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10 de septiembre de 2026 - 16:52 Sociedad.

El truco casero para sacar el olor a humedad de la ropa con un ingrediente de cocina

Un producto que suele estar en la cocina permite eliminar el mal olor de las prendas sin recurrir a productos industriales ni gastar de más.

El desagradable aroma que puede quedar en la ropa después del lavado está relacionado con la presencia de microorganismos que no siempre son eliminados por completo al lavarlas. Según una investigación de la Universidad de Gante, estas bacterias pueden reproducirse cuando la ropa permanece húmeda por mucho tiempo antes de secarse.

Para combatir ese olor, un truco sencillo consiste en incorporar vinagre blanco en el espacio destinado al suavizante. Este producto puede encontrarse fácilmente en los comercios de México y permite tratar el problema sin necesidad de recurrir a otros productos de fabricación industrial.

Cómo usar el vinagre para quitar el olor de humedad de la ropa

Entre las alternativas que recomienda el Departamento de Ecología del Estado de Washington en su guía Prácticas de limpieza más seguras para el hogar aparece el vinagre blanco destilado. La institución destaca este producto como una opción sencilla para las tareas domésticas debido a que tiene un precio accesible, es fácil de conseguir y no contiene componentes considerados tóxicos.

El documento también señala que la ausencia de fragancia en la etiqueta de determinados productos no significa necesariamente que estén libres de sustancias químicas. Algunos de ellos pueden incorporar compuestos que simplemente cubren o disimulan los malos olores, en lugar de actuar directamente sobre su origen y eliminarlos.

Una alternativa doméstica para ayudar a limpiar las prendas y combatir los malos olores consiste en incorporar vinagre blanco destilado en el espacio destinado al suavizante de la lavadora. La cantidad recomendada puede situarse entre media taza y una taza, para después poner en marcha el programa de lavado que se utiliza habitualmente.

Su acción tiene lugar principalmente durante la fase de aclarado. Es en ese momento cuando el vinagre entra en contacto con los restos minerales y otras sustancias que pueden permanecer adheridas a los tejidos y contribuir a generar ese aroma desagradable.

Cuando el olor resulta especialmente persistente, existe otra medida que puede resultar más efectiva. Según la investigación realizada por la Universidad de Gante, tender las prendas al aire libre y dejarlas recibir directamente la luz del sol favorece una mayor reducción de las bacterias que todavía puedan permanecer en la ropa.

Cómo actúa el vinagre sobre las fibras

El vinagre blanco destilado presenta una concentración de ácido acético que suele situarse entre el 4 % y el 8 %, mientras que su pH ronda los 2,4. Esta característica ácida le permite desempeñar un papel útil en distintas tareas relacionadas con el mantenimiento de las prendas.

Uno de sus principales efectos consiste en actuar sobre los residuos de productos de lavado que pueden quedar retenidos entre las fibras de los tejidos. El ácido acético contribuye a descomponer y aflojar esas acumulaciones, haciendo que posteriormente puedan eliminarse con mayor facilidad durante la etapa de aclarado de la lavadora.

Además, el carácter ácido del vinagre puede ejercer un efecto antimicrobiano moderado, contribuyendo a reducir los microorganismos asociados con los malos olores. Al mismo tiempo, favorece la degradación de determinadas sustancias volátiles responsables del característico aroma que adquieren las prendas cuando permanecen húmedas durante demasiado tiempo.

Aunque durante el proceso de lavado puede percibirse el olor propio del vinagre, este desaparece a medida que la ropa se seca. Una vez que la prenda está completamente seca, no queda impregnada con ese aroma ni permanece ningún rastro perceptible en el tejido.

Por qué la ropa huele mal aunque se acabe de lavar

Una investigación difundida en la revista científica BMC Biology y realizada por especialistas del Centro de Ecología Microbiana y Tecnología de la Universidad de Gante llegó a una conclusión llamativa: someter las prendas a un programa convencional de lavado a 30 °C no necesariamente disminuye la cantidad de bacterias presentes en los tejidos, sino que puede modificar el tipo de microorganismos que quedan en ellos.

Durante este proceso, las bacterias que normalmente proceden de la piel humana, entre ellas Staphylococcus y Corynebacterium, pueden ser sustituidas por otros microorganismos asociados con el interior de la propia lavadora. Entre los géneros identificados se encuentran Pseudomonas, Moraxella y Acinetobacter.

Una parte de estos microorganismos tiene la capacidad de desarrollar una estructura conocida como biofilm, una especie de película que queda adherida a las fibras textiles y que les proporciona protección frente a la acción del detergente, según los resultados de la investigación.

La presencia de estas agrupaciones bacterianas está relacionada con la generación de compuestos orgánicos volátiles (COV), sustancias que intervienen en la aparición del desagradable olor que puede adquirir la ropa. Los investigadores también observaron diferencias según el material de las prendas: los tejidos sintéticos, como el poliéster, tienden a conservar una mayor cantidad de bacterias y, en consecuencia, presentan más problemas de olor que fibras naturales como el algodón o el lino.

Las condiciones en las que se seca la ropa también pueden influir. Mantener las prendas en ambientes poco ventilados o dejarlas durante un período prolongado dentro del tambor de la lavadora crea un escenario favorable para que las bacterias continúen reproduciéndose. Esto puede hacer que el olor vuelva a aparecer incluso después del lavado.

De acuerdo con los especialistas responsables de la investigación, una de las estrategias más efectivas para disminuir los microorganismos que permanecen en las prendas después del lavado consiste en tenderlas al aire libre y exponerlas directamente a la luz solar.

El vinagre puede ayudar a limpiar, pero no sustituye a un desinfectante

Desde las instituciones sanitarias mexicanas se establece una diferencia entre las tareas de limpieza y desinfección. Tanto la Profeco como la Secretaría de Salud, mediante información difundida en el portal oficial del Gobierno de México, explican que limpiar implica retirar la suciedad y disminuir la presencia de microorganismos, mientras que desinfectar supone utilizar sustancias formuladas específicamente para eliminar o controlar estos agentes, como ocurre con las soluciones a base de cloro.

El vinagre es un limpiador, no un desinfectante.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) también recomienda, mediante la información disponible en el portal oficial, actuar con precaución al utilizar productos de limpieza y evitar combinarlos cuando no se conocen con certeza las reacciones que pueden producir.

Una de las mezclas que debe evitarse especialmente es la de cloro y vinagre. De acuerdo con la institución, esta combinación puede generar un compuesto tóxico capaz de provocar molestias respiratorias, entre ellas tos y dificultad para respirar.

Tampoco resulta conveniente unir vinagre con bicarbonato. Al tratarse de sustancias con características químicas opuestas, el ácido y la base reaccionan entre sí y se neutralizan, haciendo que pierdan buena parte del efecto que podrían aportar por separado como agentes de limpieza.

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