El Tribunal en lo Criminal Nº 2 condenó al director de una escuela de Valle Grande a quince años de prisión por ser autor material y responsable del delito de Abuso Sexual con penetración agravado por la condición de encargado de la educación (dos hechos) en concurso real.

En marzo del 2017 en esa localidad norteña y mientras era director y docente en la escuela local, el hombre llevó por la fuerza a una alumna de 12 años hasta su habitación, que estaba en el interior del establecimiento, donde la abusó para luego amenazarla que si contaba lo que había pasado, le bajaría las notas.

Pero ese no fue el único abuso. Según determinó la investigación, el depravado en mayo de ese mismo año, y luego de quedarse solo con la niña, volvió a someterla, la obligó a ver revistas pornográficas y ofreciéndole un celular de regalo, la instó a que no contará lo sucedido.

El Tribunal, bajo la presidencia de Luís Ernesto Kamada, estuvo integrado por Claudia Cecilia Sadir e Isidoro Arzud Cruz. La representante del Ministerio Público de la Acusación fue la Dra. Silvia del Valle Farall; como secretario del Tribunal se desempeñó el Dr. Jorge Rodríguez. La defensa técnica del acusado fue ejercida por los doctores Santiago Eugenio Chávez y Verónica Analía Verdún.

Los jueces concluyeron que por los informes médicos forenses y psicológicos, la menor tiene signos físicos que ratifican haber sufrido acontecimientos de naturaleza sexual, tales como lesiones en los genitales, además de trastornos emocionales, cognitivos, sociales y de comportamiento.

La víctima declaró en dos oportunidades a través del sistema de videograbación. En ellas, la menor negó parte de la conducta del imputado, pero afirmó que fue tocada en sus partes íntimas y obligada a ver pornografía. Para el magistrado, la negativa de la niña a confirmar la conducta del condenado se explica por el contexto en el que se produjeron los hechos, caracterizado por los rasgos personales de la menor, que la coloca en situación de absoluta vulnerabilidad frente al director de la escuela.

La psicóloga en sus informes expresó que “los niños que han padecido una situación de abuso, generalmente callan, prefieren olvidar lo que les ha pasado como forma de eliminarlo de su mente, se sienten culpables, tienen vergüenza de sus familiares y de sus compañeros de la escuela, de contar algo doloroso y que en el peor de los casos no le crean, por eso prefieren mantener el secreto”.

El magistrado también argumentó que el acusado tiene un grado de violencia significativo, teniendo en cuenta el contexto en el que fue cometido el abuso y la alta vulnerabilidad que tenía su víctima. Por los daños sufridos por la niña, deberá realizar tratamiento psicológico.

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