Los gremios de la provincia realizaron las medidas de fuerza anunciadas, redoblando de este modo la apuesta ante el pedido oficial de dejar sin efecto las mismas. Con este escenario, el gobernador no se anduvo con vueltas al rotular esta decisión como un “paro político”, desautorizando la particular situación que generó un quiebre en la atención de la salud y la prestación del servicio de educación, como efectos inmediatos de esta medida.
Pero para muchos este es el prólogo de un capitulo que será difícil de atravesar en nuestra sociedad. Si bien las reuniones se mantienen de manera permanente por parte de los sindicatos, no se descarta que los días de paro se aumenten a medida que el distanciamiento sea más evidente, llegando incluso a la posibilidad de una marcha provincial, como medida extrema de protesta.
Más aún, las diferencias se acrecientan al darse a conocer el cronograma de pago de haberes con el 11% ofrecido por el gobierno, lo que coloca en una encrucijada el futuro de las relaciones entre ambos sectores, que se miran de reojo para tratar de posicionarse mejor para las futuras negociaciones que por los paros anunciados, quedaron en un punto muerto.
Discursos y posturas conocidos por todos desde hace muchos años, pero que desemboca siempre en un solo perjudicado, el ciudadano. Será la falta de madurez de algunos nóveles gremialistas que buscan marcar su propio territorio, o la necesidad de buscar mas pertenencia en los ámbitos gremiales que se deshilachan ineludiblemente por la falta de criterios que asumen ante temas importantes; o porque sus discursos de barricadas no son tan efectivos como en otros tiempos, dando paso a las medidas de fuerza directa como forma de realimentarse y volver al ruedo, pero sin la efectividad de otros tiempos.
Dentro de esta coyuntura, uno de los poderes del Estado, la Legislatura, no atraviesa por uno de sus mejores momentos. Atrás quedaron la activa participación que tuvieron en la vida de los jujeños y lo que anteriormente se conocía como la “caja de resonancia de los problemas sociales”, solo es un triste recuerdo.
Será tal vez por el nuevo espacio que tienen en la vida política de Jujuy, que los debates legislativos están muy lejos de las necesidades de la población.
Insulsos discursos que solo atinan a la catarsis de algunos legisladores que a la hora de resolver los problemas de la sociedad, no pueden articular una respuesta acorde. Una clara muestra de ello es la vetada ley de nocturnidad, que fue rechazada de plano por el Ejecutivo y que motivo que se deba empezar de nuevo en un tema que involucra a la familia, a la seguridad y a los controles que se deben ejercer en la noche jujeña.
Sin embargo, hay que destacar que al momento del pase de las facturas políticas no ahorran calificativos. Lo sucedido el pasado Jueves es una muestra mas de que las prioridades legislativas pasan por otro lado, y no precisamente por quienes los instalaron en los mullidos sillones del recinto.
Debates calientes sobre quien tiene pertenencia a los partidos mayoritarios, o críticas a las alianzas electorales momentáneas, son el común denominador de las arengas cargadas de chicanas, pero lejos de la lógica urbana.
Será tal vez que por eso se dejo bien marcado que los 80 mil votos en blanco de las últimas elecciones, es un mensaje claro de la sociedad sobre que este poder debe replantearse su actual papel y brindar reales soluciones. O tal vez lo señalado por algunos legisladores, con algunos años de experiencias, que al actual oficialismo le cuesta ser oficialismo y a la actual oposición le cuesta ser oposición. En definitiva, el espejo en donde nadie quiere mirarse.
Una cuestión existencial de lo político que no busca trascender en los tiempos, pero que se enmarca en un contexto adonde la coyuntura impone soluciones a los problemas comunes y reales, dejando para otro momento los problemas políticos llevados al plano personal que no bien le hacen a la hora de hacer uso de la palabra.
Parece ser que muchos mezclan el aserrín con el pan rallado. Y en esa mezcla le importa poco los efectos de las decisiones que toman. Sucedió en Puesto Viejo, en donde dejan sin trabajo a un número considerable de mujeres con argumentos tan poco elegantes que asustan.
No respetar el derecho a trabajar a las mujeres va más allá de un acto de discriminación hacia este género. Es demostrar que no se tiene capacidad para dirigir una comisión municipal que necesita funcionarios que den respuestas para salir de la crisis, no la de tomar un atajo con discursos de deudas políticas que se deben pagar luego de la campaña.
Un tema preocupante, molesto y cuestionable, como lo que sucede en numerosos ámbitos en donde a varios les cuesta acomodarse, y eso ya no es inexperiencia, es desorientación.
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