El 2 de junio ha sido elegido para celebrar el Día Nacional del Perro, fecha impulsada por la periodista y poeta Cora Cané que se relaciona con la historia de “Chonino”, un ovejero alemán que trabajó junto a la Policía Federal en los años 70s.

El amor y lealtad de los perros para con las personas es algo indiscutible, al punto de que, para muchos, son considerados como parte de la familia y no sólo como una mascota. Desde hace más de 40 años que ellos tienen su propio día de celebración a nivel nacional, se trata del 2 de junio, y la elección de esa fecha tiene una explicación, la historia de Chonino.

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La historia de "Chonino", el perro héroe

Este ovejero alemán nació en abril de 1975, y apenas dos años más tarde lo eligieron para ser parte de la División Perros de la Policía Federal. De rápida comprensión, formó parte del operativo de seguridad en el partido inaugural del Mundial 78, que se disputó en el estadio Monumental entre Alemania y Polonia.

Como sucede en estos casos, Chonino trabajaba con un guía: el suboficial Luis Sibert, quien a su vez compartía tareas con otro agente, Jorge Iani. El 2 de junio de 1983, en definitiva, la vida de ellos tres iba a cambiar.

Mientras recorrían Villa Devoto en un patrullaje de rutina, quisieron identificar a dos sospechosos en la Avenida General Paz y Lastra. Sin embargo, cuando les pidieron los documentos, los delincuentes dispararon contra los policías e hirieron a Sibert y a Iani.

Al observar a su guía en el piso, Chonino se abalanzó sobre los delincuentes y saltó sobre uno de ellos, arrancándole el bolsillo de su campera. El otro atacante, que observaba todo desde un costado, le disparó al ovejero alemán en el pecho, que quedó gravemente herido. Con las últimas fuerzas que tenía, Chonino se arrastró hacia su guía y murió a su lado.

El sacrificio de Chonino sirvió para salvarle la vida a Sibert, su guía, que luego de una larga recuperación logró dejar atrás las secuelas del disparo. En tanto, Iani no pudo sobrevivir a los disparos y al igual que el ovejero alemán también perdió su vida.

Pero no todo quedaría allí. El fallecimiento de Chonino, además de ser heroico, tuvo un ribete "mágico". Ya muerto, el perro tenía en la boca los documentos del atacante: se habían quedado atrapados en la tela del bolsillo, por lo que finalmente se pudo localizar a los delincuentes y atraparlos.

FUENTE: Clarín
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