Durante los años 40 y 50, Zeni era lo que se consideraba una mujer moderna: con una idea clara de lo quería hacer de su vida; fuerte y una gran trabajadora. En la primera mitad del siglo XX, lo que se esperaba de las mujeres era que se casaran jóvenes y tuvieran hijos.

En contra del mandato social, y luego de terminar la secundaria, Zeni se mudó de un pequeño pueblo en Norte de Carolina (EEUU) a una base naval en Norfolk, Virgina. Más tarde se trasladó a Nueva York, donde inició una nueva vida como modelo, trabajó como asistente de un periodista en el noticiero de CBS y luego se casó y se convirtió en una ama de casa.

Pero esa mujer sofisticada que vivió una vida emocionante y lujosa, terminó su vida en una hogar geriátrico, donde padeció una muerte larga y dolorosa. Su cuerpo fue invadido por ixódidos, también conocidos como garrapatas duras, que se situaron debajo de sus piel, vivieron allí y llenaron su cuerpo de huevos.

Al momento de su muerte, su piel era una costra gruesa, su mano derecha estaba casi negra y sus dedos a punto de caer. Además, contrajo sarna y la bacteria fue tan severa que se filtró en su sangre. Murió en el 2015, a los 93 años.

La familia de la mujer interpuso una demanda contra PruittHealth, una compañía que es dueña de más de una docena de hogares geriátricos en los Estados Unidos. Entre estos, el Shepherd Hills en LaFayette, Georgia, donde Zeni vivió por cinco años hasta el día de su muerte.

Sobre este lugar, habían denuncias sobre violaciones a sus normas de salud: otras epidemias de garrapatas duras ya se habían presentado. El personal del lugar falló en seguir los protocolos de salud y los procedimientos adecuados para evitar cualquier brote contagioso.

Mike Prieto, abogado de la familia, alega que el hogar geriátrico en vez de proporcionar el cuidado adecuado a la anciana la dejó morir de forma agonizante. "En los últimos seis meses de su vida, ella estuvo en un dolor constante. Ella estaba siendo literalmente comida viva de adentro hacia afuera", dijo el abogado.

La muerte de Zuni alerta sobre cómo los hogares geriátricos, cuyos dueños son grandes compañías, sacrifican la salud de sus residentes con el fin de minimizar costos y maximizar sus ganancias. Además, el diario, afirma que estos lugares tiene calificaciones muy bajas en lo que se refiere al cuidado de los ancianos y son más proclives, en comparación con los geriátricos sin ánimo de lucro y los estatales, a ser decretados con "serias deficiencias".

"La única variable que es común en estos lugares para garantizar sus ganancias está en su personal. De forma adrede contratan en gente que no está calificada ni entrenada y así ahorran costos", dijo Prieto.

Agentes de la agencia federal investigaron a la compañía y encontraron evidencia comprometedora. Por esto motivo, a Shepherd Hills le ordenaron pagar 337,786 dólares por penalidades y su calificación fue bajada a una estrella, la más baja que otorga Medicare, la máxima autoridad en salud en los Estados Unidos.

El lugar ya había sido sancionado en el 2016 por errores en las medicaciones que le proporcionada los residentes. Entre estos errores está haber proporcionada morfina a alguien que no lo necesitaba. Un anciano recibió dos dosis: una la mañana y otra en la noche. Fue tan excesiva que sufrió una sobredosis.

Cuando Zeni ingresó a Shepherd Hills en el año 2010, con 87 años, le habían diagnosticado demencia, diabetes y otras enfermedades. La mujer era dependiente de otros, necesitaba de un cuidado constante.

Para el otoño del 2013, a la mujer le aparecieron las primeras ronchas en la piel. Además, de ella, diez residentes y dies miembros del personal habían sido diagnosticados de tener la "garrapata dura". Sin embargo, el hogar geriátrico no tomó las medidas necesarias para frenar el brote dentro del lugar. Por otro lado, a los familiares no se les informó de lo ocurrido.

Otro brote de ixódidos se presentó en el años 2014 y luego otro 2015. Para ese entonces, la situación de Zeni había empeorado: tenía erupciones y ronchas en su cabeza, cuello, pecho, hombros, espalda y brazos. Los médicos le recetaron antibióticos para tratar infecciones de parásitos y gusanos y una crema para tratar las "garrapatas duras", pero los medicamentos no le fueron proporcionados como indicó el doctor.

Zeni murió el 2 de junio de 2015. Una autopsia dictaminó que murió de estafilococo áureo debido a la sarna costrosa que le había provocado la garrapata dura.

"Al final del día, nuestra cliente confío en los servicios del geriátrico y ellos la traicionaron", dijo el abogado de la familia.

FUENTE: Contexto Tucumán
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