Los primeros tres casos en Argentina correspondientes al linaje BA.3.2 del SARS-CoV-2 (COVID) ya fueron identificados. Es una variante que está bajo seguimiento, aunque el análisis del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) de la semana epidemiológica 34 indica que, hasta el momento, no implica un incremento significativo del riesgo para la salud.
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La variante de COVID BA.3.2 llegó al país: qué dicen las autoridades sobre los riesgos
El Boletín Epidemiológico Nacional informó tres casos detectados por el sistema de vigilancia del Malbrán y señaló que, por ahora, no hay un riesgo adicional.
Los tres contagios fueron registrados en personas domiciliadas en la Provincia de Buenos Aires y detectados mediante el sistema de vigilancia genómica llevado adelante por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Carlos Malbrán (ANLIS Malbrán).
El análisis comprendió muestras tomadas entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026. Durante ese período fueron secuenciados 21 genomas, de los cuales tres, equivalentes al 14%, correspondieron al linaje BA.3.2.
Según consignó el BEN, uno de los pacientes debió ser hospitalizado debido a comorbilidades preexistentes. No obstante, el reporte oficial indicó que los tres casos tuvieron una evolución favorable. El documento remarcó la importancia de mantener el monitoreo virológico y epidemiológico, así como el seguimiento de los indicadores vinculados con la gravedad de los cuadros.
El linaje fue identificado por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024
El BEN informó que este sublinaje fue identificado por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024. Su origen se encuentra en Ómicron BA.3 y actualmente es considerado a nivel internacional una Variante Bajo Monitoreo (VUM).
Antes de la detección registrada en Argentina, los únicos casos identificados en la Región de las Américas correspondían a Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa. El boletín señaló, además, que hasta ese momento no existían registros de BA.3.2 en ningún país de Sudamérica.
La vigilancia genómica
El documento oficial destacó que la identificación de este sublinaje en Argentina demuestra la capacidad del sistema nacional de vigilancia genómica para detectar nuevas variantes y reforzó la importancia de contar con herramientas de seguimiento eficientes.
A su vez, el informe subrayó la necesidad de mantener el análisis de la evolución genómica del SARS-CoV-2, con el objetivo de detectar el ingreso de nuevos linajes y evaluar su comportamiento en aspectos como la transmisibilidad, la gravedad de los cuadros y el eventual impacto de las estrategias de prevención y control.
Este monitoreo permite seguir la evolución de los distintos linajes del virus y detectar posibles modificaciones en sus patrones de circulación. En este contexto, el BEN enmarcó la identificación de los tres casos en el país dentro de un esquema de vigilancia permanente y análisis mediante secuenciación genómica.
El boletín también aportó información sobre el comportamiento de esta variante a nivel internacional. Según el documento, hacia finales de 2025 aumentó la frecuencia con la que BA.3.2 era detectada en distintos lugares del mundo, aunque su presencia no fue uniforme entre las diferentes regiones.
En los primeros meses de 2026, la presencia de este sublinaje comenzó a registrarse en cada vez más países y llegó a representar cerca del 20% de las secuencias reportadas en todo el mundo durante las semanas epidemiológicas 4 y 5, aunque su incidencia continuó variando según el territorio. Para febrero de ese año, BA.3.2 ya había sido detectada en al menos 23 países de África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía.
El BEN detalló que, entre los territorios donde ya se había identificado BA.3.2, se encontraban Sudáfrica, Mozambique, Países Bajos, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Bélgica, Canadá, China (Hong Kong), República Checa, Francia, Italia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, Irlanda, Singapur, Corea del Sur, Eslovenia, España, Suecia y Dinamarca. Posteriormente, el documento incorporó nuevos registros correspondientes a Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa.
La proporción global de secuencias bajó entre junio y julio de 2026
De acuerdo con el BEN, entre el 14 de junio y el 12 de julio de 2026, BA.3.2 mantuvo su clasificación como VUM. Durante ese período, sin embargo, la participación de esta variante sobre el total de secuencias reportadas a nivel mundial registró un descenso.
El informe indicó que pasó de representar el 15,1% en la semana cerrada el 14 de junio al 6,45% en la finalizada el 12 de julio. En las semanas comprendidas entre ambas fechas, los porcentajes fueron del 11%, 13% y 10,3%, correspondientes, respectivamente, a los períodos que terminaron el 21 y el 28 de junio y el 5 de julio.
En relación con BA.3.2, Kyle B. Enfield, profesor asociado de Medicina de la Universidad de Virginia, analizó las características de esta variante en una evaluación publicada por The Conversation.
“Como médico especialista en neumología y cuidados intensivos, atiendo a muchos pacientes con alto riesgo de desarrollar COVID-19 grave debido a enfermedades pulmonares crónicas, así como a pacientes con COVID persistente. Todos me preguntan qué tan preocupados deberían estar por las nuevas variantes del virus”, apuntó.
Según explicó Enfield, hasta ahora “no hay indicios de que la variante BA.3.2, apodada Cicada, sea más peligrosa o cause una enfermedad más grave que las variantes que circulaban en el invierno de 2025-26”.
El especialista también señaló que el primer registro de BA.3.2 en Estados Unidos correspondió a un viajero que ingresó al país en junio de 2025. A partir de entonces, explicó, la variante fue identificada tanto en personas infectadas como mediante el análisis de aguas residuales en 29 estados.
Enfield destacó que el análisis de aguas residuales constituye una herramienta especialmente útil para anticipar la aparición de cambios en las cepas del virus. Sin embargo, señaló que, una vez superado el pico de la pandemia, la cantidad de estados que reportan esta información a los CDC comenzó a reducirse desde aproximadamente 2022.
En su análisis, el especialista explicó que los virus atraviesan procesos de cambio de manera permanente y que el responsable de la COVID-19 presenta una evolución particularmente rápida. Cada vez que el virus se reproduce dentro de una célula, señaló, pueden producirse modificaciones en su material genético.
“La mayoría de estos cambios desaparecen, pero ocasionalmente alguno le otorga al virus una ventaja sobre otras variantes, lo que permite que esa versión se propague”, explicó Enfield. El especialista también destacó una de las principales implicancias de este proceso para la vigilancia sanitaria: “Estos cambios dificultan que el sistema inmunitario reconozca el virus”.
De esta manera, la identificación de los primeros tres casos en Argentina, sumada a la evolución favorable de los pacientes y a la permanencia de la vigilancia genómica, permitió incorporar el seguimiento de BA.3.2 al esquema local de monitoreo de las distintas variantes del SARS-CoV-2.