Abandono animal: Se fue y dejó a más de 15 gatos que sobreviven por solidaridad de los vecinos
Una mujer se fue de su casa y abandonó a sus gatos, una vecina hizo un llamado a la solidaridad para que puedan comer, pero también preocupa la castración
Más de 15 gatos sobreviven por solidaridad de los vecinos. Su dueña los abandonó a su suerte
En un barrio de la capital jujeña una mujer se fue de su casa pero dejó abandonados a más de 15 gatos, una vecina inició una red de ayuda para brindarle principalmente comida, pero también preocupa su estado de salud y que puedan ser prontamente castrados para evitar aumentar aún más la población felina.
Barbara Velázquez es conocida por ser boxeadora pero también por su sensibilidad con los animalitos, ella no pudo hacer caso omiso a este caso de abandono animal y a la presencia de tantos gatos que sufrían por no tener comida ni hogar y comenzó una campaña por redes sociales para conseguirles cuidado y alimento.
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“Una amiga me donó una bolsa de alimento ya que estaban super flacos y con eso algo pude hacer, pero necesitan ser castrados, refugios transitorios y hogares permanentes”
Según cuenta Bárbara, la mujer que los dejó abandonados, tenía problemas con los vecinos y en varias oportunidades le reclamaron por la cantidad de gatos y el descuido que padecían, hasta que un día se fue del barrio, dejándolos a su suerte.
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¿Qué se necesita para ayudar a estos gatitos abandonados?
Un plan de castraciones para todos los gatos, es lo primero en la lista, y para ello se necesitan caniles, transporte y turnos en alguna veterinaria, fundación o centro de castración.
Personas que puedan ayudar a llevar, cuidar y brindarles un espacio seguro en el postoperatorio
Personas que puedan tener en tránsito a estos pequeños felinos.
Quien está organizando esta movida solidaria es Barbara Velázquez con quién tenés que comunicarte para ofrecer la ayuda necesaria. Su número de teléfono es: 3884086943. Entre todos, es más fácil.
Castrar para prevenir: una necesidad urgente frente a la sobrepoblación de gatos en Jujuy
La castración de gatos es una herramienta clave para prevenir la sobrepoblación animal, una problemática que se hace cada vez más visible en los barrios jujeños. La presencia de camadas no deseadas, gatos en situación de calle y refugios desbordados refleja una realidad que puede evitarse con una decisión simple y responsable.
Por qué la población felina crece tan rápido
Los gatos alcanzan la madurez sexual a muy corta edad, incluso antes del primer año de vida. Una gata puede tener varias camadas al año, con múltiples crías en cada una. Si no se controla la reproducción, el crecimiento es exponencial: en pocos años, una sola pareja puede originar decenas de animales.
Esta dinámica supera ampliamente la capacidad de adopción y cuidado, y deriva en abandono, enfermedades y una disminución drástica en la calidad de vida de los animales.
Las consecuencias de no castrar
La falta de castración tiene un impacto directo en la comunidad:
Aumento de gatos en la vía pública
Mayor transmisión de enfermedades
Peleas, ruidos y accidentes
Abandono de crías
Saturación de refugios y proteccionistas
En contextos urbanos y periurbanos, como ocurre en distintas zonas de Jujuy, estas situaciones se repiten y se agravan con el paso del tiempo.
La castración no solo evita la reproducción. También mejora la salud de los gatos: reduce el riesgo de infecciones y tumores en hembras, y disminuye conductas asociadas a peleas y marcaje en machos. Además, contribuye a una convivencia más tranquila tanto dentro del hogar como en el entorno barrial.
Veterinarios y organizaciones proteccionistas coinciden en que se trata de una práctica segura, que no altera la personalidad del animal y que puede realizarse desde edades tempranas.
Una responsabilidad individual con impacto colectivo
Castrar a un gato es un acto de responsabilidad social. Cada animal castrado significa menos abandono, menos sufrimiento y menos presión sobre refugios y campañas solidarias. La concientización y el acceso a la castración son fundamentales para abordar el problema de manera ética y sostenida.
Prevenir es siempre mejor que lamentar. Castrar salva vidas y mejora la convivencia.