Incluso las historias más insólitas pueden esconder un elemento inesperado que las vuelve todavía más asombrosas. El descubrimiento de cuatro lingotes de oro en una casa de Caleta Olivia, en el marco de las averiguaciones por un asesinato, constituye uno de esos episodios... y por más de un motivo.
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Del supuesto oro a una decepción: el giro en la causa de los lingotes hallados en un inodoro
La Prefectura anunció el hallazgo de cuatro lingotes en un allanamiento en Caleta Olivia, en el marco de la causa por el crimen de Mario “Pato” García.
El sábado 10 de octubre último, un hallazgo insólito sacudió la atención pública: durante un procedimiento realizado por Prefectura el día anterior, los efectivos habían descubierto dos kilos de oro, cuyo valor rondaba los mil millones de pesos, ocultos en la mochila de un inodoro. Sin embargo, había un detalle que despertaba sospechas: las cuatro piezas, de forma hexagonal, llevaban grabada una leyenda poco habitual: "Cerro Bend Alloy. 158° F".
Para quienes conocen el ámbito de la metalurgia, la leyenda no encierra ningún enigma: el cerrobend es una mezcla de metales formada por bismuto, plomo, estaño y cadmio, utilizada para fabricar piezas de protección adaptadas a tratamientos de radioterapia. Estos elementos suelen tener forma hexagonal. De oro no tienen absolutamente nada. En cuanto a la referencia a los 158 °F, indica la temperatura a la que esta aleación pasa al estado líquido.
Por lo tanto, no hay ningún secreto detrás del hallazgo ni indicios que lo vinculen con un supuesto gran asalto a una empresa minera de Santa Cruz.
Todavía no se pudo esclarecer quién asesinó a Mario "Pato" García ni cuál fue el motivo del crimen. El homicidio dio origen al operativo de allanamiento en el que se encontraron las piezas metálicas que inicialmente fueron confundidas con lingotes de oro. Sin embargo, las particularidades del caso no se limitan a ese hallazgo: la investigación del asesinato también presenta aspectos llamativos.
García tenía 50 años, padecía un leve retraso madurativo y atravesaba algunas dificultades de salud mental que mantenía bajo control. Durante su juventud había tenido problemas vinculados al consumo de drogas, pero había logrado dejarlos atrás. Quienes lo conocían señalan que su mayor dificultad era otra: no tenía ningún tipo de filtro a la hora de decir o hacer las cosas.
García se sostenía económicamente mediante la elaboración artesanal de jabones. Era una persona de recursos limitados y, cuando le sustrajeron el recipiente que utilizaba para desarrollar su actividad, se enfureció y decidió presentar una denuncia en la comisaría 3.ª del barrio 2 de Abril, en Caleta Olivia.
Al salir de la dependencia policial, un equipo del canal de televisión local Canal 2 lo entrevistó. En esa conversación, "Pato" expuso sus denuncias sobre presuntas zonas liberadas y corrupción dentro de la Policía, además de referirse a la droga y la prostitución.
Días más tarde, el 7 de diciembre de 2025, desapareció sin dejar rastros. Su cuerpo comenzó a ser encontrado recién a comienzos de 2026, cuando aparecieron distintas partes: las manos, los pies, el torso y la cabeza.
El primer resto fue encontrado por un hombre que hacía ejercicio y corría junto a un terreno baldío situado entre los barrios 13 de Diciembre y Bicentenario. A partir de ese descubrimiento se pusieron en marcha los operativos de búsqueda en la zona. En febrero se produjo un nuevo hallazgo: perros adiestrados para este tipo de tareas señalaron una bolsa depositada en un recipiente de residuos dentro de una vivienda deshabitada.
La brutalidad del asesinato llevó al Ministerio de Seguridad de la Nación a establecer una recompensa para quienes brindaran información confiable que permitiera identificar a los responsables: inicialmente, el monto fue de 5.000.000 de pesos y, hacia finales de septiembre, se elevó a 10.000.000. Ante las sospechas que recaían sobre la Policía de la zona, el juez Marcos Pérez Soruco resolvió poner la investigación en manos de la Prefectura Naval.
El altar con ratas muertas colgando
La pista que condujo a la vivienda donde aparecieron los lingotes de cerrobend surgió de la declaración de un remisero, quien afirmó haber trasladado hasta ese lugar a "Pato" García el mismo día en que se perdió su rastro. Según trascendió, los dos hombres se conocían.
