Donald Trump recibió al rey Carlos III en Washington y dejó un mensaje directo en medio de la controversia internacional que se había abierto por Malvinas. “No tenemos amigos más cercanos que los británicos”, afirmó el presidente estadounidense al referirse al vínculo entre ambos países, en una frase que buscó marcar cercanía política con el Reino Unido tras varios días de tensión.
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Donald Trump recibió al rey Carlos III: "No tenemos amigos más cercanos que los británicos"
Donald Trump, aseguró que los británicos son los "amigos más cercanos" que tienen los estadounidenses, en un aparente intento para rebajar las tensiones.
La declaración no pasó desapercibida porque llegó después de la fuerte repercusión que generaron en Londres las versiones sobre un eventual cambio de postura de Estados Unidos respecto de las Islas Malvinas. En los últimos días, la sola posibilidad de que Washington revisara su respaldo histórico al Reino Unido encendió alarmas en la política y en la prensa británica.
La visita de cuatro días estaba destinada a celebrar los vínculos históricos entre los dos estrechos aliados con motivo del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos del antepasado del monarca británico, Jorge III.
Qué dijo Trump frente al rey Carlos III
Durante la visita oficial, Trump remarcó varias veces el valor de la relación bilateral. Además de esa frase sobre la cercanía con los británicos, dejó en claro que considera al Reino Unido un socio estratégico en un momento internacional delicado. La escena tuvo un fuerte peso simbólico porque se dio con el rey Carlos III en la Casa Blanca y en medio de un clima diplomático que venía cargado.
El gesto fue leído como un intento de enfriar el ruido que se había generado por las versiones publicadas días antes, en las que se hablaba de una posible revisión del apoyo estadounidense al Reino Unido en la disputa de soberanía por Malvinas.
Qué pasó antes con Malvinas
La controversia empezó cuando trascendió que, dentro de Washington, circulaban evaluaciones sobre la política exterior hacia aliados europeos en un contexto de fuertes tensiones globales. En ese marco, aparecieron especulaciones sobre Malvinas y sobre la posibilidad de que Trump utilizara ese tema como parte de una presión diplomática más amplia.
Ese escenario provocó una reacción inmediata en el Reino Unido, donde tanto el Gobierno como los medios siguieron con atención cada movimiento. La sensibilidad fue todavía mayor porque la visita del rey Carlos a Estados Unidos ya estaba en agenda y llegaba atravesada por meses de frialdad entre Londres y Washington.
Una frase para bajar el tono
En ese contexto, la frase de Trump sobre los británicos funcionó como una señal política fuerte. No resolvió el trasfondo de la discusión sobre Malvinas, pero sí sirvió para mostrar una foto de acercamiento con la monarquía y con el Reino Unido justo cuando el tema había vuelto a incomodar a ambos gobiernos.
Por ahora, lo que dejó la visita fue una certeza: Trump eligió hablar de amistad, cercanía y alianza con los británicos frente al rey Carlos III, justo después de una semana en la que Malvinas volvió a meter ruido en el tablero internacional.