Opinión. 

Terruños jujeños: Quebrada de Humahuaca y Valles templados

Por el etnólogo Ezequiel Bellone.

Por  Ezequiel Bellone

La viña es un ser vivo, recibe todo tipo de influencias del ambiente, de la misma manera que evoluciona con la edad. Por ello, además de las características propias de cada cepa, como Malbec, Syrah, Cabernet Franc, Merlot, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Torrontés, entre otras, se le incorporan los diferentes microclimas influenciados principalmente por la altura sobre el nivel del mar y tipos de suelos donde se la cultiva. Ello determina un TERROIR único, que sumando a los estilos de vinificación, crianza y estiba que cada bodega le imprimen a cada vino, da como resultado una identidad, calidad y carácter particular.

La Quebrada de Humahuaca, La región de Q de H se encuentra ubicada geográficamente a los 23° 17´ latitud sur y 65° 21´longitud oeste, a la altura de la localidad de Uquía hasta los 23° 52´ latitud sur y 65° 27´ longitud oeste, al sur de la localidad de Tumbaya. Presenta características que la hacen única para el cultivo de la vid: clima de “extrema altura” árido (alta insolación, escasas precipitaciones y baja humedad ambiente), una altura sobre el nivel de mar que oscila entre los 2000 y los 3300 m; marcada amplitud térmica (noche-día) encontrándose entre los 8°C y los 28°C y gran proporción de días soleados. Su nivel de precipitación anual es de 120 mm, los mayores aportes pluviométricos estacionales se encuentran en el período de diciembre - marzo.

Al ser un estrecho cañón orientado norte sur, los vientos predominantes circulan en ese sentido, especialmente los que tienen sentido sur norte, que a partir de horas del mediodía, comienzan a incrementar su intensidad, enfriando así a la región. Las aguas son de excelente calidad y provienen del Río Grande o bien, de pozo. Las mismas son conducidas por sistemas de riego por goteo en la gran mayoría de los proyectos vitivinícolas. Los suelos son francoarenosos en la región en general, permeables, pobres en materia orgánica y de profundidad y textura variable. La gran amplitud térmica, junto con la intensidad de luz solar, su reducida nubosidad, vientos moderados y el bajo porcentaje de humedad relativa, son factores que contribuyen favorablemente a la vitivinicultura. El principal riesgo climático son las heladas tardías, entre los meses de brotación y floración (octubre y noviembre respectivamente) y en algunos casos extremos, en diciembre. Estas variables climáticas permiten lograr que los frutos maduren completamente dentro de su período, produciendo materia prima de alta calidad.

En la Quebrada de Humahuaca, por sus singulares características ecológicas, se desarrollan de manera ideal las cepas que dan origen a los vinos de la región. Todos estos factores, contribuyen a poseer un terroir único, que favorece de forma notoria la producción vitivinícola. Esta zona jujeña ofrece un terruño de características singulares, por ello los vinos obtenidos aquí son potentes, oscuros, frutados, de acidez natural marcada y profundos en la boca. La identidad de los diferentes vinos que se logran en Q de H responde a características propias de cada variedad. Por ejemplo el Malbec tiene características de frutos rojos ácidos a pasas y mermeladas maduras, color rojo oscuro casi negro intenso profundo; el Syrah tiene un claro aporte de zarzamoras y frambuesas. Sus aromas juegan entre ellas y las especies. Por último, el Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc poseen aromas típicamente especiados, algo de fruta seca, almendra, cerezas negras y chocolate cuando tiene el aporte de roble en la elaboración. Su textura es profunda, pero con un buen manejo se logran taninos dulces y blandos, dando vinos que pueden ser guardados durante varios años.

Entre las uvas blancas se destacan los Sauvignon Blanc, Chardonnay, Semillon y Torrontés. La variedad Sauvignon Blanc con su aporte verde a esparrago, habas, cítrico, ruda y a la vez algo herbáceo. Este se ha convertido en un cepaje muy importante y promocionado en la zona alta de la Quebrada. La variedad Torrontés presenta colores amarillos dorados, aromas a flores blancas, durazno, características frutales que persisten en boca otorgándole características excepcionales para su producción.

Valles Templados

La región de Valles Templados se encuentra ubicada geográficamente al sur de la provincia de Jujuy. La principal localidad es Perico, ubicada a los 24° 22´ latitud sur y 65° 07´ longitud oeste. Presenta características diferentes a la Quebrada, que lo hacen único para el cultivo de la vid: clima templado continental (precipitaciones y humedad ambiente medias), una altura sobre el nivel de mar que oscila entre los 700 y los 1600 m; amplitud térmica media (noche-día) encontrándose entre los 18°C y los 32°C y gran proporción de días nublados durante la maduración de las uvas. Su nivel de precipitación anual oscila entre 700 y 1200 mm, los mayores aportes pluviométricos estacionales se encuentran en el período de septiembre - febrero. Por su ubicación, el sur jujeño, se encuentra entre dos cadenas montañosas dirección noroeste sureste, haciendo de ésta, la dirección predominante de los vientos en el Valle.

Las aguas que irrigan el VT provienen de las contenciones construidas hace aproximadamente 90 años. Los mismos son los Diques La Ciénaga y Las Maderas. Las aguas son conducidas por sistemas de riego en una red organizada de canales y acequias. Los suelos son francos, francoarenosos y francos – arcillosos, en algunos lugares con gran cantidad de cantos rodados, viejo lecho de río. La materia orgánica tiene contenidos que van desde 1,5 a 3% en algunos lugares y de profundidad y textura variable.

Algunas de las ventajas para producir uva para vino en la zona son el bajo riesgo de heladas, la cosecha temprana (enero, febrero), accesibilidad con caminos, mano de obra y maquinaria de la producción tabacalera. Las desventajas que encontramos son los riesgos de granizo y aún no se identifica como zona turística. Las principales variedades plantadas son Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot en tintas y Sauvignon Blanc, Chardonnay y Torrontes en blancas. A nivel experimental, se están plantando Marselan y Pinot Noir en tintas y Viognier en blancas. Los vinos presentan una acidez natural que dan una sensación de frescura justa, poseen menos alcohol, y las frutas llegan al final de la maduración, por lo que se dan notas tropicales, haciendo así, el vino ideal para el consumo en la zona. De a poco, el cultivo de uva para vinos, vuelve a ocupar su lugar perdido en valle desde los años 1935 al 1940.

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