Aunque muchas personas asocian el lenguaje de los perros con el ladrido, lo cierto es que la forma principal en que estas mascotas se comunican es a través de su cuerpo. Movimientos de la cola, posturas, orejas, ojos y hasta la posición de su hocico forman parte de un complejo sistema de señales que transmiten emociones, intenciones y estados de ánimo. Comprender este lenguaje corporal es clave para mejorar la convivencia con nuestras mascotas y fortalecer el vínculo humano-canino.
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¿Por qué los perros comunican mucho más con su cuerpo que a través de sus ladridos?
Los perros, dentro de las mascotas más comunes que tenemos en casa, pueden llegar a comunicar muchas más cosas con su cuerpo, antes que ladrando.
El lenguaje corporal como herramienta de comunicación
Los perros descienden de los lobos, animales que viven en manada y dependen del lenguaje no verbal para sobrevivir y mantener la armonía en el grupo. Esta herencia se refleja en el comportamiento de los perros domésticos, quienes utilizan gestos y posturas para evitar conflictos, invitar al juego, expresar miedo, alegría o sumisión.
A diferencia del lenguaje humano, los perros no tienen un sistema vocal tan desarrollado, por lo que su cuerpo se convierte en su principal canal de expresión.
Orejas, cola y postura: las "palabras" del perro
Cada parte del cuerpo del perro transmite un mensaje específico:
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Orejas: Hacia adelante indican atención o alerta; hacia atrás, miedo o sumisión. En razas con orejas caídas, el cambio puede ser más sutil.
Cola: Una cola alta y rígida puede significar dominancia o alerta; baja o entre las patas, miedo. El movimiento rápido de lado a lado suele interpretarse como felicidad, aunque también puede indicar nerviosismo.
Ojos: Una mirada fija puede ser desafiante; los ojos entrecerrados, señal de relajación; desviar la mirada, un gesto de calma o sumisión.
Postura general: Un perro erguido, con el cuerpo tenso, puede estar en actitud defensiva o dominante. Si se agacha con las patas delanteras extendidas, está invitando al juego.
¿Y los ladridos?
Si bien los ladridos forman parte del repertorio comunicativo del perro, su significado depende mucho del contexto. Un mismo ladrido puede expresar alerta, miedo, excitación o aburrimiento, y su interpretación depende del tono, la duración y la situación. Por eso, no son tan precisos como el lenguaje corporal.
Además, los perros aprenden a ladrar más cuando conviven con humanos, ya que descubren que es una forma efectiva de llamar la atención. En estado salvaje o entre ellos, suelen comunicarse mayormente sin sonidos.
Comprender el cuerpo para mejorar la convivencia
Observar y aprender a leer el lenguaje corporal de los perros no solo ayuda a evitar malentendidos, sino que también fortalece la relación con ellos. Un perro comprendido es un perro más seguro y equilibrado. Además, esta observación permite detectar señales de estrés, miedo o dolor antes de que se manifiesten en conductas problemáticas.
Los entrenadores y etólogos caninos coinciden: entender lo que el perro "dice" con su cuerpo es tan importante como enseñarle órdenes básicas. Es un diálogo silencioso, pero fundamental para una convivencia armoniosa y respetuosa.