Opinión. 

Ciberbullying y discriminación digital en pandemia

Por  Lic. Romina Tarifa

Ciberbullying “Si discrimina #NoDaCompartir”

El mundo digital es un espacio público de participación ciudadana dónde los chicos, jóvenes y adultos convivimos, es parte de nuestra realidad cotidiana. Nos relacionamos, aprendemos y también nos atraviesan peligros y violencias como la discriminación digital, el ciberbullying y los discursos de odio, los cuales impactan en todos nosotros.

En la pandemia que atravesamos, este aislamiento social físico nos demandó una mayor comunicación a través de internet, es por ello que el tipo de bullying que adquiere una mayor presencia es el ciberbullying.

El ciberbullying “ciberacoso entre pares” y lo protagonizan los chicos menores de 18 años de edad donde no intervienen adultos y ellos pueden estar escolarizados o no. Lo distintivo es que el contexto digital es donde se acosan y traspasa las paredes de la escuela. Son los propios niños, niñas y adolescentes quienes a través de las redes sociales se hostigan, acosan, discriminan y violentan, lo hacen a través de la creación y viralización de videos, mensajes y memes.

También es importante reconocer que la exclusión en los grupos y espacios digitales es una forma de ciberacoso porque el sentido de pertenencia grupal para los chicos es necesario e importante. En estos ciberacosos, en algunos casos, puede expresarse también la discriminación digital acompañado de discursos de odio empeorando su impacto negativo. Las consecuencias no se ven a simple vista, pero son reales y muchas veces quedan escondidas detrás de las publicaciones que navegan en la red.

En este 2020, Solcito (11 años), hija de Karina y Polaco, cantantes de cumbia argentinos, en sus redes sociales se refirió a la discriminación que vivió en parte referido a su físico y expresó “Constantemente sufro ciberbullying y es horrible, por suerte ya no me afectan esos comentarios, pero antes cuando era más vulnerable sobre lo que la gente pensaba de mi la pasaba re mal”. Este relato refleja el impacto que tiene el ciberacoso y lo que siente una adolescente cuando es acosada y discriminada por internet por parte de chicos como ella. En este caso al tener padres mediáticos también se suma el hostigamiento por parte de otros adultos. Los adolescentes están desarrollándose y construyen parte de su identidad a través de su identidad digital donde su imagen y como los ven los demás en el mundo digital les impacta y es importante para todos ellos.

El ciberacoso lo protagonizan los chicos quienes asumen diferentes roles y, en algunos casos, pueden cambiar de rol, estos roles son ciberacosador, ciberacosado y el grupo de aliado o público espectador. Se desarrolla en una relación asimétrica de poder, el ciberacosador siempre tiene más poder que los ciberacosados y se hace fuerte por el apoyo directo o indirecto de los espectadores o aliados, quienes son parte del ciberacoso. Se caracteriza por la firme intención de perjudicar a las víctimas y por la reiteración de las conductas en el tiempo. Se aprovecha el poder del anonimato digital y el hecho de que internet no tiene derecho al olvido generando que estos ciberacosos se lleven a cabo sin mostrar su identidad y que permanezcan por más tiempo expuestos en las redes.

Los padres o adultos responsables de la crianza de los chicos siempre pensamos que ellos pueden llegar a ser la posible víctima del ciberacoso por parte de otro compañero, sin embargo, nos cuesta imaginar y aceptar que en realidad también podrían ser el ciberacosador/a.

Para frenar el ciberacoso y la discriminación digital entre los chicos no podemos creer que privarlos del acceso a internet sea una solución y tampoco podemos concentrarnos sólo en ofrecer herramientas a las posibles víctimas. Resulta necesario focalizarnos en trabajar con todos los chicos, quienes están creciendo y desarrollándose, con nuestra orientación pueden cambiar sus formas de relacionarse y comunicarse para que aprendan a dialogar con empatía, respeto y sin violencias.

