Argentina sobresale en el escenario turístico global por la enorme diversidad de escenarios que despliega a lo largo de su vasto territorio. Para quienes desean unas escapadas distintas en este 2026, alejada de los destinos más concurridos en fines de semana largos, hay un pueblo particular que ofrece postales difíciles de olvidar.
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Así es el pueblo con suelos de origen volcánico para hacer trekking y conectar con la naturaleza
En la Puna catamarqueña hay un destino poco conocido con paisajes volcánicos ideales para trekking, observación y atardeceres en plena tranquilidad.
El Campo de Piedra Pómez es considerado una de las joyas ocultas de Catamarca, un sitio donde reina un silencio total. Se trata de una reserva natural que resguarda un entramado de formaciones blanquecinas con tonalidades rosadas, originadas por una erupción volcánica de gran magnitud que dejó como huella un extenso manto de ceniza solidificada sobre la estepa.
El otoño aparece como el período más conveniente para recorrer estos paisajes de altura. En la Puna, esta estación ofrece cielos despejados, ráfagas menos intensas que en primavera y una amplitud térmica que, si bien se hace notar, resulta más llevadera para caminar a pleno sol.
Es una etapa en la que el aire se siente más limpio y la visibilidad permite contemplar con nitidez cada rasgo de un territorio moldeado por la actividad volcánica y el paso del tiempo. Si algo define a este sitio es la quietud total, ideal para disfrutar sin interrupciones de un entorno tan impactante.
Dónde queda Campo de Piedra Pómez
Este atractivo natural está localizado en el departamento de Antofagasta de la Sierra, en el noroeste catamarqueño, a unos 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, en plena región de la Puna.
El punto de acceso más cercano es El Peñón, un pequeño poblado de construcciones de adobe y ritmo apacible, situado a aproximadamente 35 kilómetros de estas formaciones.
Escapadas: ¿Qué puedo hacer en Campo de Piedra Pómez?
La propuesta principal consiste en realizar trekking de exploración entre las formaciones rocosas. Quienes lo visitan pueden recorrer a pie los enormes bloques de piedra pómez, internarse en sus corredores naturales y ascender a los puntos más altos para disfrutar de vistas abiertas del llamado “mar de piedra”.
Sumado a las caminatas, el lugar resulta ideal para la observación del paisaje geológico y de la actividad volcánica. Desde el Campo de Piedra Pómez es posible ver el imponente Volcán Carachi Pampa, cuyas coladas de lava oscura generan un contraste impactante con el blanco intenso de la piedra pómez.
Las salidas guiadas suelen incorporar además una parada en la Laguna Carachi Pampa, que forma parte del mismo recorrido, un sitio donde es posible ver flamencos y distintas especies de aves en su entorno natural.
Gran parte de los visitantes elige hacer estos trayectos en camionetas 4x4, debido a que el terreno es de arena muy suelta y las dunas que rodean la zona convierten el paseo en una experiencia de aventura poco habitual en el país.
Para cerrar la experiencia, vale la pena contemplar los atardeceres en la zona. A medida que el sol desciende, el tono blanco de las formaciones va mutando hacia una paleta de colores que va del naranja profundo al violeta, generando una postal impactante que se intensifica por el silencio total del entorno.
Cómo llegar a Piedra Pómez
Acceder a este destino desde la Ciudad de Buenos Aires implica un recorrido largo que alterna rutas asfaltadas con tramos de ripio más agrestes. Se trata de un viaje de alrededor de 1.300 kilómetros hasta la localidad de El Peñón.
En auto, el camino incluye tomar la Ruta Nacional 9 hasta la provincia de Tucumán, continuar por la Ruta Nacional 38 rumbo a Catamarca y luego enlazar con la Ruta Provincial 43. Como alternativa más rápida, es posible llegar en avión hasta el Aeropuerto de San Fernando del Valle de Catamarca o bien el de Salta.
A partir de ese punto, la opción más segura y aconsejable para conocer el Campo de Piedra Pómez es contratar una excursión con guías locales especializados, ya sea en El Peñón o en Antofagasta de la Sierra.
Por la dificultad del relieve, la altura y la ausencia de señalización en la vastedad de la Puna, el acompañamiento de profesionales resulta clave para asegurar una experiencia segura y, al mismo tiempo, más completa en este desierto blanco.