Una devastadora crecida del río Bhote Koshi desencadenó una violenta inundación en Nepal, cerca de la frontera con China, que provocó graves daños en la región de Nuwakot. La corriente arrasó con viviendas, vehículos y todo lo que encontró a su paso.
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GLOF: qué hay detrás del fenómeno que golpeó Nepal y es una amenaza para Argentina y Chile
La tragedia en la frontera entre Nepal y China dejó imágenes que reflejan la enorme capacidad destructiva de los GLOF, un fenómeno cuyo nombre corresponde a Glacial Lake Outburst Flood.
GLOF: qué hay detrás del fenómeno que golpeó Nepal y es una amenaza para Argentina y Chile
Un violento episodio golpeó a Nepal tras la crecida del río Bhote Koshi, que desbordó su cauce y provocó una devastadora inundación en las cercanías de la frontera con China. La corriente destruyó casas, vehículos y otras estructuras en la región de Nuwakot y dejó numerosas víctimas, mientras las imágenes de la tragedia reflejaron la magnitud del desastre.
Según el último reporte de las autoridades de Nepal, la tragedia ya dejó 350 muertos y más de 1.400 desaparecidos. Mientras continúa el operativo de emergencia, los rescatistas mantienen la búsqueda de sobrevivientes entre los restos provocados por el colapso de un glaciar, que liberó una enorme masa de agua, hielo, rocas y barro.
Los expertos analizan por estas horas la posibilidad de que un GLOF haya desencadenado la tragedia en Nepal. Se trata de una “Glacial Lake Outburst Flood”, es decir, una inundación provocada por el desborde repentino de un lago glaciar, un fenómeno que puede liberar enormes cantidades de agua y es conocido como un “tsunami desde el cielo”.
Una de las hipótesis apunta a que un bloque de hielo desprendido de un glaciar desde una altura de miles de metros pudo haber sido el desencadenante del desastre. Al caer y desplazarse por las laderas, la enorme masa habría generado un torrente de gran potencia que avanzó a toda velocidad y arrasó con todo a su paso.
El escenario que favoreció la tragedia en Nepal también puede encontrarse en los Andes. El rápido retroceso de los glaciares genera nuevos lagos y aumenta la inestabilidad de algunos cuerpos de agua, lo que puede derivar en vaciamientos súbitos con consecuencias para las poblaciones y los ecosistemas ubicados en zonas montañosas.
El investigador del Conicet Juan Pablo Milana puso el foco en los antecedentes que existen en el país y remarcó que el fenómeno registrado en Nepal no es completamente ajeno a la Argentina. En diálogo con Infobae, sostuvo: “Lo que pasó en Nepal, ya sucedió en la Argentina”.
Como ejemplo de que este tipo de fenómenos también pueden ocurrir en el país, Milana mencionó el colapso de la Laguna de los Erizos, en Calingasta, San Juan. El episodio tuvo lugar el 12 de noviembre de 2005, cuando el lago se vació súbitamente y descargó más de 32 millones de metros cúbicos de agua en solo 67 minutos.
La corriente avanzó durante más de 250 kilómetros, arrasó con cultivos y caminos y provocó el aislamiento de distintas poblaciones. La baja densidad poblacional de la zona evitó que hubiera víctimas fatales.
La presencia de estos fenómenos en la Patagonia
Un estudio realizado por los investigadores de la UBA Daniela Schmidt y Diego Winocur, y publicado en 2026 por Springer Nature, aportó nuevos datos sobre la presencia de estos fenómenos en la Patagonia.
La investigación registró cinco eventos de GLOF en la cuenca del río Blanco, en el área del Fitz Roy, dentro del Parque Nacional Los Glaciares, incluidos episodios históricos ocurridos en los lagos Sucia y Piedras Blancas.
Entre los antecedentes relevados por los investigadores aparecen dos GLOF históricos. En el lago Sucia, un episodio registrado entre 1966 y 1968 generó una descarga de 5 millones de m³, con un pico de caudal de 1.200 m³/s.
Décadas antes, en 1913, el lago Piedras Blancas también sufrió un desborde que liberó hasta 1,3 millones de m³ de agua.
La escasa población y la poca infraestructura existente en aquel momento limitaron las consecuencias de los eventos. La realidad de la zona cambió considerablemente desde entonces: hoy existen senderos, campamentos y distintos alojamientos que reciben a miles de turistas cada año en el Parque Nacional Los Glaciares, aumentando la cantidad de personas potencialmente expuestas.