El verano 2026 dejó un escenario exigente para la producción frutihortícola en el norte argentino. Según el último Informe de Monitoreo Federal del Mercado Central de Buenos Aires, febrero estuvo atravesado por condiciones climáticas intensas que condicionaron tanto los volúmenes como la calidad de los productos.
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Tras un verano intenso, así quedó la producción en el NOA: calor, lluvias y cambios en cultivos
Un informe del Mercado Central advierte que el calor, las lluvias y los costos impactaron en la producción del NOA durante el verano.
De acuerdo con el relevamiento, en el norte se registraron temperaturas máximas de entre 35°C y 42°C durante varios días consecutivos, combinadas con lluvias generalizadas que en algunas zonas superaron los 100 milímetros.
Este contexto generó efectos directos sobre los cultivos, con impactos en los tiempos de producción, la calidad de las frutas y el comportamiento del mercado.
Frutas: alta oferta, pero con problemas de calidad
En plena temporada estival, la demanda de frutas se mantuvo elevada, acompañando el pico de producción típico del verano. Sin embargo, el informe advierte que comenzó a registrarse una caída en la calidad de algunas especies. “Comienza a evidenciarse un deterioro en la calidad de algunas frutas”, indica el informe.
Productos como el melón, el durazno y el pelón mostraron un deterioro que redujo su aceptación comercial, dando paso a variedades tardías con menor demanda.
En paralelo, el comportamiento de los precios fue dispar. El limón, por ejemplo, registró una caída cercana al 9,6% en comparación con el mismo mes de 2025, impulsado por un mayor volumen de ingreso y problemas de calidad en la oferta.
Por otro lado, las frutas cítricas en general mostraron un incremento en los volúmenes comercializados, debido a que la temporada nacional aún no comenzó plenamente y la oferta se complementó con importaciones.
Un escenario que impacta en el norte
Si bien el informe tiene alcance nacional, las condiciones climáticas extremas del verano tuvieron un impacto particularmente fuerte en el norte argentino, donde las altas temperaturas y las lluvias incidieron directamente en la producción.
En provincias como Jujuy, donde la actividad frutihortícola forma parte del entramado productivo regional, estos factores se traducen en desafíos concretos como sostener la calidad, adaptarse a la variabilidad climática y enfrentar un contexto de costos en alza.
Hortalizas: subas, caídas y un mercado diverso
El comportamiento de las hortalizas a nivel nacional reflejó con mayor claridad el impacto combinado del clima y la oferta.
Entre los principales datos del informe se destacan:
- la papa registró un aumento promedio del 4,8%, con predominio de la producción del sudeste bonaerense
- el tomate mostró una caída del 23% debido a la abundante oferta
- el pimiento subió un 52,3%, especialmente en variedades rojas
- el zapallito bajó un 35,3% por el buen nivel de producción favorecido por el clima
Este escenario evidencia cómo, en un mismo período, distintos cultivos pueden responder de manera muy diferente a las condiciones climáticas y al nivel de abastecimiento.
Menos volumen y más presión en los costos
El informe también señala que el ingreso total de frutas y hortalizas mostró una caída superior al 19% en relación con el mes anterior, consolidando una tendencia descendente en lo que va del año.
A esto se suma un contexto de mayores costos productivos. Durante febrero, los fertilizantes registraron incrementos significativos, con subas superiores al 10% en el caso de la urea, mientras que los fertilizantes fosforados también aumentaron en el mercado interno.
En paralelo, el Índice de Costos del Transporte subió un 2,28% en febrero, impulsado por el aumento de peajes y del precio del gasoil, en línea con la suba internacional del petróleo.