CESAR FERNÁNDEZ - OBISPO DE JUJUY

Como cada 7 de octubre, una multitud de fieles peregrinó hasta el santuario de la Virgen de Río Blanco. Desde muy temprano y con la imagen de la protectora de Jujuy y también con la Virgen del Valle, miles de caminantes acompañaron la llegada de la imagen al campo donde el obispo, junto a los sacerdotes de la Diócesis, ofició la misa central.

En su homilía, Cesar Fernández aseguró que “la Virgen está contenta, por la visita de ustedes en su cumpleaños”, y agregó que “ella ve en el corazón de cada uno y sabe que la presencia no es figurada. Estamos con amor de hijos”, y dijo que la palabra de Dios “nos recuerda que quiere salvarnos del pecado y llevarnos a una vida feliz, y que tiene como servidora de ese plan a la Virgen”.

El líder espiritual de Jujuy subrayó que María está mostrando su cercanía en los distintos pueblos y comunidades “en cada momento donde aprieta el zapato y se sienten desorientados o afligidos, allí aparece María para llevarnos a Jesús y decirnos que ´lo tienen a él, yo se los di resucitado para que acompañe el camino de cada uno´”.

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“En tiempo difíciles, aparece un signo que es nuestra madre, la virgen del Rosario, que viene a hacer familia, porque ella es la madre que cobija, que atrae a todos, y que es el orgullo y la gala de este pueblo jujeño”, y destacó que “este pueblo nunca dejó de peregrinar hasta ella. Le confiamos cada familia”.

Fernández afirmó que desde la iglesia “no hicimos todo lo que queríamos, no pudimos o supimos ser más incisivos”, y pidió que cada uno en el hogar ponga en el corazón a la Virgen. “María tiene un corazón inmenso, donde todo cabe”, y adelantó que la misión que se viene es tener a la Virgen en cada hogar de Jujuy.

“En cada hogar un altar, en cada corazón un trono. Ese puede ser el regalo de cumpleaños a la virgen”, cerró su mensaje el Obispo jujeño, y reiteró la necesidad de aumentar la fe en la Virgen y Dios.

Según la tradición, la Virgen defendió a la ciudad de los ataques de los indios. La historia de la protectora de Jujuy tiene origen en la época colonial, a mediados del siglo XVII. En 1611, Luis de Quiñones asumía el poder del gobierno de Tucumán y resolvía proveer las necesidades espirituales de todos los que habitaban aquella región, los Ocloyas, Osas y Paypayas.

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El primer “encomendero” de estos últimos fue Don Alonso de Tapia, que mandó levantar para ellos una capilla en el Valle de Palpalá. En 1659 los Paypayas, Osas y Ocloyas sufrieron las consecuencias de una terrible epidemia. El Vicario de Jujuy, que en aquella época era Don Pedro Ortiz de Zárate, atendió a los Paypayas durante diez años y los ayudó a reedificar su capilla destruida por un incendio.

Españoles y aborígenes de esta región, comenzaron a atribuir cualidades maravillosas a la Virgen del Rosario, que se presentaba durante los ataques de los fuertes Tobas, y cuya imagen milagros hacia retroceder a los atacante, salvando así, a los fieles, a quienes Ella protegía con maternal amor.

Hay documentos que prueban en forma fehaciente el culto que se le rindió a la Virgen del Rosario antes de 1696, como por ejemplo, la pequeña campana que existe en la Iglesia catedral de Jujuy, con la siguiente inscripción: "Soy de Nuestra Señora de Paypaya-1696".

En Rio Blanco había capilla dedicada a la Virgen de Rosario y que, a veces, los Paypaya encomendados a Pedro Ortiz de Zárate, utilizaban como cementerio. La portentosa imagen jujeña, ante la que se postraron tantos conquistadores, vio en la época de la independencia, de hinojos ante su altar, a próceres como Belgrano, Arenales, Güemes, quienes la eligieron por capitana de sus tropas.

Según la tradición jujeña, Nuestra Señora del Rosario de Rio Blanco y Paypaya presidio los actos de la primavera bendición de nuestra bandera, el 25 de mayo de 1812. El histórico templo donde tuvo lugar la ceremonia y donde se halla el trono de la Virgen, ha sido declarado monumento nacional. Las iniciativas que emprendieran Monseñor Pablo Padilla.

La coronación de la Virgen de Rio Blanco autorizada por la Santa Sede, se realizó el domingo 31 de octubre de 1920, en el mismo lugar en que el ejército de Belgrano y el pueblo de Jujuy juraron la bandera, después de Bendecida, el 25 de mayo de 1812. La imagen de Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, patrona de la Diócesis de Jujuy, se venera en el camarín construido para ella en la iglesia matriz, ahora Catedral Basílica.

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