Lu Công Huyn, un hombre de Vietnam, fue distinguido por Guinness World Records por tener las uñas más largas del planeta en ambas manos, tras dedicar 34 años a cultivar este inusual objetivo. A comienzos de 2025, en su vivienda ubicada en la provincia de Nam nh, Vietnam, las uñas de Huyn alcanzaron una longitud combinada de 594,45 centímetros.
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Un hombre vietnamita consiguió un récord al tener las uñas más largas del mundo
Este artista lo consiguió tras 34 años de crecimiento. Lu Công Huyn alcanzó una marca nunca antes vista y pasó a ser un referente mundial.
Se trata de una medida que supera incluso la altura de una jirafa adulta y le aseguró un lugar en la edición 2026 del libro Guinness World Records. El reconocimiento del récord implicó un proceso de verificación muy detallado. Craig Glenday, editor en jefe de Guinness World Records, viajó personalmente hasta la casa de Huyn para controlar y certificar la medición de sus uñas.
Así determinaron el nuevo récord alcanzado
Un grupo de expertos empleó un cordel para seguir cada contorno de las uñas, registrando la distancia que luego fue corroborada con una cinta métrica. El resultado final se calculó a partir del promedio de dos mediciones: la mano izquierda midió 388,85 centímetros y la derecha 205,6 centímetros.
La uña más extensa corresponde al pulgar izquierdo, que alcanzó 127,5 centímetros. La familia de Huyn estuvo presente durante la medición, celebrando el hito con aplausos y entusiasmo.
El impulso de Huyn tiene un origen espiritual profundo, inspirado en su padre, quien se desempeñaba como chamán. Según contó a Guinness World Records, optó por dejar crecer sus uñas como una forma de homenaje y respeto: “Estas uñas comenzaron porque mi padre era chamán. Yo quería ser maestro, así que las dejé crecer para verme más majestuoso”, afirmó.
A pesar de las advertencias de su padre sobre los retos que implicaría, Huyn adoptó el crecimiento de sus uñas como un rasgo esencial de su identidad. Reconoce el vínculo emocional profundo que mantiene con ellas: “Solo pensar en recortarlas me hace sentir cansado y enfermo”.
Las uñas necesitan un cuidado especial
La vida cotidiana con uñas de semejante longitud implica numerosos obstáculos. Sin ayudas tecnológicas como radares o radios de comunicación, Huyn debe protegerlas de la humedad para evitar debilitarlas o que se desprendan, y cualquier roce accidental puede provocar fracturas. Actividades simples, desde vestirse hasta dormir, requieren precauciones extremas para evitar daños.
A pesar de estas limitaciones, Huyn sigue cultivando su talento artístico, manejando con cuidado el pincel y la pintura. Sus murales, plasmados en paredes locales, generan la admiración del público que lo observa trabajar. “Solo se preguntan cómo puedo pintar tan bien con uñas tan largas”, explicó.
El respaldo de su familia resultó fundamental a lo largo de este largo recorrido. Su esposa, Thi Thuan, jugó un papel crucial para que Huyn pudiera mantener su récord, asistiéndolo tanto en las tareas cotidianas como en su actividad artística.
El propio Huyn lo destacó ante Guinness World Records: “Sin alguien tan solidario como mi esposa, nunca podría mantenerlas tan bien. Ella me ayuda en todo”. A pesar de las críticas de quienes opinan que debería cortarse las uñas, ambos han defendido esta decisión como un acuerdo personal y compartido.
Este reconocimiento trasciende lo individual, pues también reactiva una categoría que permanecía vacante desde el fallecimiento de Melvin Boothe, último hombre en ostentar el récord. En la actualidad, en la categoría femenina, la estadounidense Diana Armstrong mantiene el récord, con una longitud total de 1.306,58 centímetros.
Tras su visita, Craig Glenday resaltó la calidez y la hospitalidad de la familia Huyn, así como la magnitud del logro: “Fue un privilegio poder estar allí, conocerlos y medir sus uñas. Son realmente impresionantes, aunque una se había quebrado”, comentó. Además, enfatizó la relevancia de reconocer el componente espiritual de quienes dejan crecer sus uñas como una manifestación de identidad y tradición familiar.
La historia de Lu Công Huyn, incluida en la edición 2026 de Guinness World Records, demuestra cómo la persecución de un récord puede estar profundamente ligada a creencias personales y a una herencia espiritual que se transmite de generación en generación.