La nieve llegó a Santa Ana, Jujuy, y transformó el paisaje de este pequeño pueblo del norte argentino en una postal invernal. Las montañas, los caminos y las construcciones quedaron cubiertos de blanco en una localidad que se caracteriza por sus paisajes de altura y su conexión con la naturaleza.
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Nevó en Santa Ana y el paisaje se vistió de blanco
La localidad de Santa Ana del Valle Grande volvió a sorprender con un paisaje cubierto de nieve y una postal maravillosa.
Conocida como “el tesoro escondido”, Santa Ana del Valle Grande ofrece una experiencia diferente para quienes buscan alejarse de los circuitos turísticos tradicionales y descubrir una de las zonas más particulares de la provincia.
Santa Ana, un pueblo entre las nubes
Santa Ana se encuentra a unos 120 kilómetros de Humahuaca y se destaca por su ubicación en plena zona de transición entre la Quebrada de Humahuaca y las Yungas.
Uno de los puntos más destacados del recorrido es el Abra del Zenta, ubicado a 4.376 metros sobre el nivel del mar. La altura y la geografía convierten al camino en parte fundamental de la experiencia.
Las nevadas, como la registrada en las últimas horas, modifican completamente el paisaje y permiten apreciar una faceta diferente de este destino jujeño.
¿Qué hacer en Santa Ana?
La localidad ofrece diferentes alternativas para quienes disfrutan del turismo de naturaleza, senderismo y trekking.
Uno de los grandes atractivos es recorrer sectores del Qhapaq Ñan, la antigua red de caminos construida durante el período incaico. El nombre significa “camino principal” en quechua y este sistema vial fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El recorrido permite observar cómo cambia el paisaje a medida que se atraviesan distintas alturas y ambientes naturales.
Santa Ana también ofrece una propuesta vinculada con la cultura local, las artesanías y la gastronomía regional. La comunidad conserva tradiciones que forman parte de la identidad del lugar.
Un viaje para disfrutar del paisaje
Llegar hasta Santa Ana es parte de la aventura. El recorrido atraviesa caminos de montaña y sectores de gran altura, con miradores y paisajes que permiten observar la inmensidad de la geografía jujeña.
Otra alternativa es acceder por la Ruta Provincial 73, que permite descender desde el Abra del Zenta hacia Santa Ana.
La zona también puede apreciarse desde distintos puntos panorámicos de la Quebrada, donde se observa el contraste entre los paisajes áridos de altura y la vegetación característica de las Yungas.