La Rara Ira es una murga que nació hace ocho años en Capital Federal. Integrada por un grupo de amigos, amantes del género, se fue consolidando cada vez más en un estilo propio, pero manteniendo por supuesto la impronta que dicta el ritmo.
Las murgas contemplan, por lo general, la interpretación de canciones a coro, con voces que son acompañadas por instrumentos de percusión. Estos grupos también cuentan con bailarines que realizan pasos característicos del género, que incluyen saltos y otras acrobacias.
Ignacio Alabí es jujeño, tiene 34 años y está en pareja con Ana Pereira, oriunda de Buenos Aires. Ambos se conocieron en un espacio tan alegre y creativo como lo es una murga. La pasión por lo que hacían los unió más allá de la música, y hoy viven juntos. Comparten y alimentan su amor por La Rara Ira, que con el tiempo se fue profesionalizando e incorporando nuevos integrantes que cumplen roles específicos, separados por diferentes comisiones (vestuario y maquillaje, letra, música, dirección, etc).
Cuenta Ignacio que uno de los sellos de La Rara Ira es el humor y la ironía. Uno de los objetivos es contar una historia, que en realidad es una lectura de la realidad social, pero con una mirada punzante, incisiva que devuelve en tono de broma argumentos socialmente aceptados.
Ana, por su parte, completa que la murga tiene una estructura definida, que se asemeja en parte al de una ópera: comienza el espectáculo con una presentación, que es una introducción en donde la murga se presenta y expresa su alegría, luego sigue con un tema, que está compuesto por cuplés (la parte más teatral de la representación) y popurrís (recuerda hechos de actualidad y propone soluciones absurdas y exageradas), y la retirada, que es una canción cantada a coro por todos los integrantes y expresa una despedida (con un final abierto a un próximo encuentro).
El vestuario y maquillaje tienen también un papel fundamental en el espectáculo, ya que los colores suelen ser vibrantes, excesivos, y las caras se ocultan tras densos maquillajes que emulan máscaras, tan características del carnaval.
BoLúdico
El último espectáculo de La Rara Ira se llama BoLúdico. Se presentó a mediados de 2015 y todavía sigue recorriendo las tablas porteñas. Explicaban los chicos que el armado de cada espectáculo lleva muchos meses, con lo cual, se puede presentar uno solo por año. Este 2016, paralelamente a BoLúdico, están comenzando a trabajar y llamar a la musa inspiradora para el nuevo show que verá la luz a mediados de año.
Asegura Ignacio que es muy difícil vivir de la murga, es más, cada uno de los integrantes del grupo tiene otros trabajos con los cuales se “ganan la vida”. Hoy la murga ocupa ese espacio del corazón reservado a las pasiones, al amor y deleite por la música y el teatro. No hay otra explicación: “Hay que querer a la murga”, cuenta el músico con mucha sencillez, sin percatarse del asombro que despierta en esta periodista, el esfuerzo y el profesionalismo que se le destina a una actividad que, tal vez hoy no retribuye en rentabilidad económica, pero sí en satisfacción y orgullo, esos sentimientos inigualables que solo producen las metas alcanzadas con entrega y convicción.
Los porteños podrán disfrutar de BoLúdico el próximo 26 de febrero en el espacio cultural La Minga. Y los jujeños tendremos que esperar que La Rara Ira se anime a desparramar sus extrañezas por estos pagos, o que algún funcionario de gobierno descubra y apueste al talento contenido en este grupo argentino de nacimiento, murguero por adopción.
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