El caso de Ángel, el nene de 4 años que murió tras sufrir golpes en la cabeza y en el cuerpo, volvió a poner en agenda una problemática tan grave como persistente: la violencia infantil. En diálogo con Canal 4 y TodoJujuy, Paula Wachter, directora de la Fundación Red por la Infancia, remarcó que se trata de una realidad que atraviesa a todo el país y que, en la mayoría de los casos, ocurre dentro del propio hogar.
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"En Argentina, el 80% de la violencia infantil ocurre en el hogar"
La violencia infantil volvió al centro del debate tras el caso de Ángel. En diálogo con Canal 4, la Fundación Red por la Infancia pidieron visibilizar lo que ocurre.
La referente señaló que “en Argentina, el 80% de la violencia infantil ocurre en el hogar”, una cifra que expone con crudeza dónde se producen la mayor parte de los hechos. A partir de ese dato, insistió en la necesidad de dejar de pensar que todo lo que ocurre dentro de una familia pertenece exclusivamente al plano privado, sobre todo cuando hay señales de alarma que involucran a niñas y niños.
En diálogo con Canal 4 y TodoJujuy, Paula Wachter, directora de la Fundación Red por la Infancia, remarcó que este no es un hecho aislado y advirtió que en Argentina todavía faltan herramientas básicas para detectar y abordar a tiempo situaciones de maltrato contra niñas, niños y adolescentes.
“Acá hay una cadena de responsabilidades”, planteó al comenzar la entrevista, y enseguida apuntó a una de las principales deudas del sistema: la ausencia de una norma que obligue a todos los espacios donde hay chicos a saber cómo actuar. “Hace siete años que venimos tratando de que haya una ley de protocolos obligatorios para que todos los lugares donde estén niños, niñas y adolescentes sepan cómo detectar y abordar la violencia contra niños”, explicó.
Según detalló, el proyecto fue respaldado varias veces, pero nunca logró convertirse en ley. “Tres veces se tuvo media sanción por unanimidad, pero tres veces perdió estado parlamentario”, lamentó. Para Wachter, esa falta de avance tiene consecuencias directas, porque hoy no existe una herramienta obligatoria que marque cómo deben intervenir profesionales e instituciones ante señales de violencia.
Los números de las denuncias y una realidad que se repite
En su análisis, Wachter aportó una cifra contundente para mostrar la dimensión del problema. “Solamente en la Ciudad de Buenos Aires, entre el 2021 y el 2024, hubieron 21.000 casos que se detectaron”, indicó. Y enseguida hizo una aclaración clave: “Estamos hablando solamente de los casos que se detectaron, no de los que sucedieron”.
Ese dato, explicó, permite dimensionar que el problema no se limita a episodios aislados ni a una sola jurisdicción, sino que refleja una realidad mucho más amplia. En ese sentido, insistió en que muchas situaciones de violencia no llegan a ser registradas, ya sea por miedo, por naturalización o por falta de intervención oportuna.
Cuando fue consultada sobre el lugar donde se producen la mayoría de los hechos, la respuesta fue directa: “El 80% es en el lugar que nosotros creemos que es el más seguro, que es el hogar”. Y profundizó aún más:
Violencia infantil: “No lo está educando, lo está violentando”
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista tuvo que ver con la naturalización del maltrato dentro del ámbito familiar. Paula explicó que muchas situaciones no son identificadas como violencia porque se las confunde con formas de crianza o de disciplina.
“En el 80% de los casos la violencia sucede en casa. Y está naturalizada socialmente o invisibilizada como violencia cuando se confunde con crianza”, expresó. A partir de eso, remarcó que muchas veces las personas no intervienen porque creen que no deben hacerlo o porque no saben de qué manera actuar.
“Creemos que no tenemos que intervenir o no sabemos cómo tenemos que intervenir”, resumió, y por eso consideró fundamental hablar públicamente sobre estos temas. “Es muy importante empezar a hablar de estos temas, para que los chicos no paguen con sus vidas la falta de sensibilización que les debemos nosotros desde el mundo adulto”, afirmó.
También cuestionó la falta de respuestas judiciales específicas y sostuvo que los estándares internacionales apuntan a otro modelo.
Quiénes pueden denunciar y por qué todos deben hacerlo
Sobre el final de la charla, Paula Wachter dejó otro mensaje central: la denuncia no depende únicamente del entorno familiar. Frente a la duda frecuente de vecinos, conocidos o personas que presencian una situación de violencia, fue contundente.
Para explicarlo, comparó el cambio social que hubo frente a la violencia de género. “Hace unos años nosotros veíamos a una pareja discutiendo y al hombre golpeando a una mujer y decíamos: es un tema de pareja.
A partir de ese ejemplo, pidió aplicar el mismo criterio cuando la víctima es un niño. “La próxima vez que estemos en el supermercado, que estemos en la calle y que veamos un adulto golpeando a un niño, no nos tiene que caber la menor duda”, sostuvo. Y cerró con una frase contundente:
Las palabras de Paula Wachter volvieron a poner el foco en un problema estructural: la violencia infantil existe, se repite, muchas veces ocurre dentro del hogar y todavía no encuentra una respuesta integral a la altura de su gravedad. Por eso, insistió en la necesidad de sensibilizar, detectar, denunciar y exigir herramientas concretas para proteger a niñas, niños y adolescentes.