad. Según el profesor de sociología en la Universidad Humboldt de Berlín Steffen Mau, para la mayoría de los alemanes occidentales “ya no hay diferencias”, mientras que para la mayoría de los alemanes orientales “todavía hay una diferencia sorprendente entre Oriente y Occidente” y la mitad de ellos se se sienten como “ciudadanos de segunda clase”.

Los fantasmas de 30 años de división continúan.

muro de berlín

Copyright Todojujuy.com Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.

Aparecen en esta nota:

Deja tu comentario