En el marco de la misión del Artemis II, la médica aeroespacial Lorna Evans en una entrevista con Canal 4, explicó que la microgravedad produce una serie de efectos complejos sobre el cuerpo humano y obliga a los astronautas a atravesar una readaptación exigente tanto durante la misión como al momento de regresar a la Tierra.
- Todo Jujuy >
- Mundo >
Cómo impacta la microgravedad en la salud de los astronautas tras una misión espacial
La médica aeroespacial Lorna Evans explicó que una misión de entre 9 y 10 días en microgravedad genera cambios en todo el cuerpo.
Según indicó, en una misión de aproximadamente 9 o 10 días, los primeros siete resultan fundamentales porque el cuerpo todavía intenta adaptarse a un entorno completamente extraño. En ese proceso, los fluidos corporales se desplazan hacia el torso y la cabeza, lo que genera una alteración general del funcionamiento del organismo. “Ese pequeño cambio impacta absolutamente todo”, explicó, al mencionar efectos sobre el sistema inmune, los vasos cerebrales, el corazón, el sistema gástrico y el renal.
Qué pasa en el cuerpo durante la microgravedad
Evans remarcó que el cuerpo no logra un equilibrio normal, sino una especie de balance distinto al terrestre, que igualmente mantiene desórdenes. Entre los efectos, señaló que también se ven comprometidos distintos ejes hormonales, como los vinculados al riñón y la tiroides. Además, explicó que el corazón empieza a bombear con más fuerza porque el organismo percibe un aumento de presión.
La especialista también indicó que la falta de gravedad afecta la salud ósea y muscular, algo que se vuelve todavía más sensible cuando la cápsula ameriza. En ese momento, los astronautas impactan contra el océano a una velocidad de entre 30 y 40 kilómetros por hora, lo que puede provocar hematomas y golpes fuertes.
Cómo es la readaptación al volver a la Tierra
Otro punto que abordó fue el regreso de la tripulación. La médica explicó que el aislamiento estricto se realiza antes del vuelo, para evitar que los astronautas viajen enfermos, pero que al volver el foco está puesto en evaluar rápidamente su estado de salud. Apenas amerizan, reciben controles de signos vitales porque pueden presentar alteraciones en la presión arterial y problemas de orientación por el impacto en el oído interno.
Luego son trasladados para un chequeo más profundo con médicos aeroespaciales. Si se detecta una complicación importante, son derivados a un hospital preparado para recibir este tipo de casos. Si están estables, viajan al Johnson Space Center, en Houston, donde continúan con estudios y seguimiento médico antes de regresar a sus casas. Incluso allí permanecen acompañados por un médico durante las siguientes 24 horas.
Qué aporta esta experiencia a la medicina terrestre
Evans sostuvo que este tipo de misiones deja información muy valiosa para la medicina y la tecnología en la Tierra. Explicó que cada detalle sirve como aprendizaje, incluso fallas que pueden parecer menores, como un desperfecto en el sistema del baño de la cápsula. Toda esa experiencia se convierte en datos clave para futuras misiones y para mejorar tanto el diseño de las naves como la atención médica remota de los astronautas.
La profesional subrayó que, aunque la exploración espacial avanza, el cuerpo humano sigue estando preparado para vivir en la Tierra. “Nosotros estamos diseñados para ser terrestres”, resumió.