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El coronavirus sigue avanzando en Brasil
En Brasil la emergencia sanitaria y la crisis política están creando una bomba que, cuando estalle, dejará resultados catastróficos. De hecho, ya los está dejando. El pico de coronavirus todavía está lejos de llegar y Brasil ya es el cuarto país en el mundo en contagios - solo está detrás de Estados Unidos, Reino Unido y Rusia - : tiene más de 236 mil casos confirmados y casi 16 mil fallecimientos. Y eso que el invierno todavía no llegó pero está cerca, junto con la temporada de gripe, el fin de la de dengue y brotes de sarampión. Y la cereza del postre: el presidente, Jair Bolsonaro, sigue perdiendo ministros de Salud.
En su cruzada en contra de las cuarentenas, Bolsonaro ya echó en menos de un mes dos médicos: Luiz Henrique Mandetta, defensor del aislamiento, y Nelson Teich, quien se negó a recomendar la cloroquina para los pacientes infectados con coronavirus, como pretendía el presidente. Ahora, la cartera sanitaria está a cargo de un general del Ejército con ninguna experiencia en el tema, Eduardo Pazuello.
Según prevén los infectólogos, el pico de casos de covid-19 llegará a Brasil en las próximas semanas y se sumará a otros brotes infecciosos que preocupaban a las autoridades sanitarias desde antes de la explosión del coronavirus. Todo eso en el marco de un precario sistema de salud pública.
De esos otros brotes, el más importante es el de dengue. De acuerdo con el último boletín del Ministerio de Salud, en lo que va de 2020 ya fueron notificados 676.928 casos probables de dengue, con una tasa de incidencia de 322 casos por 100.000 habitantes, y 265 muertes. Además, la llegada del invierno trae consigo la gripe, que el año pasado se cobró 1.222 vidas en ese país.
La combinación de dengue, influenza y covid-19 "es bastante explosiva", explica a Adriano Massuda, profesor de salud colectiva en la Fundación Getulio Vargas, a la agencia EFE. En el mismo sentido, Mauricio Lacerda, investigador de la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo, dice que "las perspectivas son muy malas" para el invierno.
"Aquí en el hospital ya tenemos pacientes de influenza, de COVID-19 y de dengue, y tuvimos muertes por las tres. Es una situación muy complicada y sobrecarga demasiado" la red pública, dice Lacerda. Y a eso se suman brotes de sarampión activos en todas las regiones de Brasil: en lo que va de año ya hubo 2.910 casos y tres fallecidos. En 2019, el país tuvo 18.200 casos de sarampión y 15 muertes, 14
en San Pablo, que es el epicentro brasileño del COVID-19.
Falta de recursos para la salud
Según indica Massuda, desde el gobierno de Michel Temer (2016-2018) la política de austeridad fiscal con un límite al presupuesto santario que continua Bolsonaro ha provocado que Brasil deje de invertir unos US$5.170 millones de dólares en salud. Pero el problema viene de antes, ya que entre 2007 y 2019 la falta de recursos provocó una reducción de 49.000 camas de cuidados intensivos en el país.
En ese marco, Lacerda concluye: "Los laboratorios del sistema de salud pública están desmantelados y eso no es de seis meses atrás, es de diez, quince años. Eso atrasó la detección y el diagnóstico del coronavirus y ahora los hospitales van a pagar un precio enorme".
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