La tasa de letalidad de la fiebre amarilla en América Latina alcanzó el 41% en los primeros cinco meses de 2025, según la OPS (Imagen Ilustrativa)
El avance de la fiebre amarilla en América Latina volvió a poner el foco en la vacunación de quienes piensan viajar a la región. De acuerdo con los datos más recientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en los primeros meses de 2025 se confirmaron 235 casos humanos y 96 muertes, con una letalidad superior al 40%. Los brotes ya no se limitan a la Amazonia: se registran casos en áreas selváticas, zonas de sierras y regiones cercanas a grandes ciudades en Brasil, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, lo que elevó el riesgo para residentes y turistas.
La fiebre amarilla vuelve a encender alertas en América Latina
La fiebre amarilla es una enfermedad viral aguda transmitida por la picadura de mosquitos infectados, principalmente en áreas tropicales y subtropicales de Sudamérica y África. En su forma grave puede provocar daño hepático, ictericia, hemorragias y fallo multiorgánico; la letalidad es alta entre quienes no están inmunizados. El virus circula en ciclos selváticos y urbanos, y el riesgo para los viajeros aumenta cuando se desplazan a zonas de selva, parques nacionales, áreas rurales o ciudades cercanas a focos activos.
Frente al incremento de casos, las autoridades sanitarias insisten en que la principal herramienta de prevención es la vacuna, que brinda una protección muy alta con una sola dosis, válida de por vida y reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como requisito de entrada en varios países.
fiebre amarilla
Quiénes deben vacunarse antes de viajar y con cuánta anticipación
En Argentina, el Ministerio de Salud y la OPS recomiendan que se vacunen contra la fiebre amarilla:
Las personas de 9 meses a 59 años que viajen a zonas con transmisión comprobada de fiebre amarilla, dentro o fuera del país, y no tengan la vacuna previa.
Los viajeros que se dirijan a países o regiones que exigen el Certificado Internacional de Vacunación como requisito de ingreso (por ejemplo, áreas selváticas de Brasil y otros destinos tropicales).
La vacuna debe aplicarse al menos 10 días antes del viaje, para permitir que el organismo genere los anticuerpos necesarios. Una sola dosis es suficiente para brindar inmunidad de por vida, salvo indicación médica especial.
No todas las personas pueden vacunarse: la inmunización está contraindicada en bebés menores de 9 meses, personas con inmunodeficiencias graves, antecedentes de alergia severa al huevo y ciertos adultos mayores, entre otros grupos. En esos casos, la recomendación es consultar con un médico para evaluar riesgos y alternativas, y considerar viajes a zonas sin circulación del virus.
En el territorio argentino, la vacuna se aplica de manera gratuita en centros habilitados, principalmente para residentes de zonas endémicas del NEA y NOA y para viajeros que justifiquen su desplazamiento a áreas de riesgo. Algunas provincias organizan operativos especiales en temporada alta de turismo.
Otras recomendaciones para turistas además de la vacuna
Especialistas recuerdan que la vacuna no reemplaza las medidas de protección personal frente a mosquitos:
Usar repelentes aprobados y renovarlos con la frecuencia indicada.
Vestir ropa clara, de mangas largas y pantalones largos, sobre todo al amanecer y atardecer.
Dormir con mosquiteros y, de ser posible, en alojamientos con aire acondicionado o telas metálicas en puertas y ventanas.
Evitar acumular agua en recipientes o zonas próximas al hospedaje, para reducir criaderos.
Antes de viajar, se recomienda una consulta médica o en un centro de medicina del viajero, donde se evalúa el destino, el tipo de actividades previstas, la edad y el estado de salud de cada persona. Allí se define si la vacuna contra la fiebre amarilla es indicada, obligatoria o desaconsejada, y se revisa el esquema de otras inmunizaciones que pueden ser relevantes para el viaje.