Si algo molesta al gobernador, son las actitudes cuestionables de algunos funcionarios del Ejecutivo Provincial. Cimentando sus bases políticas y de gestión en la transparencia de los actos de gobierno, era obvio que no permitiría que lo sucedido en Yala con la tala indiscriminada de árboles, manche siquiera un poquito el accionar que se pretende llevar adelante. La luz de alarma encendida en el gabinete provincial por este tema, dejó al descubierto una situación poco clara que involucró al renunciante secretario de biodiversidad Lucio Giménez, que no supo explicar debidamente lo sucedido con este tema.
Este escenario que tuvo impacto en lo ecológico y las lógicas derivaciones políticas, se presenta en una comisión municipal que hizo del cuidado del medio ambiente una bandera que fue exhibida tanto en nuestra provincia, como en gran parte del país.
Las maniobras realizadas, reprochada desde distintos sectores, daña de manera importante al ecosistema de la zona de Potreros de Yala. La Ministra de Medio Ambiente, María Inés Zigarán, tuvo que pilotear el conflicto en un primer momento, hasta que el propio gobernador tomó cartas en el asunto luego de la renuncia de Giménez. Si bien la funcionaria no había adelantado el futuro del funcionario, desde el momento en que se conoció lo ocurrido, la suerte estaba echada.
Sin embargo, queda para el análisis la forma en que se realizó esta tarea; en horarios poco habituales y con un destino de los árboles extraídos diferente al anunciado. Las explicaciones terminaron de cerrar las dudas derivadas de un accionar poco transparente Especies exóticas que no deben estar en ese lugar fue uno de los argumentos que más se escucharon, sin el sustento de un informe que respalde la actitud asumida, al menos desde la óptica del comisionado de Yala, Santiago Tizón, quién puso el grito en el cielo al enterarse de lo acaecido, por la forma realizada y la afectación al ecosistema de un lugar protegido.
Llama la atención la falta de información que tenía el Ministerio de Medio Ambiente sobre la maniobra que se llevó a cabo, sin el permiso respectivo y sin la correspondiente autorización para efectuar esta tarea. De acuerdo a lo señalado por la Secretaría de Biodiversidad, el relevamiento lo realizaron con personal de un ministerio distinto, como lo publicó este matutino en su edición de ayer. Sin embargo, realizar esta tarea en horarios poco habituales es lo más sugestivo y que no se haya informado a la comisión municipal del lugar, también.
Lo sucedido en Yala no es novedoso en nuestra provincia. Hace años sucedió un hecho de características parecidas en la zona de la Almona, en terrenos colindantes con sectores habitables muy cerca de la ciudad, en donde también se produjo una tala indiscriminada de árboles, sin apreció alguno al medio ambiente y a las familias que viven por la zona, con el consiguiente peligro de derrumbes generados por lluvias fuertes, algo que por suerte no ocurrió. También en aquella oportunidad, las respuestas llegaron tarde y poco se sabe sobre si se hizo la remediación ambiental que los responsables estaban obligados a realizar.
Por eso, Gerardo Morales no titubeo al tomar medidas en una secretaría que tiene un fin distinto al que se le observó, pero con un costo político que el tiempo tendrá que curar.
La visita de la vicepresidenta Gabriela Michetti, quién vino a Jujuy a inaugurar el primer “Infinito por Descubrir” de nuestro país en Jujuy y el plan “Habitat”, le dio el tiempo suficiente para analizarlo al tema y tomar la decisión adoptada. Queda claro que este tipo de situaciones no se van a permitir en su gestión y que muchos de los funcionarios que prestan servicios en la actual administración no estarán hasta la eternidad, ni mucho menos. Tomar decisiones inconsultas, tiene sus consecuencias. Queda claro también que la segunda línea del gobierno, comete errores que tiene costos políticos importantes.
Hace dos meses, la intención de aplicar terapia electro convulsiva en pacientes derivó en la renuncia del Director del Hospital “Néstor Sequeiros, Eduardo Padilla y de la Directora de Salud Mental, María Calvo. En aquella oportunidad, el Secretario de Salud Mental, Juan Manzur, se sostuvo en su cargo porque “tuvo un mal asesoramiento”.
Ahora le toca el turno a Lucio Gimenez, quién deja la Secretaría de Biodiversidad. Situaciones que preocupan y que seguramente deberán ser analizadas con más cuidado a la hora de los nombramientos.
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