En esa línea, la joven manifiesta: "Recuerdo que lo corrí hasta la esquina, que le lloraba y le pedía no se fuera. Y recuerdo que él me decía que iba a volver”, sitúa.
Han transcurrido 19 años y Sol, ahora de 22 años y madre de una niña llamada Evangeline, de la misma edad que ella tenía en ese entonces, jamás ha vuelto a encontrar a su padre ni ha recibido noticias de él. Ha intentado localizarlo a través de antiguos amigos y conocidos, pero sin éxito. También ha buscado en las redes sociales, pero no ha tenido éxito en sus intentos. Incluso trató de ubicarlo mediante el Registro Nacional de las Personas, pero obtuvo los mismos resultados negativos. “Su número de DNI original -cuenta Sol- está a nombre de una mujer”.
Hace algunos meses, Sol navegaba por TikTok cuando, de repente, se detuvo con sorpresa frente a la pantalla de su celular. Se preguntó a sí misma: "¿Es él o estaré loca?", mientras repetía una y otra vez el video de un hombre sin hogar que compartía una tarde con Hernán Danolfo, un vendedor ambulante reconocido en esa plataforma por su apoyo a las personas sin techo.
Poco después, abrumada por la emoción y la sorpresa, Sol guardó con atención las nuevas imágenes que podrían ser clave en su búsqueda personal. Las combinó con aquellas que ya formaban parte de su colección de recuerdos y reescribió un mensaje que había compartido anteriormente en varias ocasiones.
“Buenas noches, mi nombre es Sol y tengo 22 años. Quería comentarles que hace 19 años mi papá Norberto Haftstein está desaparecido. Desde que tengo redes sociales, no paro de buscarlo o personas cercanas a él. Hace poco me apareció un video en Tiktok de un hombre en situación de calle que compartía muchas facciones parecidas a mi papá. Quedé helada. Las fotos subtituladas son las del hombre de Tiktok y las que no, son de mi papá. Mi papá era alto, delgado, rubio de ojos verdes-celestes. Hincha de Independiente, le decían “alemán”/“polaco”. No quiero perder esperanzas, pero lo busco desde hace tiempo y nada”, fue el mensaje de la joven.
La entrada se propagó rápidamente en las redes sociales y recibió numerosos comentarios que destacaban las similitudes físicas entre ambos individuos, así como los indicios que insinuaban que podrían ser la misma persona.
Sol quedó impactada por el parecido de este hombre con su padre
“Ni podía parar de mirarle el tatuaje en la cara, y me impactaba la mirada, idéntica a la de mi papá. Igual, igual”, remarca Sol, y sigue: “Mi papá tenía tatuado un punto gris en la cara. Fijate las fotos de este hombre y vas a ver el mismo punto gris. Mucha gente me escribe y me habla de esa marca. Parece un lunar, pero en realidad es un tatuaje. Fijate también los ojos, la mirada. Es la misma persona”.
Inmediatamente, otra fuerza interna impulsó a Sol a enviar un mensaje al usuario de TikTok. “Me dijo que ese hombre se llama Alejandro y le dicen ‘El Cordobés’. En uno de los videos le festejan el cumpleaños, y es en julio. Mi papá cumplía años en noviembre”, menciona, e insiste: “Podría ser mi papá igual. Este hombre puede tener otro DNI, ¿o no?”.
Sol afirma tener plena confianza en su intuición y sostiene que, en caso de surgir alguna duda, cuenta con un respaldo sólido dispuesto a persuadirla en sentido contrario. “Mi pareja, la familia de mi pareja, mis amigos. La gente en las redes. Todos me dicen que ese hombre es mi papá”, resalta, y aporta otra coincidencia: “En un momento del video, el hombre dice que su oficio es la panadería. ¡Mi papá trabajaba en una panadería!”.
Alicia, madre de Norberto, emitió su juicio basado en su intuición materna bien ponderada. “Para ella, ese hombre es su hijo”, señala Sol, y cuenta que su abuela hizo varias denuncias por la desaparición, pero nadie investigó. “En un juzgado le dijeron que lo habían raptado extraterrestres”, dice.
“¿Y si lo encuentro y es mi papá? ¿Qué hago?”
Sol regresa a la figura del hombre que aparece en los videos: “Muchas personas me contactaron para pasarme otras imágenes. En uno de ellos le cortan el pelo y es idéntico a mi papá. Mi abuela lloraba viéndolo, y yo también. No podía parar de llorar”.
Descubrió que Alejandro, conocido también como Norberto en su mente, frecuenta la zona de la calle Lavalle y se mueve cerca del Obelisco. Ahora se esfuerza por reunir la valentía necesaria para acercarse y encontrarlo: “Me da un poco de miedo. Todos me quieren acompañar: mi pareja, su familia, mis amigos. ¿Y si lo encuentro y es? ¿Qué hago? Va a ser fuerte. ¿Qué voy a hacer con mi vida si efectivamente es él?”.
Interrogantes que, por ahora, permanecen sin solución, pero que sí pueden rastrear su origen, la fuente de la que surgieron. “Mi papá tenía problemas con las drogas y estaba enfermo de VIH. Un día se puso a discutir con mi mamá porque él decía que no quería que yo lo viera morir de a poco. Le propuso irse juntos y dejarme a mí con mis abuelos”, relata Sol, y sigue: “Mi papá no se cuidaba mucho con el tratamiento. Lo hacía un tiempo y cuando se sentía mejor, lo largaba. Después lo retomaba. Mi mamá hacía lo mismo: ella también tenía el virus”.
En esa tarde inolvidable para Sol, Norberto partió de su hogar y anunció que se dirigía a ver a su madre. “Llegó a lo de mi abuela y agarró algunas cosas: plata, un reproductor de DVD y no sé qué más. Dijo que volvía a casa, a González Catán, con nosotros. Desde ahí no supimos más nada. Y nadie más lo vio”. Tenía 33 años entonces.
La compañera de Alejandra y madre de Sol falleció sin presenciar el tan ansiado reencuentro que nunca se materializó. “Mamá se fue hace cinco años, a los 39. Le agarró una gripe, fue al Hospital Posadas y no salió más. Estuvo internada en terapia intensiva dos meses. Tenía las defensas muy bajas”, detalla Sol, y continúa: “En aquellos días, me insistió que buscara a mi papá, que no me quedara quieta, que me moviera. No quería que yo me quedara sola. Se lo prometí y quiero cumplirlo”.
Sol, con el transcurso de los años, construyó su propio hogar con Dylan y se trasladó a Ezeiza, donde vive con su pareja y su hija. Tiene un hermano mayor que “no quiere saber nada” con su papá desaparecido. “Yo, en cambio, no lo pude cerrar. Nunca lo pude soltar”, dice.
“Fui una niña feliz gracias a mi mamá, pero ella no fue feliz. La vi llorando muchas noches, y se privó de conocer a otras personas por esperar a alguien que no tenía intenciones de volver”, retrata.
Sol reflexiona nuevamente sobre los vestigios del ayer. “Tengo depresión, ansiedad y dependencia emocional hacia otras personas por no haber tenido a mi padre. Todo eso lo tengo claro. Pero no lo odio, mi mamá no me enseñó a tenerle rencor”, reflexiona, y proyecta un momento que no sabe si llegará: “Creo que, si me lo cruzara, le preguntaría por qué. Por qué se fue. Por qué no quiso quedarse con mi mamá y conmigo”.
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