La venta de carne de burro en Chubut ya es un hecho y abre un fuerte debate en la región. La iniciativa surge en la zona de Punta Tombo, donde un productor impulsa esta alternativa como respuesta al alto costo de la carne vacuna. El producto ya se ofrece en carnicerías de Trelew desde abril de 2026 y apunta a posicionarse como una opción más accesible para los consumidores.
- Todo Jujuy >
- País >
En Chubut, crece la venta de carne de burro ante la imposibilidad de comprar carne vacuna
La comercialización de carne de burro ya comenzó en carnicerías del sur y genera opiniones divididas por su precio, valor nutricional y aceptación cultural
El proyecto lo encabeza un productor rural que apuesta por diversificar la producción en un contexto complejo para el sector. La propuesta incluye la faena controlada de animales y la venta de cortes similares a los tradicionales. El kilo se comercializa a un valor inferior al de la carne vacuna, lo que genera interés en un contexto económico difícil.
Una alternativa frente a la crisis productiva
La iniciativa aparece en un escenario marcado por la crisis de la actividad ovina en la Patagonia. La baja rentabilidad, los problemas climáticos y la presión de la fauna silvestre afectan la producción en los últimos años. Muchos campos no reúnen condiciones para la ganadería bovina, lo que limita las opciones tradicionales.
En este contexto, el burro se presenta como un animal resistente, capaz de adaptarse a zonas áridas. El productor sostiene que su crianza requiere menos recursos y puede generar una nueva fuente de ingresos para el sector rural.
Además, la propuesta incluye estrategias para fomentar el consumo. Se organizan degustaciones abiertas donde los vecinos prueban distintos productos elaborados con esta carne. La intención apunta a reducir el rechazo inicial y medir la aceptación del público.
Precio, sabor y valor nutricional
Uno de los ejes del debate gira en torno al precio. La carne de burro se ofrece a un valor más bajo que la vacuna, aproximadamente 7.500 pesos por kilo lo que la convierte en una opción atractiva para sectores que ven limitado su poder adquisitivo.
Desde el proyecto aseguran que el producto posee buen sabor y cualidades nutricionales similares a otras carnes rojas. También destacan su textura y versatilidad para diferentes preparaciones, como empanadas, chorizos y asado.
Sin embargo, la falta de costumbre influye en la decisión de compra. En Argentina, el consumo de carne responde a tradiciones muy arraigadas, lo que genera sorpresa y dudas en gran parte de la población.
Cuestionamientos culturales y éticos
El avance de esta iniciativa despierta críticas desde distintos sectores. Organizaciones proteccionistas cuestionan el uso del burro como alimento debido a su rol histórico como animal de trabajo y compañía.
También surgen dudas sobre la aceptación social a largo plazo. Algunos especialistas consideran que el principal obstáculo no radica en lo productivo, sino en la barrera cultural que implica incorporar este tipo de carne a la dieta habitual.
A esto se suman interrogantes sobre la escala del proyecto. Actualmente, la producción resulta limitada y no garantiza una distribución masiva en el corto plazo.
Regulación y protocolos sanitarios
Otro punto clave se vincula con las habilitaciones necesarias para su comercialización. El emprendimiento cuenta con permisos locales, pero requiere aval nacional para expandirse a otros mercados.
Las autoridades sanitarias deben evaluar las condiciones de faena, distribución y consumo para garantizar la seguridad alimentaria. Este proceso resulta fundamental para que la actividad logre consolidarse dentro del circuito formal.
En paralelo, el desarrollo del proyecto contempla otros usos del animal. Entre ellos, se analiza el aprovechamiento del cuero para productos con potencial de exportación, lo que abre nuevas posibilidades económicas.