Tenemos que orientar a los chicos sobre las conductas que llevan a cabo en el mundo digital reflexionando sobre la importancia de la empatía con sus pares y, a su vez, el reconocer que el acoso, la violencia y la discriminación provocan consecuencias reales en los demás desde dolores de cabeza, abandono de la escuela, aislamiento, tristeza y en casos extremos puede sumarse a otras condiciones y desencadenar casos extremos como las autolesiones. Los orientemos a aplicar “Si discrimina, no da compartir”.

¿Por qué hay ciberbullying y discriminación digital entre los chicos? Si ahora navegamos por las redes sociales, sin dudas, todos vamos a reconocer mensajes con agresión, burlas y discriminación racista, de género y tantas otras. En esta cultura digital los chicos aprenden a relacionarse con violencia, por un lado conviven con modelos de adultos cercanos que se relacionan y buscan resolver conflictos con violencia o bien conviven con su ausencia, sin el acompañamiento y orientación que les enseñen como relacionarse tanto de forma presencial como digital. Eduquemos ciudadanos digitales responsables para que convivan en internet sin violencias.

Discriminación digital y discursos del odio

Así como el ciberbullying entre pares lo protagonizan los chicos, en el caso de la discriminación digital y discursos del odio, es importante reconocer que los protagonistas son los jóvenes y adultos. Entonces nos preguntamos ¿qué es la discriminación digital?

Según INADI la discriminación digital es aquella la que se expresa en la cultura de internet, se refiere a toda expresión y acción discriminatoria realizada a través de medios digitales. Esas expresiones se caracterizan por establecer cualquier distinción con la intención de impedir el reconocimiento del ejercicio de los derechos humanos de una persona o grupos social determinado, se crean y difunden estereotipos de cualquier grupo social por sus características reales o imaginarias sean positivas o negativas, y también se refieren a expresiones que hostigan, maltratan, aislan, agreden, segregan, excluyen y/o marginan a cualquier grupo social. Las redes sociales constituyen las plataformas preferidas por quiénes quieren crear y difundir contenidos discriminatorios y de odio.

En Jujuy, un ejemplo de discriminación digital y discursos de odio se refleja en la experiencia que relato públicamente Cazzu, la joven jujeña cantante, rapera y compositora de trap. Ella expresó: El bullying más grande está en Internet, sobre todo con respecto a lo físico ”. “Me pasa mucho que me dicen cosas muy feas relacionadas a dónde vengo, por ser del Norte”. El relato de Cazzu refleja la discriminación y discursos de odio por razones de género, es decir, por su condición de mujer cuando menciona que recibe agresiones sobre su físico y por el racismo al referirse a su procedencia del norte argentino.

Esto tiene sentido y va en sintonía con los resultados del Mapa Nacional de la Discriminación de Jujuy (2019) realizada entre el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), quienes concluyeron que tanto las jujeñas como los jujeños declararon que perciben la discriminación principalmente en el ámbito de redes sociales e Internet, resultado que fue anterior a la pandemia.

A su vez, ya en contexto de pandemia, a nivel nacional, el Observatorio de la Discriminación en Internet del INADI (2020) llegó a la conclusión de que los casos de discriminación incrementaron en un 65% con 504 casos denunciados y registrados. Entre las conclusiones, los discursos sociales discriminatorios apuntaron a destacar que la principal población afectada fueron las pertenecientes a la comunidad de la diversidad sexual (15,2%), seguidas por las mujeres (9 %), el tercer lugar lo ocupan las personas discriminadas por su aspecto físico (7,3%), seguido por las personas con discapacidad (6,8%). Entre las principales comunidades identificadas aparecen la diversidad sexual y las mujeres, ambas discriminadas por razones de género. Los casos de discriminación digital se pueden y deben denunciar en el INADI.

Que opinar diferente, ser diferente y provenir de diferentes lugares no sean excusas para violentarnos entre nosotros. Necesitamos aprender a ser ciudadanos digitales conscientes y responsables para que podamos convivir en una cultura digital sin violencias y aprovechar todo el potencial que nos posibilita internet.

Romina Tarifa

Lic. en Psicopedagogía

Promotora de la Protección y Ciudadanía Digital

RP: 020106

Whatsapp (3884327313)

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