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6 de septiembre de 2023 - 11:17
Sociedad.

Río Negro: interpretó mal un emoji y fue despedido

Se resalta el inédito fallo del STJ de Río Negro. El empleado creyó que sus faltas estaban justificadas al recibir un pulgar hacia arriba como respuesta.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

El tribunal más alto de la provincia de Río Negro emitió una sentencia que establece que el uso de "emojis" en las conversaciones digitales se considera "restringido o parcial" y debe ser respaldado por otros medios de prueba adicionales.

La decisión de los magistrados Ricardo Apcarian, María Cecilia Criado, Sergio M. Barotto, Sergio G. Ceci y Liliana Laura Piccinini se originó al examinar el caso de un trabajador que alegaba que sus faltas en el trabajo estaban respaldadas por una respuesta de la compañía que constaba del emoticono convencional del "pulgar hacia arriba" en la plataforma de WhatsApp.

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Luego de examinar las evidencias presentadas, el tribunal autorizó a la empresa a llevar a cabo la rescisión del contrato del empleado, quien acumuló un total de nueve ausencias durante un solo mes. Los magistrados concluyeron que el uso de emoticonos no constituye "un signo inequívoco de manifestación de voluntad".

Según datos proporcionados por colegas de Télam, el trabajador que fue despedido ya contaba con un historial previo que incluía 47 sanciones disciplinarias y numerosas inasistencias sin justificación. Antes de que se planteara la posibilidad de rescindir su contrato laboral, acumuló nueve ausencias en un solo mes y, posteriormente, intentó justificar esas faltas utilizando un teléfono empresarial para comunicarse.

En un episodio anterior, el tribunal laboral de Viedma había desestimado la denuncia y argumentado que la sanción era desproporcionada, dado que interpretaron que el trabajador había recibido una confirmación por parte de la compañía mediante el emoticono mencionado. Sin embargo, la sentencia fue sometida a una revisión por parte del STJ, que realizó un análisis minucioso en relación con la interpretación de los símbolos emoticones o emojis.

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El tribunal determinó que la interpretación de estos signos puede fluctuar en función del contexto y la percepción del receptor. Esta decisión se basa en el reconocimiento de la subjetividad y la mutabilidad en la interpretación de los emojis, lo que condujo a los jueces a enfatizar la relevancia de contar con pruebas adicionales sólidas. Los magistrados establecieron una analogía con la utilización de un sello en las áreas de recepción de documentos dentro del ámbito legal.

Alegaron que, al emitir una notificación de esta naturaleza, no sería adecuado presumir que el sello de recepción en el documento connota una aprobación del contenido. En lugar de eso, actúa meramente como prueba de que se ha recibido la documentación en un momento determinado. En consecuencia, subrayaron que el emoticono confirmaba la recepción del mensaje y, por lo tanto, no podía ser interpretado como un respaldo o acuerdo con el contenido de la comunicación recibida.

El uso “legal” del emoji: un fallo en Canadá

En el pasado, en Canadá, un magistrado dictaminó que el emoticono del pulgar arriba tenía la capacidad de ser considerado como un recurso válido para formalizar un acuerdo, equiparándolo a una firma. Esta decisión se basó en el hecho de que es una forma de comunicación ampliamente aceptada, y los tribunales no deberían “intentar detener la ola de tecnología y uso común”.

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El incidente en Canadá tuvo lugar en una corte del Tribunal de King's Bench en la provincia de Saskatchewan. En esta instancia, un agricultor respondió a un mensaje que contenía un contrato para adquirir lino utilizando un emoticono de pulgar en alto. El comprador interpretó esto como una validación del acuerdo, mientras que el agricultor argumentó que únicamente pretendía señalar que había recibido el mensaje de texto.

Según la narración, el comprador remitió el contrato de compra de lino mediante mensaje y escribió "confirme el contrato de lino". El agricultor respondió con el emoticono de pulgar en alto y, tras ese intercambio, no hubo más comunicación entre ellos. De manera interesante, el lino pactado nunca fue entregado. El agricultor alegó que el comprador no le había enviado los términos y condiciones integrales del contrato y, por lo tanto, supuso que recibiría el contrato completo por correo electrónico en una etapa posterior.

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Al enviar el emoticono de pulgar en alto, su intención era simplemente indicar que había recibido el mensaje, pero rechazó considerar ese emoticono como una firma digital.

El asunto, que se sometió ante el juez canadiense Timothy Keene, finalmente concluyó en favor del comprador. El emoticono del pulgar arriba se reconoció como un medio legítimo para ratificar el contrato, ya que se interpreta como un símbolo de acuerdo y es comúnmente empleado en la comunicación contemporánea.

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