Las bebidas sin alcohol y con bajo contenido alcohólico vienen creciendo con fuerza en el mundo y también empiezan a ganar terreno en la Argentina. A nivel global, este segmento avanza entre 8% y 9% anual, impulsado por cambios en los hábitos de consumo, mientras que la cerveza sin alcohol ya supera los 20 mil millones de dólares.
Bebidas sin alcohol: por qué crece el consumo y qué pasa con los precios
Las bebidas sin y low-alcohol crecen entre 8% y 9% anual a nivel global y también avanzan en la Argentina, donde el mercado todavía es chico pero muestra una fuerte expansión.
En el país, aunque todavía representa una porción pequeña del mercado, el interés va en aumento y el crecimiento empieza a ser cada vez más visible.
Cómo se elaboran estas bebidas
En diálogo con Canal 4, el ingeniero en alimentos Matías Hallu explicó que hoy existen dos métodos principales para elaborar este tipo de bebidas. “Uno es el método de desalcoholización, donde en resumidas cuentas uno fabrica la bebida de la manera habitual con alcohol y luego se lo extrae por un método de destilación al vacío”, detalló.
La otra alternativa es trabajar con microorganismos que produzcan menos alcohol, aunque aclaró que esa tecnología todavía presenta desafíos. “Es una tecnología que se está desarrollando todavía porque en realidad esas levaduras sí generan alcohol, pero hay que regularlo de cierta manera para que genere una cantidad mínima”, sostuvo.
Qué método funciona mejor y por qué cuesta más
Según Hallu, el sistema que hoy ofrece mejores resultados es el de desalcoholización. “La realidad es que hoy el que mejor funciona, sin lugar a dudas, es el método de desalcoholización”, afirmó. Sin embargo, explicó que este procedimiento sigue siendo costoso para productores de menor escala, porque requiere equipos caros y un proceso más largo. Eso también impacta en el precio final.
“La cerveza sin alcohol es un poco más costosa que la cerveza con alcohol porque se suma el costo de la destilación, que no es menor”, indicó.
Más calidad y más interés del consumidor
De todos modos, destacó que la mejora en la calidad cambió la percepción de los consumidores. “El público está exigiendo más variedad, está exigiendo una buena calidad, porque lo que está sucediendo es que están exigiendo bebidas sin alcohol”, remarcó. Incluso contó que, en muchos casos, él mismo las elige por encima de una cerveza tradicional.
También señaló que no existe un momento específico para tomarlas, ya que pueden acompañar una comida o una reunión sin el efecto embriagante del alcohol. “Tengo ganas de tomar una cerveza sin alcohol, puedo tomarla porque no voy a sufrir del efecto embriagante”, resumió.
Un mercado chico, pero con fuerte proyección
En la Argentina, la cerveza sin alcohol representa hoy cerca del 1,3% del mercado cervecero, una participación todavía baja, pero con proyección positiva. Hallu señaló que este año el crecimiento ronda el 60% y que seis de cada diez argentinos ya la probaron. Para el especialista, el fenómeno puede seguir el mismo camino que tuvieron años atrás las gaseosas sin azúcar: primero con resistencia, después con aceptación y finalmente con una elección cada vez más natural.