Opinión. 

El niño en Argentina y Jujuy

Por Mónica Valdiviezo Corte y Rafael H. Hurtado de Catedra de Agroclimatología Facultad de Ciencias Agrarias – UNJu.

Por  Rafael Hurtado

Los diferentes parámetros atmosféricos (presión, precipitación, temperatura, etc.) del tiempo y del clima, se ven modificados en su magnitud e intensidad debido a perturbaciones que ocurren en distintas escalas de tiempo. Una de las perturbaciones más estudiadas es el ENOS (El Niño Oscilación del Sur) que es una muestra de interacción entre la atmósfera y el océano, sin tener un periodo definido de aparición.

El fenómeno del ENOS (El Niño Oscilación del Sur); presenta tres fases: la primera, positiva o cálida, con temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico Ecuatorial, central y oriental por encima de lo normal; la opuesta, fría, también denominada “La Niña”, muestra temperaturas más bajas y la tercera o neutra, donde las temperaturas están dentro de lo “normal”. Este fenómeno, es una de las principales causas de la variabilidad de muchos parámetros atmosféricos, fundamentalmente la precipitación. Estas alteraciones provocan variaciones en la precipitación en diferentes partes del mundo. La Argentina no está exenta de la acción de este fenómeno, donde la mayor manifestación ocurre en la Región Mesopotámica y Pampeana; mientras que en el NOA, la respuesta no es tan precisa.

El término EL NIÑO ha sido originalmente usado para describir el calentamiento inusual y esporádico de las aguas del Océano Pacífico, a lo largo de las costas de Perú y Ecuador y que data desde hace varios milenios. La versión más aceptada de la expresión El Niño se refiere al hecho de que pescadores artesanales identificaron la ocurrencia estacional de agua inusitadamente cálida en las costas del Perú que solían aparecer alrededor de la festividad de la Navidad. Por este motivo, los marinos deciden referirse a este fenómeno denominándolo “la corriente de El Niño”, haciendo referencia al recién nacido Niño Jesús. Hoy el término se refiere a uno de los eventos de interacción océano-atmósfera más importantes, que se desarrolla a escala interanual, y se conoce en la comunidad científica con el nombre de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS, en español / ENSO, en inglés). Las fases extremas del ENOS, “El Niño” o fase positiva, cálida, presenta temperaturas de la superficie del mar por encima de lo normal; su contraparte o enfriamiento es La Niña o fase negativa o fría donde las aguas del Océano Pacifico Ecuatorial presentan temperaturas más bajas que lo normal. El tiempo entre los acontecimientos sucesivos de El Niño/ La Niña es irregular, pero tiende a repetirse cada 3 a 7 años, y puede durar un año, aunque puede persistir hasta 18 meses o más y constituyen una parte normal del clima de la Tierra. La etapa o fase intermedia se denominada “fase neutra” donde los patrones de temperatura mencionadas no son ni bajas ni altas, sino que se encuentran dentro de lo “normal” o sea en sus valores medios. Es un fenómeno de variabilidad climática asociado a las anomalías de las temperaturas y presiones a lo largo del Pacifico Tropical, y se relaciona con cambios en los patrones de los vientos, temperaturas, corrientes oceánicas, movimientos convectivos (en el océano y mar) así como la cantidad e intensidad de precipitaciones que se manifiestan en diferentes regiones del planeta.

Pero la pregunta más recurrente de este fenómeno es ¿Qué tiene que ver lo que sucede en el pacífico ecuatorial con lo que ocurre en Argentina, Jujuy o cualquier otra parte distante del planeta? La respuesta se encuentra en las relaciones o asociaciones (o enlaces) que existen en la atmósfera cuando se altera un lugar y la repercusión que produce en otro. El tiempo de respuesta entre el lugar alterado y el otro, hacen más difícil de concebir que una pueda influir en el comportamiento de la otra. Esta repercusión es la que se estudia constantemente.

¿CÓMO AFECTA El NIÑO EN ARGENTINA?

Para la estación de verano (pero especialmente diciembre), y para el fenómeno del ENOS, el aumento de precipitaciones más importante (20%) se da en la Región Mesopotámica donde el volumen de agua es mayor que el producido en el centro norte de la Patagonia. Para Jujuy y Salta se diferencian dos zonas, la primera ubicada en el oeste de ambas provincias donde ocurre una disminución en la precipitación menor al 10%. Para la zona Este se da el efecto contrario, y se observa un aumento en las lluvias que no supera el 10%, aunque sin una seguridad estadística.

El efecto de La Niña en las precipitaciones no se da de forma exactamente opuesta en la fase cálida, ya que la región de aumento de las precipitaciones ubicada al Oeste es menor, aunque el porcentaje no supere el 10% en la estación. La zona con disminución es mayor para Jujuy y Salta que cuando se produce la fase contraria (El Niño). En el NOA, particularmente en Jujuy y Salta, hay una disminución de la precipitación que se manifiesta especialmente en noviembre y diciembre, situación que se revierte en los meses subsiguientes: enero, febrero y marzo.

¿Y EN JUJUY QUÉ OCURRE?

Cuando sucede un evento El Niño, por ejemplo, para La Quiaca en verano, existe mayor probabilidad, (72%) que ocurran precipitaciones que sean normales o inferiores al valor normal.

Para las localidades de Jujuy Ciudad, Arroyo del Medio y Caimancito, las probabilidades que la precipitación se encuentre entre normal y superior a ella es de 88, 67 y 79% respectivamente. Para Jujuy Aero la probabilidad es del 63%, pero de que las precipitaciones sean normales a inferiores a la misma, mientras que para la localidad de Santo Domingo los valores de probabilidad estimados no muestran diferencias.

La disímil respuesta de la precipitación a este evento, en estas localidades y específicamente en el verano se debe probablemente al origen de la precipitación típicamente convectivas, para esa época del año.

¿QUÉ SUCEDERÁ EN LA PRIMAVERA?

A lo largo del último año 2020 y principios de 2021, los indicadores del fenómeno ENOS en el Pacífico tropical (las temperaturas, la presión al nivel del mar, la nubosidad y los vientos alisios, entre otros) se han mantenido por lo general en niveles neutros, lo que indica que no ha habido un episodio de El Niño ni de La Niña. Todos los modelos encuestados indican que es probable que las temperaturas de la superficie del mar del Pacífico central (NINO3.4) se enfríen en los próximos meses. Tres modelos (BoM; NOAA y UKMO) sugieren que los umbrales de La Niña podrían excederse de septiembre a diciembre. Los cuatro modelos restantes (CanSIPS; ECMWF; JMA y METEO) predicen un patrón ENSO neutro que continuará hasta finales de 2021. Mientras que El Servicio Meteorológico Nacional coincide en que el estado actual del fenómeno ENOS es neutral, y de acuerdo a los modelos, en promedio, para el trimestre agosto-septiembre-octubre 2021 (ASO), hay un 51% de probabilidad de que las condiciones sean neutrales. Durante la primavera aumenta la probabilidad de que se desarrolle una fase fría (Niña débil). De todos modos, es conveniente seguir monitoreando contantemente los resultados de los modelos de predicción debido a la variación de presión y temperatura del pacifico ecuatorial y otros lugares del mismo océano, ya que es la superficie de agua que ocupa la mitad del planeta.

Fuente: Servicio Meteorológico Australiano en: http://www.bom.gov.au/ ; Servicio Meteorológico Nacional en: https://www.smn.gob.ar/enos y Datos de precipitación de la Cátedra de Agroclimatología de la Facultad de Ciencias Agrarias UNJu.

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