Preparar un buen asado este domingo, en la previa de un lunes feriado, puede ser el plan ideal para compartir con familiares, amigos o compañeros. No hace falta ser un experto parrillero para lucirse: con buena carne, brasas parejas y algo de paciencia, la reunión ya empieza con otro sabor.
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Asado del domingo: consejos para el fuego, la carne y los acompañamientos
En la previa de un lunes feriado, la parrilla vuelve a ser excusa para reunirse y nada mejor que hacerlo con los mejores consejos de los que saben de asado.
El fuego, el primer secreto
El corazón de todo asado está en la parrilla, pero sobre todo en el fuego. Las brasas deben estar bien formadas, sin llamas fuertes, para que la carne se cocine pareja y no se queme por fuera antes de estar lista por dentro. En el mundo parrillero, apurarse casi nunca sale bien: el buen asado se cocina sin ansiedad.
También es importante tener la parrilla limpia, contar con pinzas largas, un cuchillo bien afilado y una tabla firme. Son detalles simples, pero ayudan a trabajar mejor y a evitar esos clásicos momentos de improvisación donde alguien termina cortando el vacío en una fuente prestada o pinchando la carne con un tenedor.
Elegir bien la carne y respetar los tiempos
Entre los cortes más elegidos aparecen el vacío, la tira de asado, la entraña, el matambre y el bife de chorizo. Cada uno tiene su personalidad: algunos necesitan más tiempo, otros piden fuego más fuerte al comienzo y otros se lucen con una cocción más tranquila. La clave está en conocer el corte y no tratar a todos por igual.
Un buen consejo es no pinchar la carne mientras se cocina, porque pierde jugos y puede quedar más seca. También conviene dejarla reposar unos minutos antes de servirla. Ese pequeño descanso ayuda a que los jugos se acomoden y que cada porción llegue al plato más sabrosa.
Lo que acompaña también juega
El asado no termina en la carne. Un buen chimichurri preparado con tiempo, una salsa criolla fresca, provoleta caliente, ensaladas simples y pan de campo pueden levantar cualquier mesa. Son esos acompañamientos los que hacen que cada comensal arme su propio ritual, entre charla, picada y alguna vuelta por la parrilla.
Y si hay vino, mejor todavía. Un Malbec argentino suele ser el compañero clásico del asado, aunque también pueden ir muy bien un Cabernet, un Syrah o una Bonarda. Lo importante, como siempre, es que la mesa acompañe el clima de encuentro: porque el asado no es solo comida, es una excusa noble para quedarse un rato más con los que queremos.
Lo más importante
- Armar bien la parrilla: usar brasas parejas, sin llamas fuertes, para que la carne se cocine de forma lenta y uniforme.
- Elegir buenos cortes: vacío, tira de asado, entraña, matambre o bife de chorizo son opciones ideales para lucirse.
- No pinchar la carne: evitar el tenedor ayuda a conservar los jugos y lograr un asado más tierno y sabroso.
- Sumar buenos acompañamientos: chimichurri, salsa criolla, provoleta, ensaladas y pan de campo completan la mesa.