Tras la promulgación del nuevo régimen penal juvenil, que establece la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, especialistas comenzaron a analizar el impacto que tendrá la medida en el sistema judicial. En diálogo con Canal 4, la jueza penal juvenil de Jujuy, María Hinojo, explicó los alcances de la reforma y señaló que el debate no debería centrarse únicamente en la edad.
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Ley Penal Juvenil: "Más importante es saber por qué un menor comete delito y no de qué manera se lo pena"
La jueza penal juvenil María Hinojo analizó la nueva ley que baja la edad de imputabilidad a 14 años y explicó los cambios que introduce en Argentina.
“No solo la edad es la cuestión donde se centra la discusión cada vez que se habla de reformar el régimen penal juvenil”, señaló la magistrada.
Hinojo recordó que el sistema anterior se basaba en una legislación vigente desde los años 80 y que su modificación era una demanda pendiente. “Es un régimen de los 80 y Argentina fue condenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos hace más de 20 años, que exigía modificar el régimen penal juvenil”, explicó.
Qué cambia con la nueva ley
Uno de los cambios más importantes es la baja de la edad de imputabilidad a 14 años, lo que permitirá que adolescentes de esa edad puedan enfrentar procesos judiciales.
“La modificación implica que no solo se baja la edad a 14 años, sino que ahora todos los delitos pueden ser penados desde esa edad”, indicó. La jueza explicó que la ley anterior establecía que los jóvenes de 16 a 18 años no eran punibles cuando los delitos tenían penas menores a dos años, situación que ahora cambia con la nueva normativa.
“Antes había delitos por los cuales un joven de 16 o 17 años no era punible. Ahora entran todos los delitos y a partir de los 14 años ya se puede aplicar una pena”, precisó.
En ese sentido, aclaró que con la reforma un adolescente de 14 años puede enfrentar un proceso judicial. “La ley no distingue por qué delitos va a ser sometido a proceso ni en qué casos puede ser penado. La respuesta es sí: cualquier delito puede ser penado a partir de los 14 años”, afirmó.
Un régimen especial para adolescentes
Hinojo explicó que, a pesar de la baja de la edad de imputabilidad, el sistema continúa siendo un régimen especial para menores de edad, basado en estándares internacionales.
“Un niño no es igual a un adulto. Aunque se diga delito de adulto, sanción de adulto, eso está muy alejado de la realidad”, señaló. La magistrada indicó que la Convención sobre los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Nacional en 1994, establece que los adolescentes deben ser juzgados bajo un régimen específico.
“La convención establece que cualquier niño en conflicto con la ley penal debe tener garantías, autoridades y procedimientos específicos”, explicó.
Cómo funciona el sistema en Jujuy
La jueza destacó que Jujuy cuenta desde hace años con un sistema especializado para abordar este tipo de casos.
“La provincia tiene fiscales, defensores y jueces especializados, además de centros de alojamiento específicos para adolescentes”, detalló. También explicó que cuando un joven condenado bajo el régimen penal juvenil cumple 18 años, puede ser trasladado a un establecimiento del servicio penitenciario, aunque bajo un régimen diferenciado.
Medidas alternativas y penas
La ley también prevé la aplicación de medidas alternativas al proceso penal, priorizando soluciones restaurativas antes que la prisión.
“La Convención de los Derechos del Niño establece que hay que privilegiar medidas alternativas al proceso penal, como la mediación o la conciliación”, explicó. Entre esas herramientas se incluyen procesos restaurativos que pueden involucrar tanto al adolescente como a la víctima.
Respecto a las penas, Hinojo indicó que el nuevo régimen fija un máximo de 15 años de prisión. “El máximo de pena previsto para esta ley es de 15 años, lo que ya es una pena alta si se piensa que puede aplicarse a un chico de 14 años”, señaló.
El debate sobre la prevención
Finalmente, la magistrada planteó que el problema de fondo no se resuelve únicamente con sanciones más severas: “Yo no entiendo que esta ley resuelva el problema de base ni el problema de la seguridad”, afirmó.
Concluyó con una reflexión sobre el enfoque que debería tener la discusión: “Más importante es saber por qué un niño comete un delito y no de qué manera se lo pena. Hay una multiplicidad de circunstancias que llevan a que un chico de 14 años esté en conflicto con la ley penal. Lo importante es que no llegue a ese sistema. Lo fundamental es que haya un Estado más presente, garantizando derechos y oportunidades, más que persiguiendo penalmente”.