"Este hombre es conocido por su rareza. Es acumulador, siempre anda vestido como un turista que hace trekking. No habla con nadie, vive casi aislado y lo que es peor: en un primer allanamiento en su casa se encontró un altar con ratas muertas colgando", relató una fuente vinculada a la investigación.
El propio García también era una figura reconocida entre los habitantes de la zona e incluso había aparecido anteriormente en los medios, aunque en aquella oportunidad por su presunta participación en un asesinato y en un asalto de extrema violencia contra una mujer.
"Pato tiene problemas mentales, no tiene filtro y en algún momento tuvo brotes. Hace años mató a un hombre a golpes frente al hospital y también asaltó y golpeó a una mujer en su casa, para robarla. Lo condenaron y fue preso", confiaron a este diario.
Los violentos antecedentes de "Pato" García
El episodio inicial ocurrió el 19 de octubre de 2007. Durante un estallido de violencia, García se encontró en la vía pública con Rodolfo Suárez, de 40 años, y, sin que mediara un motivo aparente, empezó a agredirlo físicamente. Incluso después de derribarlo, continuó propinándole patadas en la cabeza. La brutalidad del ataque le provocó lesiones de tal gravedad que Suárez tuvo que ser derivado a Buenos Aires, donde falleció varias semanas más tarde.
Tras ser trasladado a la comisaría 3.ª, García recuperó la libertad por decisión judicial. La resolución generó malestar entre los habitantes de la zona, que el 2 de marzo de 2008 se encontraron con un nuevo episodio violento protagonizado por "Pato": ingresó en la vivienda de Leonor Puca, de 53 años, la atacó con un palo hasta dejarla inconsciente y comenzó a reunir objetos con la intención de llevárselos. Sin embargo, el hijo de la mujer apareció en el lugar y lo hirió con un cuchillo. Aunque García consiguió huir inicialmente, las autoridades lo localizaron y arrestaron en su domicilio, donde se encontraba lesionado.
Por ambos hechos, el 29 de septiembre de 2010 recibió una condena de 16 años de cárcel. En la actualidad, quienes lo conocieron aseguran que había cambiado su comportamiento y que ya no mostraba la violencia de antes.
Sin embargo, hay un aspecto que llama la atención: cuando le sustrajeron el recipiente que utilizaba para fabricar jabón, García acudió a presentar la denuncia en la misma comisaría 3.ª que había actuado en los dos episodios violentos en los que él había sido el agresor. En ese contexto, resulta difícil imaginar que las autoridades le prestaran demasiada atención o que mostraran verdadero interés en esclarecer lo ocurrido.
Hay un hecho que no admite dudas: Mario "Pato" García fue asesinado y su cuerpo, desmembrado. A partir de ese crimen, los investigadores trabajan sobre dos hipótesis principales. La primera se concentra en el hombre que habría tenido contacto con García por última vez, en cuya vivienda se encontraron las piezas de cerrobend que habían sido confundidas con lingotes de oro. Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron un recipiente plástico de grandes dimensiones para someterlo a peritajes.
La segunda línea investigativa pone el foco en presuntos narcotraficantes de la zona que podrían haber reaccionado contra García por sus declaraciones acerca de la existencia de zonas liberadas. En el marco de esta segunda línea investigativa, el 9 de octubre las autoridades incautaron un congelador que uno de los sospechosos le había vendido a un carnicero. Ese equipo no había sido sometido en su momento a los peritajes policiales correspondientes.
Los hermanos de "Pato", que intervienen en el expediente como querellantes a través de sus representantes legales, Alberto Luciani y la abogada del Estado Ximena Villares, han manifestado en reiteradas oportunidades su preocupación por las demoras que registra la investigación.
En declaraciones realizadas a distintos medios, los hermanos sostuvieron que el asesinato estaría vinculado con las acusaciones que García formuló públicamente contra la Policía durante una entrevista televisiva. Según su interpretación, esas manifestaciones habrían generado malestar entre funcionarios del municipio. En esa misma línea, un testigo bajo protección declaró ante el magistrado que existirían actividades comerciales de integrantes de la fuerza policial que contarían con respaldo político.