El consumo de mate es una práctica cotidiana en Argentina, pero detrás de ese hábito aparece un circuito comercial que enciende alertas. Según advierten desde el sector industrial, una gran cantidad de termos de baja calidad ingresa al país a través de la frontera con Bolivia, muchas veces sin controles.
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En Argentina toman mate, en Bolivia importan termos: el circuito de frontera que afectaría la salud
Advierten que termos de baja calidad ingresan desde Bolivia sin controles. Alertan por posibles riesgos sanitarios en consumidores argentinos.
El fenómeno combina diferencias de mercado, importaciones y contrabando, en un contexto donde el consumo se mantiene alto y la oferta se diversifica con productos más económicos.
El dato que expone la dinámica entre Argentina y Bolivia
Desde la industria pusieron el foco en un dato que grafica la situación. “En Argentina somos 45 millones de habitantes, el 80% toma mate y se consumen 4 millones de termos por año. En Bolivia son 11 millones, se toma muy poco mate y el año pasado se importaron 4 millones de termos”, advirtió el director ejecutivo de Lumilagro, Martín Nadler.
Ese volumen, aseguran, no se explica por el consumo interno boliviano, sino por un circuito que termina impactando en el mercado argentino.
La alerta por termos “tóxicos”
El punto más sensible está vinculado a la calidad de los productos. “Son termos tóxicos, hechos con acero de la serie 200, que es el mismo que se usa para caños de escape o construcción”, explicó Nadler.
Según detalló, este tipo de materiales contiene manganeso y no el níquel que se utiliza en aceros de mejor calidad, lo que podría generar desprendimiento de metales al estar en contacto con bebidas calientes.
En ese sentido, lanzó una advertencia contundente al remarcar: “Hoy en día 1 de cada 4 argentinos está tomando mate con un termo que es tóxico”.
Productos sin control y mercado informal
De acuerdo a lo planteado, muchos de estos termos están prohibidos por organismos como la ANMAT, pero aun así llegan al mercado. “Hay mucha desinformación y no se presta la suficiente atención”, sostuvo el empresario, al referirse a la falta de controles y al desconocimiento de los consumidores.
Además, advirtió que en varios casos se comercializan con marcas falsificadas o a través de canales informales.
El avance de estos productos también tiene consecuencias en la producción nacional. La empresa Lumilagro, histórica fabricante argentina, redujo su nivel de producción y atraviesa un proceso de reconversión. Actualmente, produce cerca del 50% de lo que fabricaba anteriormente, en un contexto de caída de la demanda y mayor competencia externa.
Este escenario llevó incluso a cambios en su estructura productiva y a la reducción de personal en los últimos años.