En 1999 el británico Jamie Oliver debutó en la BBC con el programa The naked chef (El cocinero desnudo). Fue un éxito y su libro de recetas se convirtió en primer bestseller del Reino Unido. Ese año, Jamie fue invitado a cocinar para el primer ministro de ese momento, Tony Blair, en la residencia oficial en 10 Downing Street. Le siguió un contrato millonario con una empresa de supermercados y la creación de su propia cadena de restaurantes, con más de 25 sucursales.

Pero el imperio de Jamie parece apagarse: hoy se declaró inmerso en un concurso de acreedores, un instrumento jurídico cuyo objetivo es procurar que la empresa continúa su actividad. Activista contra la obesidad infantil, en su cadena Fifteen, se dedica a formar a jóvenes en situación desfavorecida y con su proyecto Jamie's School Dinners busca mejorar la calidad de la comida en los colegios. Esto lo hizo entrar en conflicto con importantes firmas de catering y con algunos padres.

Jamie es disléxico y cuenta que no pudo terminar un libro antes de los 38 años. Aprendió a cocinar trabajando en el bar de sus padres, The Cricketers en Clavering, Essex. Su pasión y amor por la comida lo han convertido en un cocinero conocido a nivel mundial.

Según publicó en su cuenta de Instagram, donde los siguen más de siete millones de personas, Jamie está devastado por la situación que atraviesa su grupo de restaurantes, que incluye la cadena Jamie's Italian, Barbecoa y Fifteen. En total hay 25 locales afectados, donde trabajan 1300 personas.

Según relata la BBC, el cocinero cuenta que abrió la cadena Jamie's Italian en 2008 "con la intención de irrumpir en el mercado de Reino Unido, con gran valor y mejores ingredientes, siguiendo los estándares de bienestar animal y con un increíble equipo que compartió mi pasión por la comida y el servicio".

Los negocios de Oliver comenzaron a tambalearse hace dos años, cuando varios restaurantes tuvieron que cerrar. En diciembre de 2017 Oliver tuvo incluso que poner tres millones de libras de su propio bolsillo para intentar salvar sus negocios.

Un dato final: cuando comenzó le preocupaba el nombre del programa The Naked Chef, que hacía referencia a una forma de cocinar sin artificios y con ingredientes simples, para todos los bolsillos. Nada de platos elaborados por estrellas Michelin. "Tenía miedo de que mi madre pensara que era una estrella del porno", confesó en una entrevista. De hecho, el apodo Naked Chef hizo que recibiera ofertas para posar desnudo. Las rechazó, pero cuenta que en su casa, si se pone tras los fogones como Dios lo trajo al mundo: "Estaba desnudo en la cocina preparando una cena de san Valentín y me quemé el pene. Arruinó la noche".

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