El tomate es un alimento muy presente en la gastronomía diaria y se emplea habitualmente en preparaciones como ensaladas, estofados y distintas salsas. No obstante, conservarlo en el grado adecuado de madurez sin que pierda sus propiedades de sabor representa una dificultad frecuente. Para ello, existe un truco ideal para lograrlo.
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El truco casero mantener el tomate fresco por más tiempo afuera de la heladera
Es un sencillo método que se transmite de generación en generación permite prolongar la frescura y conservar el sabor de los tomates fuera de la heladera.
Investigaciones del ámbito agronómico y especialistas en alimentación advierten que las bajas temperaturas deterioran las características sensoriales del tomate: su interior adquiere una consistencia similar a la harina y su fragancia característica pierde intensidad.
Por suerte, hay un procedimiento sencillo para aplicar en casa, avalado tanto por las prácticas tradicionales de cocina como por los conocimientos científicos sobre los alimentos: utilizar una bolsa de papel junto con media cebolla.
Un trabajo de la University of Florida, difundido a través de la publicación científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), concluyó que conservar los tomates a menos de 12 °C provoca la desactivación permanente de los genes que intervienen en la producción de sustancias volátiles, responsables de su aroma característico.
En tanto, organismos como la Fundación Española de la Nutrición (FEN) señalan que el tomate es un fruto climatérico que contiene abundante agua, potasio, vitamina C y carotenoides, entre ellos el licopeno, y que necesita madurar por completo a temperatura ambiente.
Cuando el frío interrumpe este proceso metabólico, se producen alteraciones en las membranas de las células del tomate que afectan su estructura y ocasionan un deterioro irreversible de su textura firme y su contenido de jugo.
Las claves para conservar el tomate afuera de la heladera
La clave para prolongar la conservación de los tomates a temperatura ambiente, sin necesidad de guardarlos en la heladera, consiste en combinar dos elementos cotidianos que, al actuar conjuntamente, permiten crear condiciones ambientales adecuadas:
- El papel como medio para controlar la humedad: las bolsas de plástico retienen el vapor de agua en su interior y favorecen las condiciones para que los hongos se desarrollen con mayor rapidez. En cambio, el envoltorio de papel facilita la circulación progresiva de la humedad, conserva la oscuridad necesaria y disminuye la acumulación de agua sobre la superficie.
- La cebolla como recurso antimicrobiano de origen natural: cuando se divide una cebolla en dos, comienza a liberar sustancias volátiles que contienen azufre. Según la bibliografía científica vinculada con la producción y conservación de alimentos, estos componentes pueden inhibir el crecimiento de bacterias y hongos, contribuyendo a demorar la expansión de las esporas de moho en ambientes parcialmente cerrados.
Guía paso a paso para aplicar la técnica en casa
Para mantener los tomates en buenas condiciones durante más tiempo, evitando que pierdan su consistencia y su jugosidad sin necesidad de refrigerarlos, conviene aplicar el siguiente procedimiento:
- Elección cuidadosa: seleccione tomates que estén duros al tacto y cuya superficie no presente magulladuras, roturas ni otros daños evidentes.
- Almacenamiento en seco: coloque los ejemplares sin lavar y completamente secos en una bolsa de papel limpia. Evite enjuagarlos antes de guardarlos, porque el exceso de agua puede acelerar su descomposición.
- Incorporación del elemento esencial: añada media cebolla fresca, cortada justo antes de utilizarla, en el mismo recipiente de papel donde se encuentran los tomates.
- Plegado sin sellado total: doble la parte superior de la bolsa para mantener concentrados los compuestos que desprende la cebolla, pero evite cerrarla por completo para permitir cierta circulación del aire.
- Elección del lugar de almacenamiento: coloque la bolsa en un espacio fresco, sin humedad y resguardado de la exposición directa a la luz solar.
- Control frecuente de los tomates: compruebe cómo se encuentran los ejemplares cada 48 horas y separe aquellos que estén demasiado maduros o presenten partes reblandecidas.
- Orientación del tomate durante su almacenamiento: disponga los tomates de manera que la parte donde se une el tallo quede apoyada sobre la superficie. De este modo, se reduce el contacto con el aire y se ralentiza la pérdida de humedad por evaporación.
¿Cuándo conviene refrigrerar el tomate?
- Situaciones en las que conviene recurrir a la refrigeración: cuando el ambiente alcanza temperaturas superiores a los 28 °C o los tomates presentan un grado de madurez demasiado elevado, conservarlos en el frigorífico se convierte en la alternativa más adecuada para retrasar su deterioro. En tales circunstancias, es recomendable sacarlos del refrigerador aproximadamente una hora antes de consumirlos o utilizarlos en la preparación de alimentos, con el propósito de que alcancen una temperatura más próxima a la ambiental y puedan recuperar parcialmente la liberación de sus compuestos aromáticos, responsables de su sabor y fragancia.