El 9 de diciembre de 2014, arribo a Madrid, el primer tren de carga proveniente del Este de China, más precisamente de Yiwu, cubriendo la impresionante distancia de 13.000 kilómetros en un viaje de prueba cuya finalidad es poner en funcionamiento un servicio de cargas regular entre ambas naciones. El viaje del tren duro cerca de 21 días, recorriendo la longitud estipulada, convirtiéndose en la ruta ferroviaria más larga del mundo, desplazando al archiconocido Trans-Siberiano ruso.

Para poner un poco de contexto a este relato podemos decir que Yiwu es una ciudad de 1.200.000 habitantes y es el mercado de pequeñas mercancías más grande e importante del mundo. Los números asombran, y vale la pena analizarlo por separado. El mercado posee una superficie de 470 hectáreas donde se comercializan más de 1.7 millones de productos diferentes. Un dato de color: Yiwu posee entre sus pequeñas mercancías, la producción de arbolitos, luces, adornos y guirnaldas navideñas que abastece al mundo entero.

Con estos datos impresionantes, solo queda repartirlos de la manera más estratégica competitiva y eficiente a sus clientes. Nada mejor que planificar un tren que saliendo de Yiwu pase por Kazajistan, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, Francia y llegue a Madrid, que casualmente, ya funciona como una zona de distribución logística para África y América Latina. Este "viajecito", ahorra a unos diez días en relación al mismo flete en barco. Luego al vaciar la carga a lo largo del recorrido, vuelve con mercancías empezando por los deliciosos jamones ibéricos, vino y aceite de oliva español para los habitantes chinos.

Resulta asombroso ver una planificación logística de esta envergadura, y como el tren se convierte en una herramienta fundamental a la hora de cubrir grandes distancias. Si pudiésemos en nuestra, inmensamente rica, América Latina lograr salvar grandes distancias de este modo, utilizando transporte multimodal aéreo, ferroviario, portuario, vial, podríamos posicionar mucho mejor y con una enorme competitividad estratégica nuestros productos.

Este es el caso del Corredor Bioceánico por el Paso de Jama, que comienza en Brasil y termina en los puertos chilenos del Océano Pacífico. Actualmente, está consolidada la parte vial y aérea, pero la parte ferroviaria debe potenciarse sin ningún tipo de temores ni vacilaciones, porque el beneficio es inmenso, que con el crecimiento de la hidrovía del Paraná le dan a esta región del continente un potencial gigantesco.

Como sabemos, el Corredor de Capricornio posee una importancia formidable en el contexto continental y si a eso le sumamos un tren, sería entrar en las grandes ligas de la economía competitiva. No hay que inventar la pólvora, solo se debe materializar a través de nuestros ingenieros y una política de estado sostenida un tren bioceánico de gran longitud como el que acaban de crear, justamente, los inventores de la pólvora.

Ing Marcelo Helou

PRESIDENTE

Colegio de Ingenieros de Jujuy

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