La circulación sanguínea es el movimiento constante de la sangre a través de todo el organismo, llevando consigo oxígeno, nutrientes y otras sustancias esenciales desde el corazón hacia todas las células, tejidos y órganos del cuerpo. Este proceso es crucial para mantener una vida saludable, sin embargo, hay ocasiones en las que hábitos como una dieta poco saludable, la falta de actividad física y el consumo de alcohol y tabaco tienen un impacto negativo que pone en peligro la salud cardiovascular.
La deficiente circulación puede también derivar del curso normal de envejecimiento del organismo, por lo tanto, los especialistas aconsejan evitar el exceso de peso y la obesidad, así como adoptar hábitos de vida saludables, ya que constituyen la manera más efectiva de prevenir los factores de riesgo relacionados con la salud cardiovascular.
Dentro de una alimentación equilibrada, es posible incorporar productos como el tomate. Esta hortaliza se caracteriza por su contenido de licopeno, un antioxidante de gran potencia que contribuye a resguardar las células contra los perjuicios provocados por los radicales libres, según la información proporcionada por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.
Para algunos, el tomate es una fruta; para otros una verdura
El tomate es un alimento benéfico para mantener la salud cardiovascular y científicos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, llevaron a cabo un estudio para evaluar los efectos de consumir diariamente una dosis de 7 miligramos de licopeno, equivalente a dos tomates y medio, en el tratamiento de enfermedades del corazón. Según el portal Cuerpo Mente, la investigación reveló que el licopeno tiene un impacto positivo en la elasticidad de los vasos sanguíneos, favoreciendo la circulación de la sangre.
Por otro lado, expertos en la materia sostienen que es la forma en que utilizamos el tomate en nuestras preparaciones culinarias lo que nos lleva a considerarlo una verdura o hortaliza. Lo empleamos en ensaladas, como ingrediente en guisos y salsas, y como acompañamiento de carnes y pescados. No obstante, aunque no lo consumamos de la misma manera que las frutas, desde el punto de vista botánico, el tomate también se clasifica dentro de este grupo.
Beneficios del tomate
Gracias a su abundancia de sustancias antioxidantes, el tomate resguarda la salud de los vasos sanguíneos, al mismo tiempo que incluye fibras que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol perjudicial (LDL), garantizando así la limpieza de estas vías y previniendo la aparición de obstrucciones.
A través de un método para extraer los compuestos de la tomasa (pulpa, piel y semillas del tomate), investigadores de la Universidad de Talca en Chile han descubierto propiedades en los residuos de la agroindustria del tomate que podrían contribuir a la prevención de enfermedades del corazón. Esta planta cuenta con una variedad de beneficios y los expertos destacan lo siguiente:
Abundante fuente de antioxidantes: El tomate contiene una cantidad considerable de licopeno, un antioxidante altamente eficaz en la lucha contra los radicales libres y sus vínculos con el cáncer. Incluso los productos de tomate procesados, como la salsa de tomate, pueden proporcionar este beneficio.
Reducción del colesterol y protección cardiovascular: El licopeno presente en el tomate previene la oxidación de los lípidos en la sangre, lo cual actúa como un protector contra enfermedades del corazón. El consumo regular de tomate ha demostrado disminuir los niveles de colesterol LDL y triglicéridos en la sangre. Estos lípidos son los principales responsables de la acumulación de grasa en los vasos sanguíneos, un factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.
Rico en nutrientes esenciales: El tomate es una excelente fuente de vitaminas y minerales. Un solo tomate puede proporcionar aproximadamente el 40% de la ingesta diaria recomendada de vitamina C, un antioxidante natural que combate los radicales libres y su relación con el cáncer. También contiene vitamina A, potasio y hierro en abundancia. El potasio desempeña un papel fundamental en la salud del sistema nervioso, mientras que el hierro es esencial para mantener una sangre saludable. Además, los tomates son ricos en vitamina K, que es vital para la coagulación sanguínea y el control del sangrado.
Beneficios para la visión: Gracias a su contenido de vitamina A, el tomate contribuye a mejorar la salud visual, previniendo la ceguera nocturna y la degeneración macular.
Promueve la salud intestinal: El consumo de tomate ayuda a mantener un sistema digestivo saludable, previniendo el estreñimiento y la diarrea. Además, contribuye a prevenir la ictericia y elimina eficazmente las toxinas del organismo.
Control de la hipertensión: Incorporar tomate a la dieta diaria puede reducir el riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
Alivio en la diabetes: Según un estudio de la Asociación Médica de Estados Unidos, el consumo regular de tomate reduce el estrés oxidativo asociado con la diabetes tipo 2.
Promotor de una piel saludable: El tomate contribuye al mantenimiento de una piel radiante, así como al bienestar de los dientes, huesos y cabello. Aplicar jugo de tomate de manera tópica se utiliza en el tratamiento de quemaduras. Además, el consumo regular de tomate protege la piel de los dañinos rayos ultravioleta y es un ingrediente destacado en la elaboración de productos antienvejecimiento.
Prevención de infecciones del tracto urinario: El consumo de tomate también se asocia con una reducción en la incidencia de infecciones del tracto urinario, así como en el riesgo de padecer cáncer de vejiga.
El consumo de tomate es bueno para las várices
En relación a las venas varicosas, se sostiene que el consumo habitual de esta fruta es beneficioso debido a su capacidad anticoagulante, lo que previene y alivia afecciones asociadas a estas.
De acuerdo a investigaciones realizadas por el Instituto de Investigación Rowett en Escocia, se ha demostrado el efecto positivo de los tomates en la prevención de la formación de coágulos sanguíneos, una problemática común en personas con trastornos vasculares. Los análisis revelaron que tanto las semillas como la pulpa de los tomates contienen una sustancia que actúa como un potente inhibidor de la agregación plaquetaria.
Según el sitio web Varicentro, incorporar cuatro tomates a nuestra dieta diaria puede reducir la formación de coágulos hasta en un 72% y mejorar el flujo sanguíneo en las venas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esto solo brinda alivio temporal y no solucionará por completo el problema de las venas varicosas.
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