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22 de julio de 2026 - 09:38 Salud.

Uno por uno: los alimentos que ayudan a cuidar el cerebro y mejorar su funcionamiento

Destacan el rol de ciertos nutrientes y especialistas explican qué alimentos sumar para favorecer la memoria y prevenir el deterioro cognitivo.

El Día Mundial del Cerebro se celebra cada 22 de julio como resultado de una iniciativa impulsada por la Federación Mundial de Neurología (WFN, por sus siglas en inglés). En esta edición, la campaña se presenta bajo el lema “Salud cerebral: acceso para todos”, con el objetivo de promover la concientización respecto a esta órgano vital.

En esa línea, señalan la relevancia de adoptar medidas preventivas, detectar a tiempo posibles trastornos neurológicos y garantizar que todas las personas puedan acceder a una atención sanitaria adecuada.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud cerebral hace referencia a la capacidad del cerebro para desempeñarse de manera adecuada en diferentes áreas, como las funciones cognitivas, sensoriales, socioemocionales, conductuales y motoras. Este estado permite que cada individuo pueda alcanzar su mayor nivel de desarrollo y desenvolverse plenamente durante las distintas etapas de la vida, exista o no la presencia de enfermedades o alteraciones neurológicas.

Uno de los factores más importantes para preservar el buen funcionamiento del cerebro está relacionado con la alimentación. Diversos estudios desarrollados en los campos de la neurociencia y la nutrición comenzaron a demostrar la estrecha relación que existe entre los hábitos alimentarios y el bienestar cerebral, según destacó Stanford Lifestyle Medicine, un programa perteneciente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

“Este año, el lema tiene como propósito poner el foco en la prevención, el diagnóstico oportuno y la atención médica equitativa”, señaló la doctora Virginia Pujol Lereis, jefa de Neurología Vascular de Fleni.

Sarcasmo y doble sentido: cómo el cerebro logra identificarlos.

“Existen numerosas condiciones que pueden afectar la salud cerebral, entre ellas las enfermedades vasculares, los trastornos neurodegenerativos, las lesiones traumáticas, los déficits nutricionales y las enfermedades inmunomediadas o infecciosas”.

La especialista también remarcó que incorporar conductas saludables en la vida diaria puede mejorar el bienestar, ayudar a transitar un envejecimiento en mejores condiciones y favorecer la salud integral. Asimismo, sostuvo que “es fundamental que la población tenga acceso a información confiable sobre prevención”, para que las personas puedan tomar decisiones adecuadas sobre el cuidado del cerebro.

“Los alimentos que consumimos pueden influir en nuestra memoria, estado de ánimo y función cognitiva general, afectando desde cómo aprendemos hasta cómo respondemos al estrés. Al igual que nuestros músculos, nuestro cerebro necesita el combustible adecuado para funcionar de manera óptima, y una mala alimentación puede tener graves consecuencias tanto para la mente como para el cuerpo", dijo la experta.

La doctora Pujol Lereis aconsejó incorporar con mayor frecuencia frutas y verduras naturales, granos integrales, fuentes de proteínas bajas en grasa y alimentos que aporten grasas beneficiosas, como el pescado y los frutos secos. A su vez, sugirió reducir la ingesta de grasas saturadas, productos ultraprocesados y comidas con alto contenido de azúcares refinados.

Uno de los avances más relevantes de los últimos años en esta área fue comprender que el estado del cerebro mantiene una relación directa con el equilibrio del metabolismo del organismo. La doctora Shebani Sethi, referente en el desarrollo de la psiquiatría metabólica, explicó: “Muchas enfermedades psiquiátricas tienen su origen en la disfunción metabólica“, haciendo referencia a alteraciones como la resistencia a la insulina, un factor que puede elevar de manera considerable la probabilidad de desarrollar depresión, incluso en individuos que nunca tuvieron antecedentes de trastornos de salud mental.

Las necesidades nutricionales del cerebro

Desde Stanford Lifestyle Medicine señalaron que, aunque el cerebro humano constituye apenas alrededor del 2 % de la masa corporal, requiere una cantidad considerable de recursos para funcionar correctamente, ya que utiliza cerca del 20 % de la energía total del organismo.

