"No tengo ninguna responsabilidad profesional en la muerte de Débora Pérez Volpin". Así termina el escrito que el abogado Eduardo Gerome presentó hoy en representación de la médica anestesióloga Nélida Inés Puente, quien trató a Débora Pérez Volpin durante la endoscopía y las maniobras de reanimación que no alcanzaron para mantenerla con vida.

Ese escrito, una manifestación espontánea, fue presentado ante la fiscalía que investiga la muerte de la periodista y legisladora porteña, ocurrida el 6 de febrero en el Sanatorio de la Trinidad.

En dicha presentación, a la que Clarín tuvo acceso de forma parcial, la anestesióloga expresa: "Analicé cada paso que di y me di cuenta que todo lo había hecho conforme a las reglas de la medicina por lo que, aunque tuviera muchas conjeturas, no conocía la causa que había generado un cuadro tan catastrófico y de semejante magnitud ni cuáles habían sido los mecanismos que causaron su muerte. Si bien el haber estado concentrada en los monitores me permitió detectar en forma temprana que algo anómalo estaba sucediendo y poner en marcha los mecanismos tendientes a intentar revertir la situación que se generó, el brusco deterioro de la paciente y la magnitud del cuadro me impidieron conocer las causas del mismo".

Esta manifestación se refiere también a los antecedentes de formación profesional y a los lugares de trabajo en los que Puente se desempeñó como especialista, aunque aún no se difundieron las partes en las que la anestesióloga se refiere a lo ocurrido dentro del quirófano de La Trinidad.

"Queremos que primero lo lea la fiscalía, pero esos puntos detallan lo que ya se ha dicho: que estuvo en el quirófano, que fue quien detectó la baja de saturación de oxígeno e indicó que se interrumpiera la endoscopía para poder recuperar esa saturación, y que luego trabajó en la reanimación que no finalmente no resultó", detalló Gerome.

Sobre el final del documento, Puente ensaya una evaluación de su desempeño: "Como se advierte, he actuado en el presente caso con toda la diligencia esperable y exigible a un profesional de mi especialidad. Habiendo sido convocada para la anestesia, concurrí en tiempo oportuno, evalué a la paciente en la forma correcta de acuerdo con los medios y exigencias del cuadro emergente e implementé el procedimiento, tal como lo exigen los protocolos anestésicos. Asimismo, una vez presentada la complicación, realicé todos los procedimientos indicados para mantener la vía aérea permeable y recuperar la saturación de oxígeno. A mi juicio, resultó indudable que la complicación fue producida por circunstancias absolutamente ajenas a mi tarea, estimando que la magnitud del enfisema como las regiones que fueron afectadas condicionaron la nula respuesta a los denodados esfuerzos de reanimación. Expreso finalmente que, por lo expuesto, no tengo ninguna responsabilidad profesional en la muerte de Débora Pérez Volpin".

La investigación de la muerte de la periodista y funcionaria tiene por ahora la carátula de "homicidio culposo". La causa recayó en el Juzgado Criminal y Correccional N°57 y los resultados definitivos de la autopsia aún demorarán varias semanas. Se conoce el nombre de dos médicos intervinientes en la endoscopía: Puente y Diego Bialolenkier, gastroenterólogo a cargo de esa práctica médica. Según trascendió, para la instancia de reanimación se sumaron no menos de una cardióloga y dos médicos de terapia intensiva.

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