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26 de febrero de 2017 - 23:19

Contradicciones

Silvano Pintos
Por  Silvano Pintos

Cuando todo hacía suponer que el ciclo lectivo en nuestra provincia se iniciaría normalmente, el contexto nacional de las discusiones salariales que no cerraron de la mejor manera, determinó una medida de fuerza para el 6 y 7 de marzo. Esta decisión tuvo el lógico efecto dominó en las jurisdicciones del interior. En nuestra provincia, cuando el 10% a cuenta acordado con el sector docente primario para garantizar el inicio del ciclo lectivo era aceptado con cierto grado de resignación, tuvo un revés inesperado con lo resuelto a nivel nacional y que los gremios locales (ni lerdos ni perezosos) no tardaron en acompañar.

Apresurada en sus declaraciones, la Ministra de Educación salió a manifestar que no se pagarán los días de huelga, ya que considera que esta medida que llevan adelante es injusta, al menos desde su óptica. Esto provocó la reacción del gremio del Cedems, que no solo ratificó en asamblea acompañar el paro dispuesto, incluso fueron más allá al solicitarle la renuncia a la ministra Calsina, redoblando la apuesta ante los dichos de la funcionaria. Este contexto retrocede de manera significativa el precario diálogo que se había instalado no hace mucho tiempo, en donde se buscaba la forma de poder acercar posiciones que ahora están muy lejanas. A una semana del inicio del ciclo lectivo, las cartas parecen estar echadas.

Surgen contradicciones en torno a este problema. Con un ministerio que en la lógica debe priorizar el diálogo hasta el minuto final, antes de avanzar con declaraciones apresuradas, termina allanando el camino para que los gremios de la educación utilicen sus declaraciones y puedan tranquilizar a las bases que ya estaban cuestionando a sus propios dirigentes por la poca firmeza en buscar soluciones a los pedidos que llevan largo tiempo y no encuentran solución.

El congreso partidario del justicialismo local que se llevó a cabo la semana anterior, fue el espejo que muchos dirigentes se negaban a mirar. Algunos de ellos comenzaron a hacer lecturas sobre la conveniencia de continuar apoyando a la actual conducción que no es reconocida a nivel nacional y con una intervención sobre sus espaldas que fue ratificada por la justicia electoral, pero que se niegan a aceptar.

Con pocas horas de anticipación, este congreso trato de mostrar una fortaleza inexistente, con cuestionamientos internos y una presentación realizada ante la Justicia Electoral, terminó por reafirmar que toda actividad que no sea convocada por la actual intervención, carece de validez. Así de simple, así de contundente.

Los argumentos sobre la anmistía general (nuevamente la puerta giratoria), como forma de tentar a quienes se sienten excluidos para que participen de esta contienda interna que naufragó apenas fue anunciada, genera más expectativa sobre la decisión que se tome a nivel nacional sobre el futuro partidario.

Incluso, queda en claro que muchos de los actuales dirigentes apuestan sus últimas fichas a la decisión que tome la Jueza Servini de Cubría sobre la validez de la intervención del consejo partidario, que está ad-referéndum del Congreso de dicho partido, señalando incluso que van a “resistir” la intervención hasta último momento.

Lo que queda para el futuro es como se resuelve el tema. Si la Jueza Servini de Cubría falla a favor de las actuales autoridades, no quedará mucho margen para la discusión, o tal vez sí; pero ¿si no es así?, ¿Cuáles serían los argumentos?, ¿mantener también una postura díscola por decisiones contrarias y que termina alejando a quienes lo apoyaron en su momento? Muchas contradicciones que el tiempo se debe encargar de resolver.

Construir poder dentro del poder le resulta muy difícil a Carlos Haquim y sus referentes inmediatos, porque necesitan están acoplados para el examen eleccionario que se avecina, y hasta el momento están lejos de lograrlo.

Construir poder dentro del poder es lo que viene haciendo Gerardo Morales desde el primer día que llegó a la gobernación. No solo a nivel nacional, donde su postura es escuchada con mucha atención y esto se evidencio claramente en  Villa Giardino, en la cumbre radical; sino también a nivel provincial, gestionando y manteniendo dialogo con todos los sectores para afianzarse con sello propio. Conocedor también que el grupo de justicialistas que lo ayudo a llegar al gobierno comienza a resquebrajarse poco a poco, sabe que las dificultades políticas eleccionarias aparecerán a la brevedad, y debe estar preparado para enfrentarlas.

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