En Salta hay un rincón casi secreto rodeado de montañas que parecen suspendidas en el aire. El paisaje se completa con ríos, senderos angostos y vistas increíbles. Se trata de un refugio perfecto para quienes buscan unas escapadas que lo alejen del turismo convencional.
- Todo Jujuy >
- País >
Este es el secreto de un pueblo de Salta que impacta a todos con su naturaleza
Es un escape perfecto para alejarse del ajetreo de la ciudad: platos tradicionales hechos en casa, senderos entre montañas y panoramas que dejan sin palabras.
Ese sitio es Iruya, un pueblo que parece extraído de una fantasía. Encajado en la ladera de la montaña y apartado de los recorridos habituales, cautiva con sus construcciones de adobe, sus empinadas calles de piedra y vistas que dejan sin palabras.
Escapadas: ¿Qué actividades hay para hacer en Iruya?
Una vez allí, lo más recomendable es perderse entre sus caminos. Pasear sin apuro por las callejuelas empedradas, contemplar las fachadas coloridas, recorrer templos con siglos de historia o simplemente quedarse en silencio frente al imponente paisaje son experiencias que hacen inolvidable la visita.
Iruya propone bajar el ritmo, respirar hondo y sumergirse en la esencia del lugar y de su gente. En las calles del pueblo, los habitantes comparten su cultura ofreciendo tejidos tradicionales, piezas artesanales y delicias caseras como locro, tamales o empanadas típicas de Salta, elaboradas en cocinas familiares.
Para quienes buscan un desafío mayor, una de las travesías más atractivas es la caminata hacia San Isidro, un paraje al que se llega tras unas tres horas de marcha por caminos que atraviesan ríos y ascienden entre cerros.
Otra opción es dirigirse a los miradores que rodean la zona. Desde esos puntos elevados se obtiene una vista privilegiada de cómo Iruya parece colgar sobre el valle, fundiéndose de manera natural con el imponente paisaje que lo rodea.
Cómo llegar a Iruya, pueblo de Salta
Iruya se encuentra en el extremo norte de Salta, aunque el acceso no es directo: primero es necesario llegar a Humahuaca, en la provincia vecina de Jujuy. Desde allí se ingresa por la Ruta Provincial 133, un próximo a 50 kilómetros que serpentea entre precipicios, con panorámicas impresionantes pero también con ciertas dificultades para el manejo.
En días de lluvia, el camino puede volverse resbaladizo y riesgoso, por lo que se aconseja viajar en vehículos altos o, en su defecto, chequear el pronóstico antes de emprender el trayecto. Otra alternativa práctica es tomar los colectivos que parten desde Humahuaca y que tienen como destino final el atractivo pueblo.
Conviene recordar que durante los meses de invierno el clima puede volverse muy frío, especialmente al caer la noche. Aunque las jornadas suelen presentarse despejadas y con sol, es recomendable llevar ropa de abrigo para estar preparados.
A pesar de que Iruya no siempre figura en los circuitos turísticos más promocionados, quienes llegan hasta este rincón coinciden en un mismo sentimiento: se trata de uno de los tesoros ocultos más valiosos del norte del país.