Hualfín, por la armonía que logra entre su entorno natural y su identidad cultural, se consolidó como uno de los destinos más atractivos de Argentina para realizar escapadas. Este pueblo poco conocido de Catamarca impacta por sus formaciones montañosas de colores intensos y variados.
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Catamarca: el pueblo que sorprende con paisajes únicos y tranquilidad total para desconectar
Entre montañas y entornos naturales, ofrece actividades al aire libre, aguas termales con propiedades terapéuticas y espacios ideales para el descanso.
Además cuenta con un clima de calma que invita a desconectarse por completo del ritmo y el ruido de las grandes ciudades.
Dentro de sus principales puntos de interés sobresale el llamativo Pozo Verde, una estructura natural singular donde pueden apreciarse pequeñas lagunas de tono esmeralda, enmarcadas por un paisaje de múltiples colores. Todo el entorno conforma un escenario ideal para compartir momentos de recreación tanto en familia como con amigos.
El lugar también brinda un atractivo visual destacado gracias a la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, declarada Monumento Histórico Nacional y cuya construcción se remonta al año 1770.
Este enclave especial del oeste de Catamarca combina la serenidad propia de un destino apacible con un entorno natural de características singulares, en el que quienes lo visitan pueden realizar actividades al aire libre, aprovechar las aguas termales reconocidas por sus propiedades terapéuticas o simplemente descansar y desconectarse en un entorno genuino, rodeado de amplios y variados paisajes.
Dónde queda Hualfín
Hualfín está situado en el sector occidental de la provincia de Catamarca, a unos 63 kilómetros hacia el norte de la localidad de Belén, a la vera de la reconocida Ruta Nacional 40. Este pequeño y atractivo poblado se encuentra rodeado por formaciones montañosas de tonalidades diversas, lo que genera un microclima particular y una sensación permanente de calma.
Su ubicación privilegiada lo posiciona como una alternativa ideal para aquellas personas que desean escapar del bullicio urbano y vivir una experiencia más auténtica en contacto directo con la naturaleza, transformando a este rincón catamarqueño en un lugar perfecto para el descanso y la desconexión.
Escapadas: ¿Qué puedo hacer en Hualfín?
La localidad cuenta con una amplia variedad de propuestas recreativas pensadas para distintos intereses, lo que permite que prácticamente todos los integrantes de la familia encuentren opciones para disfrutar y mantenerse entretenidos.
- Recorrer la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, edificada en 1770 y reconocida como Monumento Histórico Nacional por su relevancia dentro del patrimonio religioso y cultural más destacado del país.
- Conocer el Pozo Verde, un atractivo natural donde se forman pequeñas lagunas de intenso color verde esmeralda, enmarcadas por un entorno de gran variedad cromática.
- Pasar una jornada de camping en los sectores habilitados, que cuentan con mesas, parrillas y espacios acondicionados para disfrutar al aire libre.
- Sumergirse en las aguas termales naturales de la Quebrada de Hualfín, que rondan los 32°C y son valoradas por sus efectos beneficiosos para el bienestar.
- Vivir la calma de un pueblo apartado del bullicio de las grandes ciudades, ideal para quienes desean desconectarse, encontrar serenidad y reconectar con el entorno natural.
Cómo llegar a Hualfín
Para acceder a Hualfín partiendo desde San Fernando del Valle de Catamarca, el trayecto inicia tomando la Ruta Nacional 38 en dirección a Chumbicha. Una vez allí, el viaje continúa por la Ruta Nacional 60, cruzando la conocida cuesta de La Cébila y avanzando a través de las localidades de Mazán y Aimogasta antes de seguir hacia el destino final.
Al llegar a la Ruta Nacional 40, el recorrido continúa hacia el norte, atravesando la localidad de Londres hasta alcanzar la ciudad de Belén.
Desde ese punto, y siguiendo la misma ruta durante aproximadamente 63 kilómetros adicionales, se arriba al encantador pueblo catamarqueño, convirtiendo todo el viaje en un verdadero paseo escénico, en el que se suceden paisajes muy variados que van apareciendo a lo largo del trayecto y enriquecen la experiencia del camino.