En medio de la hiperconectividad, las pantallas encendidas todo el día y la sensación de estar siempre llegando tarde a algo, el sociólogo jujeño Juan Guzmán compartió dos recomendaciones simples para hacer exactamente lo contrario: frenar.
No se trata de “desconectarse del mundo”, sino de elegir momentos para salir de la lógica de la urgencia permanente y recuperar el disfrute de lo cotidiano.
Un libro para leer sin apuro
La primera sugerencia es Vida contemplativa, un ensayo breve del filósofo Byung-Chul Han. El texto invita a repensar el valor del tiempo, la productividad y la necesidad constante de estar ocupados.
Lejos de proponer recetas mágicas, el libro pone en palabras algo que muchas personas sienten: el cansancio de vivir siempre apuradas, midiendo cada acción en términos de rendimiento. Leerlo no exige velocidad ni concentración extrema; al contrario, funciona mejor cuando se lo aborda de a poco, sin presión.
“Es un libro para leer despacio, incluso para dejarlo y retomarlo otro día”, señaló Guzmán.
Vida contemplativa, un ensayo breve del filosofo Byung-Chul Han
Una película para mirar con calma
La segunda recomendación es la película Perfect Days, dirigida por Wim Wenders. La historia sigue a un hombre que limpia baños públicos en Japón y construye una vida sencilla, repetitiva y serena.
No hay grandes conflictos ni giros dramáticos. La película apuesta a mostrar cómo el bienestar puede aparecer en lo mínimo: una caminata, una canción, una rutina repetida sin apuro.
“Es una película que no te exige nada. No te apura, no te satura, no te lleva de la mano”, explicó el sociólogo.
perfect days
Un plan simple, pero necesario
Libro y película funcionan como un mismo gesto: bajar el ritmo. Para Guzmán, estas elecciones culturales no buscan escapar de la realidad, sino ofrecer un respiro en medio de agendas llenas y estímulos constantes.
“No todo tiene que ser intenso, productivo o compartido. A veces está bien leer, mirar algo tranquilo y no hacer nada más”, resumió.
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