Aguas Blancas es uno de los pasos fronterizos más activos del norte argentino. Cada día, personas, mercaderías e intercambios cruzan el puente internacional que une Salta con Bermejo, en Bolivia. Pero detrás del movimiento cotidiano, la comunidad acumula una serie de problemas.
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Una frontera entre Argentina y Bolivia, dos realidades: lo que vive se entre Aguas Blancas y Bermejo
La situación que atraviesa Aguas Blancas, el paso fronterizo entre Argentina y Bolivia en el norte salteño.
El contexto sanitario es el que más preocupa. El norte salteño viene registrando un aumento de casos de chikungunya, una enfermedad transmitida por mosquitos que genera fiebre alta, dolores articulares intensos y un cuadro que puede prolongarse por semanas. A esto se suma el antecedente reciente de hantavirus, que afectó a efectivos de las fuerzas de seguridad que operan en la zona.
El problema no es solo la enfermedad en sí, sino lo que falta para hacerle frente: medicamentos y tratamientos escasean, y las respuestas estructurales no llegan. Para una comunidad de frontera, lejos de los grandes centros urbanos, esa combinación pesa doble.
En ese marco, el estado de las barandas del puente internacional se convirtió en otro símbolo de la situación que atraviesa Aguas Blancas. La estructura, que depende del Estado nacional por tratarse de ruta nacional, llevaba tiempo deteriorada. Finalmente, el interventor de Aguas Blancas publicó que avanzaron con los arreglos básicos y la pintura, devolviéndole visibilidad con los colores de la bandera argentina. "Ya sabemos que no nos corresponde hacerlo... pero si vamos a esperar, se van a caer las barandas", resumieron quienes participaron de la iniciativa.