Fieles aguardan la llegada de la Virgen de Punta Corral en Tumbaya
Devotos provenientes de distintos puntos del país se concentran en el pueblo jujeño para vivir uno de los momentos más significativos del calendario religioso, marcado por la emoción, la esperanza y la tradición.
Fieles aguardan la llegada de la Virgen de Punta Corral en Tumbaya
A la espera de la imagen de la Virgen de Punta Corral, cientos de fieles ya se encuentran en Tumbaya, donde cada año se vive una de las expresiones de fe más profundas del norte argentino, especialmente durante el Domingo de Ramos.
Fieles aguardan la llegada de la Virgen de Punta Corral en Tumbaya
El pueblo de Tumbaya se convierte por estas horas en el epicentro de la devoción popular, con la llegada de cientos de peregrinos que se preparan para recibir a la Virgen de Punta Corral. Muchos de ellos, impedidos de realizar el ascenso por cuestiones de salud o compromisos familiares, eligen este punto como lugar de encuentro espiritual.
PEREGRINOS - TJ
Año tras año, la convocatoria crece y reafirma una tradición profundamente arraigada en la identidad jujeña. La presencia de la Virgen despierta en los fieles una emoción difícil de describir: lágrimas, abrazos y oraciones se repiten en cada rincón del pueblo, en una atmósfera cargada de espiritualidad.
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Entre los testimonios, se destacan historias de vida atravesadas por la fe. Algunos peregrinos relatan décadas de participación ininterrumpida, mientras que otros comparten experiencias personales que atribuyen a la intercesión de la Virgen, desde mejoras en la salud hasta la concreción de anhelos familiares.
La celebración, que alcanza su punto culminante durante el Domingo de Ramos, no solo convoca a jujeños, sino también a visitantes de todo el país, consolidándose como una de las manifestaciones religiosas más relevantes de la región.
En este contexto, Tumbaya se transforma en un espacio donde la fe colectiva genera una energía única, renovando cada año el compromiso de quienes, con esfuerzo y devoción, dicen presente para acompañar la llegada de la “mamita del cerro”.