Con una ventaja que le permite mirar con cierto optimismo la segunda etapa de la gestión comenzada en el 2015, Gerardo Morales relacionó el respaldo obtenido en las elecciones de este domingo con la responsabilidad que le depara el apoyo que le brinda nuevamente la sociedad.

El objetivo en lo inmediato es buscar una gestión más propositiva y con interacción fluida hacia la comunidad; tratando de resolver los problemas coyunturales de la provincia y dinamizando la transformación observada en algunos sectores de la sociedad.

La nueva conformación de la Legislatura local le dará la tranquilidad necesaria para avanzar en proyectos importantes, como es el presupuesto provincial que debe ser tratado antes de fin de año. La tranquilidad de los números obtenidos le permite articular estrategias a largo plazo; y con un justicialismo que tuvo un discreto papel, mucho menos de lo que se esperaba.

Si bien los resultados de las elecciones primarias de agosto, mostraba a un justicialismo que se venía como un huracán para las generales del pasado domingo, solo fue una leve brisa que pasó hasta inadvertida ante la fría noche dominguera.

Quedó evidenciado que el diálogo tan necesario está más lejos de lo esperado; con números que no le cerraban por ningún lado y de ninguna forma para las aspiraciones que ilusionaron a más de uno, terminaron admitiendo a regañadientes la realidad que les revelaba otra cosa y el espejo en donde no querían mirarse.

Añorando otras épocas de presencias masivas de afiliados y dirigentes, solo algunos leales a la actual intervención trataron de disimular lo que a las claras es una nueva derrota y los mantiene en la minoría, lugar del que nunca se sintieron cómodos ni mucho menos.

El futuro se les aparece como incierto. Se esperaba una reafirmación en la figura de Guillermo Snopek para posicionarlo como alternativa para presidir el PJ en las elecciones internas de noviembre, pero todo puede suceder y nada está garantizado. Más allá de esta realidad, solo el diálogo es la alternativa, aunque sea de sordos.

El Frente encabezado por Alejandro Vilca, logró un triunfo trascendental en estas elecciones, instalándose como alternativa opositora que puede generar un debate significativo las características que mostraron en la campaña.

Con una presencia destacada en la legislatura provincial, comenzarán con la tarea de construir poder, pero ahora dentro del poder que les otorga esta posibilidad del electorado. No solamente en los sectores sociales que se identificaron desde siempre recibieron este apoyo. En varios barrios con una realidad social distinta, llegó el mensaje de los referentes de la izquierda y le brindaron el soporte que se necesitaba para lograr escaños necesarios.

Con el protagonismo logrado y muchas veces negado, lo cierto es que nuestra sociedad deja de ver a los sectores de la izquierda como un tabú político y los acerca a una alternativa que ejercerá, sin dudas, un férreo control de la gestión gubernamental.

Conocedores que esta oportunidad no la tendrán dos veces, necesitan cimentar sus propuestas mientras dure la luna de miel con el electorado y serán observados con más atención que el resto. Al ser una alternativa política tendrán que estar a la altura de las circunstancias y de lo que propusieron, desde siempre. De no ser así, se convertirán irremediablemente en una brisa que se sintió por un momento y la carroza del triunfo en donde están en este momento, se convertirá en zapallo.

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