El libro que escribió Horacio Verbisky en el año 1997, relata como fueron las relaciones con el poder de entonces en nuestro país, en donde la democracia se acentuaba y los ciudadanos comenzaron a tomar plena conciencia de interiorizarse sobre lo que sucedía en la Argentina por aquel entonces.

Más de un político de nuestras tierras y del mundo quisiera que justamente, este mundo no tuviera periodistas. Incluso, por aquel entonces, como lo relata este libro, el ex premier británico John Major, bromeaba señalando que un mundo sin periodistas, sería un mundo feliz. Lo que no supo aclarar es para quién sería esa felicidad.

El tiempo transcurrió y las nuevas tecnologías comenzaron a ganar la vida cotidiana. Estos avances hicieron que el campo del periodismo sea más exigente no solo en la preparación académica, sino en los conocimientos que deparan estos adelantos buscando que las barreras culturales y sociales se terminen unificando.

En este presente, muchos hechos conmueven a la sociedad en su conjunto, y llegan con la velocidad de la luz a todos los lugares del mundo, y en tiempo real.

Nuestra propia agenda diaria se conforma con la información que los periodistas y comunicadores nos señalan a cada rato e instantáneamente. Desde que nos levantamos, sabemos como está el tránsito o el clima, o si alguna situación particular puede hacernos perder parte de nuestra cotidianeidad.

Los sectores políticos de pensamientos distintos siempre se han interesados de hacer buenas migas con los periodistas, con resultados diversos. El que ejerce este profesión debe tener fuentes de información que confirmen alguna noticia, eso hace que las relaciones sean cordiales, bastante lejos de la amistad que ellos dicen mantener, tema que funcionarios y políticos de ocasión no quieren entender y terminan molestándose con quién tiene nada mas y nada menos la misión de informar los hechos como son y como la realidad los describe.

La importancia manifiesta de esta noble labor en nuestra sociedad es tal que varios la instalaron en un lugar mas que privilegiado “el cuarto poder”, le dicen. Pero otros, molestos por las informaciones que se publican y que sirven para que el ciudadano común tome conciencia de lo que pasa, se encargan de colocarlo en un lugar menos favorecido “el poder de cuarta”. Y esta afirmación hasta resulta obvia, los sectores interesados en que ciertos hechos no lleguen a la opinión pública, ensayan conceptos que los definen como son.

Aún así, el mundo sigue andando y la noticia también. Sin embargo, el periodismo termina tomando el lugar que muchas oficinas públicas no lo pueden hacer, sea por inexperiencia, inercia o por falta de voluntad. Ser el vocero de las necesidades de la comunidad le ha dado ese lugar de privilegio que cuantiosos políticos quisieran acceder y gozar de la credibilidad de esta profesión.

El periodismo sigue su marcha, inexorable, con la posibilidad de que los medios de comunicación permiten, como en este caso, que todas las voces estén presentes y todos tengan la misma oportunidad. A algunos les gustará y a otros les molestará, pero tanto el periodista como los medios que difunden las noticias, tienen esa responsabilidad que la propia sociedad nos ha encargado y entregado, y no es poca cosa.

Temas al margen, la Legislatura avanzó con el proyecto que presentó el Ejecutivo sobre la emergencia en la zona del Departamento de San Pedro dentro de la crisis del Ingenio La Esperanza.

La ley que fue rechazada por los trabajadores que abandonaron ofuscados el recinto legislativo anunciando medidas de fuerza, ya que no están de acuerdo con lo aprobado.

En esta sesión, algunos diputados utilizaron este tema para tratar de vanagloriarse con los trabajadores, pero sin argumentos sólidos que sirva como alternativa viable para el proyecto que fue transformado en ley.

El argumento de que se enviara a comisión el proyecto respectivo, no tuvo el respaldo necesario y esto impulso una serie de chicanas entre legisladores que terminaron demorando y dilatando hasta más no poder, un tema que es sensible para la provincia. Ahora viene otra etapa que es la de comenzar a trabajar con los pormenores de esta ley como es el pedido de créditos y la posibilidad de buscar inversores que se hagan cargo de este polo productivo.

La firma del convenio en materia de seguridad entre el Gobierno de Jujuy y Salta, envía un claro mensaje a quienes están al margen de la ley. Se trabajará de manera unificada para hacer frente al delito en ambas provincias y se articularán acciones con el gobierno nacional para reforzar la presencia de uniformados en los lugares “calientes” de esta parte del país.

Lo que importa a nuestra provincia, es potenciar al 911 local no solo con cámaras de seguridad, sino con el personal idóneo necesario para detectar cualquier ilícito que se registre y poder actuar en consecuencia y de manera inmediata.

El enroque entre Carlos Sadir al ministerio de hacienda y Carlos Alfonso como secretario de modernización, culminó con un fuerte respaldo a este último, con la visita del ministro de modernización de Nación, Andrés Ibarra, quién vino no solo a respaldar su designación, sino también a anunciar la implementación de novedosos sistemas de actualización que sirvan para que nuestra provincia pueda mejorar la estructura administrativa actual, como objetivo a implementar de manera inmediata.

Para la actual administración, la modernización servirá para que la población también tenga rápido acceso a trámites que realizan y transparentar la gestión, algo novedoso que espera el acompañamiento de todos los sectores, aunque muchos de ellos todavía lo siguen debatiendo.

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