La institución explicó que este órgano obtiene gran parte de su combustible a partir de la glucosa, considerada su principal fuente energética, aunque aclaró que su correcto desempeño no depende únicamente de este componente. Además, detalló cuáles son los nutrientes esenciales que necesita el cerebro para mantener sus funciones:

Las tres dietas aliadas del cerebro

Los especialistas continúan analizando de qué manera determinados patrones de alimentación pueden influir positivamente en el funcionamiento del cerebro y contribuir a su cuidado a largo plazo. Entre los modelos nutricionales que más atención han recibido se encuentran:

1. Dieta mediterránea

Caracterizada por priorizar el consumo de granos integrales, fuentes de proteínas bajas en grasa, grasas beneficiosas y una amplia variedad de frutas y verduras, esta forma de alimentación ha sido vinculada por distintas investigaciones con un desempeño cerebral más favorable, una mejor conservación de las capacidades relacionadas con la memoria y una menor probabilidad de desarrollar demencia.

Un grupo de científicos halló un posible mecanismo molecular que podría ayudar a comprender de qué manera la dieta mediterránea contribuye a un proceso de envejecimiento más saludable.

La investigación, difundida en la revista Frontiers in Nutrition, plantea que la incorporación habitual de alimentos como el aceite de oliva, el pescado y las legumbres estaría relacionada con una mayor presencia de microproteínas mitocondriales, pequeñas señales producidas por las células que, según los investigadores, podrían cumplir una función de protección sobre la salud del corazón y el cerebro.

Manuel Moñino, integrante de la Academia Española de Nutrición y Dietética, define este modelo de alimentación como “un patrón alimentario rico en alimentos vegetales frescos, como por ejemplo, frutas, hortalizas, legumbres, granos enteros, frutos secos y aceite de oliva, entre otros”.

Asimismo, este esquema nutricional contempla la incorporación controlada de productos lácteos y carnes, mientras que recomienda disminuir la presencia de alimentos que aportan elevadas cantidades de grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos. Entre los productos cuyo consumo se aconseja limitar se encuentran la pastelería industrial, los embutidos y carnes procesadas, además de los alimentos preparados o listos para consumir.

2. La Dieta MIND

La dieta MIND es reconocida por su posible aporte en la reducción del riesgo de desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer.

Este modelo de alimentación surge de la combinación entre la dieta mediterránea y la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión). Debido a que la hipertensión arterial constituye uno de los factores asociados con el deterioro cognitivo, esta propuesta nutricional prioriza el consumo de alimentos que pueden favorecer el control de la presión sanguínea y contribuir al cuidado de la salud cerebral.

Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, ubicada en Boston, junto con especialistas de otros centros académicos, encontraron que mantener la dieta MIND durante un período superior a una década estaría relacionado con un deterioro más lento de la materia gris cerebral y con un menor aumento del tamaño de los ventrículos cerebrales.

De acuerdo con el trabajo difundido en la revista Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry, se trata de la primera evidencia que identifica este posible efecto beneficioso de la alimentación sobre las modificaciones estructurales del cerebro a largo plazo.

Según las recomendaciones de este modelo nutricional, los alimentos considerados beneficiosos dentro de la dieta MIND son:

Los productos considerados menos beneficiosos para la salud, debido a que presentan elevadas cantidades de grasas saturadas y grasas trans, comprenden:

3. Dieta antinflamatoria

De acuerdo con una investigación, adoptar un esquema de alimentación con propiedades antiinflamatorias estaría relacionado con una reducción considerable en las probabilidades de padecer demencia. El trabajo señaló que el descenso del riesgo podría ubicarse entre un 21 % y un 29 %, incluso entre individuos que ya presentaban en sus análisis de sangre indicadores asociados con el Alzheimer.

La licenciada Natalia Antar (MN 8271, MP 4226), especialista en nutrición del Hospital Británico y de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC), explicó a Infobae que este tipo de alimentación se caracteriza por priorizar productos naturales, diversos y con bajo nivel de procesamiento, poniendo especial atención en los siguientes grupos de alimentos:

Además, mantener una correcta hidratación y desarrollar estrategias para un adecuado control del estrés son aspectos fundamentales del bienestar general, al mismo nivel de importancia que la selección de los alimentos que forman parte de la dieta cotidiana.

“Este tipo de alimentación no solo ayuda a bajar la inflamación sino que también favorece una mejor digestión, equilibrio hormonal y energía sostenida”, destacó Antar.

Más claves para mantener una buena salud cerebral

La doctora Pujol Lereis compartió una serie de pautas orientadas al cuidado de la salud:

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